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Habilidades emocionales

La importancia de las habilidades emocionales

¿Qué son las "habilidades blandas" y por qué son tan importantes en el desarrollo? En general, como ya hemos apuntado, tienen mucho más que ver con el terreno emocional y social, y menos con el conocimiento puro y duro. Hablamos sobre ellas y explicamos cómo podemos practicarlas desde casa y qué beneficios aportan.

habilidades blandas
Photo by Caleb Woods on Unsplash

La enseñanza reglada fomenta cada vez más la práctica y la resolución de problemas, y menos la memorización ‘tipo papagayo’ de hace unas décadas. Se empieza a conceder a las conocidas como soft skills o ‘habilidades blandas’ el mismo nivel de importancia, y más incluso, que a muchas de las ‘habilidades duras’ o tradicionales. En parte porque hoy día internet nos ahorra la tarea de almacenar conocimientos y nos permite encontrar al instante casi todo lo que necesitamos, y por otro lado, porque el futuro exige que seamos más flexibles y adaptables a nuevos retos, incluso retos desconocidos.

Gracias a los avances en tecnología de los últimos años, las tareas que se basan fundamentalmente en la memorización, e incluso muchas de las técnicas, han perdido valor. Los robots pueden ya fabricar casi cualquier cosa (o, al menos, llevar a cabo el trabajo en la cadena de montaje sin prácticamente intervención humana) y Google, la RAE o la Wikipedia son capaces de darnos en un segundo la respuesta a casi cualquier pregunta.

Esto en absoluto quiere decir que las personas vayan a quedar desplazadas, pero sí que tendrán que poner su valor en otros aspectos, orientando sus capacidades hacia otros campos en los que su aportación resulte imprescindible, como la creatividad y la innovación. Y tendrán que acostumbrarse a utilizar otras metodologías, mucho más colaborativas, que requerirán cualidades como la empatía, el trabajo en equipo o las dotes de liderazgo y toma de decisiones. Es decir, para las nuevas generaciones, trabajar las soft skills será determinante para su futuro personal y profesional.

Pero, ¿cuáles son estas habilidades blandas? En general, como ya hemos apuntado, tienen mucho más que ver con el terreno emocional y social, y menos con el conocimiento puro y duro. Muchas ya se han mencionado: la empatía, el liderazgo, la facilidad para trabajar en equipo, la creatividad, la capacidad de tomar de decisiones, la capacidad de comunicarse… Pero en mi opinión, las dos más importantes son la flexibilidad y la resolución de problemas, ya que ambas ayudan a tener éxito en un mundo inestable y en constante evolución, donde todo cambia tan rápido.

Se trata, en definitiva, de virtudes de lo humano que aplican a todas las facetas de nuestra vida, también las profesionales, y por ello este tipo de capacidades son cada vez más demandadas en los procesos de reclutamiento y selección de personal. En un mundo en el que muchos de los dispositivos que nos rodean funcionan con inteligencia artificial, lo que nunca va a conseguir, precisamente, una máquina, es estar dotada de inteligencia emocional para saber enfrentarse a la realidad y adaptarse a las circunstancias con empatía y comprensión.

Sin ir más lejos, en esta pandemia que lo ha puesto todo patas arriba, muchos centros educativos han sido un verdadero ejemplo de ello, pues han sido lo suficientemente ágiles para buscar soluciones que les permitieran seguir enseñando a los niños durante el confinamiento con creatividad, cercanía a pesar de la distancia, y sin perder efectividad.

Cómo practicarlas desde casa

La formación reglada empieza a darse cuenta de todo esto y, de hecho, ya hay distintos estudios, como el de la Northwestern University, que demuestran que los estudiantes tienen más éxito en general cuando sus escuelas se centran en desarrollar sus habilidades emocionales en lugar de atender solo a su puntuación en los exámenes, a través de actividades en grupo o realización de proyectos de diversa índole.

También desde casa podemos ayudar a que nuestros hijos desarrollen este tipo de habilidades. Cualquier juego o vídeo que les ayude a incrementar su autoconocimiento es un paso positivo. Y con autoconocimiento no hablamos (solo) de las partes del cuerpo, sino de algo mucho más profundo: estirar, respirar... La práctica del ejercicio físico y mental (mindfulness) les ayuda a interpretar las señales y los límites de su persona. También potenciar unas relaciones sanas con familiares, compañeros y amigos les servirá para aprender a ponerse en el lugar del otro y potenciar la empatía. Por ejemplo, un juego en el que tengan que cambiar de punto de vista según distintos personajes les ayudará a saber que no todos opinan igual respecto a una misma situación.

En definitiva, podemos ayudarles a conectar con sus sentimientos aprovechando cualquier situación para señalar cómo puede estar sintiéndose alguien: si su amigo está enfermo y no puede ir a la fiesta, podemos hacerles notar que seguramente se sentirá triste y también enfadado por ello.

Aunque parezca paradójico, la tecnología puede ayudar -especialmente en situaciones de aislamiento social como la que atravesamos- a seguir potenciando y desarrollando estas capacidades en nuestros hijos. Existen juegos y apps de aprendizaje que no solo enseñan contenidos, sino que también ayudan a desarrollar aspectos como la creatividad, el razonamiento lógico, la resolución de problemas o la toma de decisiones. También a través de películas, canciones o, sencillamente, hablando con otras personas a través de videollamadas, pueden trabajar la empatía y la inteligencia emocional.

Por último, es importante hacerles comprender su potencial como personas y enseñarles que su futuro está en sus manos; y que ellos (por supuesto, con una base de conocimientos que siguen siendo importantes) pueden tener ideas innovadoras, saber comunicarlas de forma efectiva y colaborar con otros para convertirlas en realidad.

Artículo ofrecido por Kate Regan, directora de Contenidos Educativos de Lingokids 

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