La transición

Si tu hijo pasa a primaria, así debes prepararle para el cambio durante el verano

En casa también podemos poner nuestro granito de arena para facilitar la transición en este cambio de etapa educativa.

El final de curso y, por consiguiente, el comienzo de las vacaciones de verano, siempre lleva aparejado un cambio importante para los niños y niñas. Nueva rutina, nuevos horarios y nuevos hábitos que se prolongarán durante algo más de dos meses, hasta que en septiembre toque de nuevo preparar la vuelta al cole de forma paulatina para que esta un suponga un shock. Pero si hay un cambio todavía un poquito más grande, ese es el salto de Educación Infantil a Primaria.

Los adultos no siempre le damos la importancia que tiene este momento en la vida de nuestros hijos. Pensamos que es un cambio de curso más porque así lo recordamos haber afrontado nosotros. Sin embargo, se trata de un punto de inflexión muy marcado en la vida escolar de los peques, que se fueron del cole trabajando en un marco general que no se parece en casi nada al nuevo. Cambio de grupo de compañeros, nueva metodología, actividades más exigentes, y hasta nueva forma de sentarse —tiende a ser cada más individual a medida que pasan los cursos de primaria— y de disfrutar el espacio de la clase. 

Por ello, hace ya tiempo que los colegios detectaron la necesidad de preparar el paso de Infantil a Primaria. Y así lo hacen. Cada centro lo hace en base a su programa educativo y su manera de trabajar, pero todos ellos desarrollan un plan de trabajo específico en los últimos meses de Infantil (5 años) y en los primeros de los alumnos en Primaria. De hecho, más de uno dedica el último trimestre del curso de 5 años a un proyecto centrado en el paso a Primaria. Invitan a los alumnos a preparar su maleta y su pasaporte, hacen actividades coordinadas con las profes de Primaria e incluso invitan a los peques a hacer preguntas a los alumnos de primero para resolver sus dudas y limitar su incertidumbre por el cambio.

Pues bien, a este proceso que el centro educativo fomenta y que es tan positivo para el estudiante que pasa a Primaria, se puede añadir un empujoncito desde casa. ¿Cómo? De la siguiente forma:

Legitimando sus dudas

No hay que restar importancia a lo que supone para un niño de 5 o 6 años empezar Primaria. Evitemos ese tipo de mensajes y, a cambio, fomentemos aquellos que legitimen sus nervios, sus dudas y también su emoción por este momento vital. Es la primera piedra que debemos poner en casa para ayudarles si desarrollan inseguridad, por ejemplo. 

Comunicación

Al legitimarlo estaremos sentando las bases para una comunicación fluida en casa, lo cual es fantástico para que en los meses previos al cambio, durante el verano, normalicéis el cambio de etapa charlando sobre ello con vuestro hijo.  No evitéis este tipo de conversaciones si a él o a ella le apetece o necesita afrontarlas. 

Autonomía

En Educación Infantil se potencia mucho su autonomía desde los 3 años, pero en Primaria es casi una exigencia que se manejen con relativa soltura en tareas básicas como la higiene personal. Por ello, es recomendable contribuir a su autonomía fomentándola a través de todos los hábitos que se ponen en práctica en el día a día en casa. El vestir, poner la mesa, ayudar a bajar la basura… cualquier tarea que sea acorde a su edad.

Juego enfocado en la lectura y la escritura

En verano hay muchísimas horas de ocio para los peques de 5 y 6 años, así que en la medida de lo posible es recomendable dedicar un pequeño espacio del día a juegos que les inviten a leer y escribir. No se trata de obligarles, sino de él inducirles a ello mediante actividades que le puedan motivar o facilitando que lo hagan en aquellos casos en los que muestran predisposición motu propio.          

Rubén

Rubén García Díaz

Papá de dos niñas y periodista, la mejor combinación para que broten dudas, curiosidades, consejos efectivos (también otros que no lo son tanto) y experiencias satisfactorias que compartir en este espacio privilegiado para ello.

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