Mascarillas infantiles

Fin de las mascarillas en las aulas: ¿sería una medida prudente?

Esta semana ha sido noticia que VOX ha pedido que las mascarillas dejen de ser obligatorias en las aulas para menores de 12 años. ¿Qué opinan los expertos?

niña mascarilla
Foto Istock

El partido político VOX ha copado titulares esta semana al anunciar su intención de pedir que las mascarillas dejen de ser obligatorias en los colegios, tanto en espacios interiores como exteriores, para menores de 12 años y ha anunciado que hará esta petición en todas las comunidades autónomas.  

"Ha llegado el momento de que los niños hagan un uso voluntario de las mascarillas", ha explicado el portavoz del Comité de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, que ha señalado la posibilidad de que un uso continuado de la mascarilla por parte de los niños pueda ser contraproducente para su desarrollo.

¿Cuál es la opinión de los expertos al respecto? ¿Sería prudente tomar esta medida?

¿Qué opinan los expertos?

La Asociación Española de Pediatría, mediante un comunicado en el que expresaba su posicionamiento respecto a las recomendaciones sobre Vuelta a la escuela presencial en septiembre 2021 publicado el 31 de agosto de 2021, reflexiona sobre las medidas necesarias para una vuelta al cole presencial y en este comunicado manifiestan que teniendo en cuenta “el cumplimiento solo parcial de las dos premisas que en mayo fueron consideras básicas para un relajamiento de las medidas (incidencia acumulada y avance en la vacunación de los adolescentes), y ante la evidencia de que en la actualidad circula predominantemente la variante Delta del coronavirus, con características muy diferentes a las previas, y con afectación demostrada en la edad pediátrica, nos vemos obligados a reforzar las siguientes recomendaciones para que el curso escolar 2021-22 pueda comenzar de forma 100% presencial para todos los alumnos de todas las edades”. Las medidas que consideran necesario reforzar desde la AEP son las siguientes:

-Mantener una vigilancia y monitorización estricta de las infecciones en las escuelas, tal y como se realizó en el curso pasado.

-Que se mantengan las recomendaciones básicas de prevención vigentes el año pasado, y que incluían el uso de mascarillas obligatorias en niños a partir de los 6 años de edad, tanto en interiores como en exteriores; la ventilación proactiva y habitual de los espacios cerrados, las medidas de limpieza e higiene adicionales, la máxima distancia interpersonal posible entre alumnos, y el establecimiento de grupos burbuja (del menor tamaño posible) para disminuir la interacción generalizada entre alumnos y garantizar una buena trazabilidad de los casos positivos y sus contactos así como su aislamiento preceptivo. 

-Que se fomente la vacunación masiva de los niños a partir de los 12 años de edad, y se garantice una buena cobertura vacunal entre el personal adulto trabajador de las escuelas. La posibilidad para los vacunados (niños o adultos) de no tener que aislarse en caso de ser un contacto de un caso positivo debería ser un aliciente adicional para convencer a aquellos que puedan tener dudas sobre la idoneidad de vacunar a los menores.

-Que se refuerce el mensaje de que cualquier persona enferma (ya sean niños, docentes u otro personal adulto) no debe acudir a la escuela en caso de enfermedad, por lo menos hasta que se demuestre que no está infectada por el SARS-CoV-2; y si lo está hasta completar aislamiento.

-Que se refuerce la monitorización y el acompañamiento de los problemas de salud mental de los alumnos y personal escolar, mientras sigan vigentes estas normas estrictas y la crisis sanitaria.

Teniendo en cuenta estas recomendaciones, queda patente que la postura de la AEP ya se mostraba favorable al mantenimiento de las mascarillas en los centros escolares como medida de prevención.

Por otro lado, el equipo de Pediatría del hospital La Salud también ha querido hacer pública su postura al respecto y han manifestado mediante comunicado que son partidarios de la vuelta 100% presencial, pero consideran necesario mantener las medidas. Tal y como expresa el Dr. Leandro Picó, jefe de Pediatría de La Salud: “Es importante que se mantengan las medidas adoptadas durante el pasado curso escolar ya que funcionaron muy bien y se ha demostrado que, aparte de prevenir contagios por Covid también sirvieron para bajar los contagios de otras patologías que apenas tuvieron incidencia como la gripe o la bronquiolitis”.

Por su parte, Daniel Orts, Médico Preventivista y Divulgador Científico explica para Ser Padres que “a estas alturas de la pandemia, sabemos que los niños tienen un riesgo mucho menor de enfermedad grave y muerte por COVID. Eso no quita, sin embargo, que puedan ser vectores de transmisión, o que dentro de la pequeña proporción de afectados puedan darse casos”. Además, el experto también considera necesario hacer algunas aclaraciones respecto a la obligatoriedad de las mascarillas para los niños en la escuela: “En primer lugar, tenemos evidencia suficiente para priorizar por encima de todo la vía respiratoria de transmisión del virus, lo que significa que la respiración cercana a personas infectadas y la ventilación que permita airear y extender las pequeñas gotas (o en su defecto, no airearlas y hacer que recirculen y puedan ser inhaladas con mayor probabilidad) son con diferencia los dos factores principales de contagio. Mucho más que las superficies. De ahí la utilidad de una mascarilla (quirúrgica mejor que de tela) que cubra nariz y boca para limitar las gotas exhaladas que puedan ser infecciosas”, argumenta.

Orts también hace referencia a que por parte de las agencias de salud pública, como el CDC Estadounidense, se ha recomendado a todo estudiante, profesor y personal dentro de los edificios de la escuela cubrirse con mascarilla y explica que “esta decisión está motivada fundamentalmente por la elevada presencia de la variante delta y su mayor tasa de transmisión que las variantes anteriores”.

Ante los datos que tenemos actualmente, el experto preventivista señala que están “los que provienen de modelos matemáticos y simulaciones, donde se ve que las mascarillas en las escuelas reducen en gran medida la transmisión del virus en entornos donde el virus es muy prevalente. Y por otro, los datos de otros países que han abierto los colegios sin restricciones ni mascarillas, como Reino Unido (aquí puede verse una referencia): “Los datos son limitados a nivel temporal, ya que solo contamos con dos semanas de evolución. Pero parece que tras un aumento de casos (natural tras poner en contacto a tanta gente junta en interiores), los nuevos infectados se estabilizan y no se sucede la explosión que se vaticinaba. En muchas escuelas estadounidenses los datos parecen ir en la misma dirección, aunque allí la situación de restricciones respecto a la mascarilla es mucho más heterogénea. Muchos estados la imponen y otros tantos solo la recomiendan, por lo que no se pueden sacar conclusiones”, analiza Orts.

Ante los datos de los que se dispone, para este experto está claro que la conclusión no es definitiva ni contundente: “Unos colegios sin mascarillas harían inicialmente que los alumnos extendieran el virus. Al margen de las cuarentenas correspondientes, no parece que más allá de ese periodo inicial los casos se descontrolen. Pero el tiempo irá revelando las consecuencias de esta medida en nuestro país vecino. Solo sabemos que el virus de la COVID 19 se extendería más rápidamente si no existiera obligatoriedad de mascarillas. Y que ese peligro no está limitado a las aulas, pues los estudiantes expuestos pueden trasportar el virus a casa e infectar a hermanos, padres u otros adultos vulnerables”. 

Es fundamental no perder de vista que la mascarilla ha sido y es una medida de prevención frente a contagios, pero que forma parte de una estrategia más amplia para luchar contra el virus que incluye otras medidas como lavarse las manos, mantener la distancia de seguridad, educación a padres y alumnos para detectar síntomas y evitar a tiempo acudir al centro.

¿Y tendría sentido tomar esta medida en todos sitios?

“En algunos centros existe cribado con test de antígenos como parte de esta estrategia, y muchos entornos tienen una transmisibilidad vírica mucho más elevada que otros. La decisión de retirar las mascarillas no puede ser homogénea para todos los colegios de todas las áreas del país”, asegura Orts. 

¿Qué pasa con la ventilación?

Vox defiende en su argumentación que las mascarillas podrían dejar de usarse en las aulas por menores de 12 años poniendo en marcha sistemas de ventilación adecuados que, según defienden, podrían financiarse con los fondos de recuperación europeos. Daniel Orts apunta que “esto requiere una burocracia y una infraestructura de materiales y obra importante. Evitar las mascarillas antes de que esta ventilación esté instalada no sería quizá prudente”.

Para Orts, el problema de la ventilación en invierno también hay que ponerlo sobre la mesa: “Desde luego, hay que ser coherentes. Y si permitimos que los adultos en terrazas y al aire libre no lleven mascarilla, es normal que los niños al aire libre como en el recreo o en actividades de educación física tampoco deban llevarlas. El mismo problema acecha desde el inicio de la pandemia: los interiores mal ventilados. Y desgraciadamente, la mayoría de aulas en los colegios españoles cuentan como interior mal ventilado. Abrir todas las ventanas empezará a ser cada vez más contraproducente a medida que se acerque el invierno, como ya lo fue durante 2020. En caso contrario, las aulas con ventanas abiertas en invierno requerirían niños sin mascarilla pero muy abrigados y sujetos a resfriados, y las aulas cerradas y mal ventiladas con niños sin mascarilla y que por falta de espacio no pudieran respetar la distancia de seguridad podrían convertirse fácilmente en puntos de contagio”.

Mascarillas y desarrollo de los niños

Orts también ha querido mostrar su opinión personal sobre la afirmación de VOX de que el uso de mascarilla afecta al desarrollo de los niños: “habría que acostumbrarse a argumentar las afirmaciones con evidencia científica, más que con suposiciones sin fundamento. Deberíamos dar más crédito a nuestros hijos, y no pensar que por tener media cara cubierta unas horas al día les va a hacer menos capaces de reconocer expresiones sociales. Su adaptabilidad (mayor que la nuestra) les hace mejores en poco tiempo en leer los ojos de otras personas, y de entender el contenido emocional a través del tono de voz, la postura y los gestos. No hay evidencia sobre que las mascarillas produzcan un retraso en la adquisición del habla o del lenguaje en los niños. Ellos seguirán siendo felices al ver a sus amigos, al comer en el comedor y conocer a sus nuevos profesores, independientemente de que sigan llevando mascarillas”, ha expresado. 

Este tema también genera opiniones dispares. Para Núria Este- Gilbert, profesora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación, “observar los labios ayuda a los niños a adquirir el lenguaje. A partir de los cuatro y ocho meses emiten balbuceos y su punto de atención es la boca. Es algo que sucede también cuando aprendemos un idioma extranjero”. Por tanto, asegura, “si no tienes esa información de la boca, es como si tu cerebro fuera más a ciegas”. Hay que señalar que en este caso, la experta hace referencia a las dificultades que puede entrañar para niños que están aprendiendo a hablar y no tanto a niños en edad escolar.

foto firma

Cristina Cantudo

Soy periodista y mi pasión es comunicar, conectar con la gente y convertir en palabras las ideas. Soy amante de la lectura, la poesía, me encanta viajar, descubrir y aprender. Intentaré compartir con vosotros todo lo que me resulte interesante y emocionante.

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