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La importancia de la atención personalizada como pilar educativo

La educación humanista, centrada en la persona y que atiende a la diversidad del aula, debe ser un factor tan importante como la cuestión académica a la hora de escoger colegio para nuestros hijos e hijas.

Durante mucho tiempo se ha dado valor a la educación por cuestiones exclusivamente académicas, lo cual sigue siendo, lógicamente, un aspecto esencial a la hora de escoger colegio para nuestros hijos e hijas. Sin embargo, ya no es la única clave porque los adultos con peques vamos siendo cada día más conscientes de la importancia que tiene en su desarrollo la educación humanista, que al mismo tiempo que busca la excelencia académica se centre en la persona y atienda de forma personalizada sus circunstancias.

“Imaginemos una clase con pocos niños, donde los profesores ofrezcan métodos de enseñanza adaptados a los estilos de aprendizaje de cada alumno, con un seguimiento individual por parte del tutor y la presencia constante del departamento de orientación”. Estas palabras del director del colegio Areteia, Luis García Carretero, describen un contexto educativo que no es utópico. Existe, y es el que se da en todas las aulas del centro educativo situado en Madrid, que todavía va un pasito más allá en su modelo educativo para garantizar una educación personalizada plena gracias a la figura del maestro sombra, “que orienta a los niños en el aula con alguna dificultad de integración académica o emocional”, explica García Carretero. 

El director del colegio Areteia incide en la importancia que tiene para el centro escolar la educación personalizada: “El empeño porque cada alumno reciba lo que necesita pasa por una revisión de las agendas en cada sesión y la posibilidad de elegir múltiples itinerarios formativos ajustados a los ritmos y posibilidades de aprendizaje”, afirma. 

¿Qué recursos utiliza la educación personalizada?

La educación personalizada sobre la que construye su modelo educativo el colegio Areteia de Madrid versa sobre tres pilares fundamentales: la distinción cualitativa —cada uno es quien es y diferente a los demás—, la autonomía o capacidad de gobierno de sí mismo —uso efectivo de la libertad—; y que la persona se abre a la realidad social y trascendental que le envuelve.  

Luis García Carretero, director del centro, afirma que “para nosotros personalizar significa dos cosas; primero, centrar en la persona y en su progreso el eje de toda la acción educativa: el alumno, antes que alumno y estudiante, es persona. En segundo lugar, personalizar es individualizar, ajustar el objeto del aprendizaje al alumno, a su estilo educativo, a su nivel de aprendizaje y desarrollo”. 

Para conseguirlo, el centro aplica una estructura del aula como la descrita anteriormente. Es esencial por ello que el contexto de grupo sea reducido, y además potencia y facilita el trabajo de apoyo de orientación a los profesores, a los alumnos y a las familias a través del Departamento Psicopedagógico del centro educativo.  “Este departamento no puede estar en un despacho, esperando la llegada del alumno o del profesor: debe ser parte activa de la vida colegial, interviniendo en todos los momentos: en el aula, en los patios y en el comedor”, expone el director de Areteia.

El papel fundamental del tutor

Especialmente importante es también la labor del profesorado en un contexto educativo basado en la educación personalizada efectiva como ocurre en el colegio Areteia. En opinión del director del centro, “Hoy se habla de profesor como mediador en el aprendizaje y no tanto como fuente de conocimiento. No podemos movernos entre extremos, por eso el docente debe ser una guía clara, con objetivos claros, con prioridades definidas, teniendo en cuenta que el verdadero protagonista del proceso es el alumno”.

Esta afirmación explica por qué en el modelo educativo de Areteia son tan importantes como la asimilación y aprendizaje del conocimiento cuestiones como despertar en el alumnado el interés y la curiosidad por aprender; establecer caminos concretos, conceptos y procedimientos fundamentales; desarrollar la autonomía en el aprendizaje a través del afianzamiento progresivo de unas técnicas de trabajo tanto individuales como de equipo; saber manejar la información para evitar la desinformación; y realizar un uso equilibrado e instrumental de la tecnología, entre otros aspectos.  

“En todo este proceso el tutor es una figura fundamental que aglutina los esfuerzos del equipo docente, que revisa y actualiza objetivos y que se convierte en referente para el alumno animando, estimulando la responsabilidad personal y dinamizando interacciones personales positivas”,  concluye Luis García Carretero, director del colegio Areteia, referente de la educación personalizada.