No te preocupes

Que tu hijo de 6-8 años lloriquee como un bebé es perfectamente normal

Es una conducta más habitual de lo que parece en estas edades, pero conviene identificarlas cuanto antes si ocurren y también es importante saber cómo se debe actuar cuando esto ocurra.

Tienes un hijo o hija en los primeros cursos de Primaria, entre los 6 y 8 años aproximadamente, que recurre a menudo al habla infantilizada y no eres capaz de entender por qué hasta el punto de que te desespera en muchas ocasiones. Este tipo de habla imitando a un bebé, que puede ser lloriqueo en algunos momentos también, se denomina whining en inglés, y según el neuropsicólogo Álvaro Bilbao, es totalmente normal que “de vez en cuando”, los niños tiendan a expresarse de esta manera que saca de quicio a sus padres. 

Según explica la logopeda del centro psicológico infantil Centro Vaca Orgaz de Madrid, Paula Ágreda, “Es importante detectar e identificar el habla infantilizada para no confundirlo con un trastorno de lenguaje o de la comunicación”, asegura.  

Para la especialista, el habla infantilizada “es una forma de comunicación, generalmente a nivel de expresión. [...]  La mayoría de los casos se produce por un factor emocional adquirido”, algo que le haya sucedido en su vida recientemente y que haya tenido un gran impacto, como es el caso del nacimiento de un hermano menor, indica la logopeda.

Pero esta no es la única causa potencial que explica por qué un niño recurre al habla infantilizada y el lloriqueo como un bebé. Paula Ágreda cita otros posibles motivos: “También, el niño varía su conducta para poder llamar la atención por sentirse desplazado. O bien por conducta imitativa de los padres hacia el nuevo hermanito. También en ocasiones nos encontramos con que los padres pueden estar utilizando un lenguaje también infantilizado.”, añade. 

En definitiva, sea cual sea el motivo, como afirma Álvaro Bilbao, “Cuando un niño habla como un bebé suele ser porque se siente indefenso y necesita sentirse apoyado en un problema por sus padres. De alguna manera esta forma de hablar responde a un instinto: Hacer saber a los padres que necesita un tipo de apoyo y cuidado similar al que necesitaba cuando era un bebé”. 

Bilbao advierte además de un detalle que no debemos pasar por alto: “Es importante recordar que es más frecuente que hablen así cuando en el pasado no les hemos atendido adecuadamente. En estos casos el niño tiende a repetir este tipo de llamada porque se siente más indefenso y su cerebro regresa de forma más consistente a su primera infancia”, indica. 

¿Qué se puede hacer para revertir la conducta?

Para facilitar y ayudar a que nuestro hijo o hija deje de expresarse así lo primero que hay que hacer es no perder los nervios. Álvaro Bilbao lo deja muy claro en este sentido: “No le mandes callar y no le hagas avergonzarse de su forma de hablar”. Esto es, justo lo contrario de lo que solemos hacer cuando nos desespera oírle hablar como un bebé. 

Lo que debemos hacer en vez de esto es transmitirle calma y serenidad y explicarle así lo que está haciendo, que está hablando distinto. “Recuerda que lo que más va a calmar a tus hijos y ayudarles a actuar de una forma más madura en cualquier situación es tu comprensión y aceptación”, apunta Álvaro Bilbao, que además aconseja explicar al niño o niña que esté expresándose como un bebé “que para muchos niños eso suele querer decir que necesitan ayuda de sus padres” y “pídele que te explique qué es lo que te quiere contar”, dice el neuropsicólogo. 

Una vez trabajéis vuestra reacción inicial debéis intentar detectar qué motiva que el niño o niña se exprese imitando a un bebé tanto en el habla como en el lloriqueo. No hay recetas mágicas que valgan para todo en este punto del problema: sois los que mejor conocéis a vuestro pequeño, pero pedir ayuda siempre es una alternativa recomendable cuando no se da con la tecla, tanto en el cole como en un centro especializado en psicología infantil. 

Cuando antes se identifique y ataque el problema, mucho mejor para el desarrollo emocional del peque.

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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