Aprendizaje

La tecnología puede ser una gran aliada para aprender jugando

El juego es la manera natural que tienen los niños de aprender y en ese juego la tecnología, nos haga más o menos gracia, cada vez está más presente, por lo que saber utilizarla como aliada puede ser de gran ayuda. Eso sí, siempre es conveniente establecer límites y vigilar su uso.

niño con tecnología
Foto Istock

Los niños de hoy están permanentemente sometidos a estímulos externos. Han nacido en la era de lo audiovisual y la tecnología, y sus vidas están llenas de imágenes y sonidos que les llegan a través de distintos canales: la televisión, el smartphone, la tablet, el ordenador, el MP3… Por frustrante que pueda parecer a sus padres comprobar cómo muchos de los juguetes que acumulan en la habitación apenas se usan, lo cierto es que tienen que competir con un universo audiovisual cada vez más rico en el que los niños se mueven como pez en el agua.

Las sociedades cambian, los modelos evolucionan, y las generaciones actuales de niños están absorbiendo los grandes cambios que ha supuesto para nosotros la tecnología. Hoy, por mucho que nos empeñemos, es prácticamente imposible que los más pequeños no utilicen algún dispositivo electrónico; pero tampoco sería recomendable, pues estaríamos dejándolos al margen de aquello en torno a lo cual gira hoy el mundo. Lo verdaderamente aconsejable, más que prohibirlo, es asegurarse de que el uso que hacen de la tecnología es el adecuado, el que puede aportarles valor y enriquecer su desarrollo y sus ganas por aprender.

Los dispositivos y las herramientas más innovadoras pueden ser un buen complemento de otros juegos y juguetes más tradicionales, para que tengan a su alcance una amplia variedad de experiencias, tanto offline como online: actividades que requieran más concentración, como puzzles o dibujos; otras que supongan ejercicio físico, como cantar y bailar al ritmo de la música...

Lo cierto es que aplicar la tecnología al proceso de aprendizaje de los niños puede obtener unos resultados muy positivos. Contamos con un punto a nuestro favor: que a priori muestran un interés especial por ese tipo de herramientas. Si somos capaces de ofrecerles unos contenidos de calidad, con unas imágenes cuidadas y una metodología inmersiva que les haga sentirse parte activa del proceso, será muy sencillo captar su atención y estaremos muy cerca de conseguir el éxito en nuestro objetivo de que aumenten sus conocimientos y su desarrollo personal.

Y no hay nada que funcione mejor para que los niños aprendan que el juego. Está demostrado que la dinámica del juego no solo es eficaz para el aprendizaje con menores, también en el ámbito de los adultos se pone en práctica en determinados entornos formativos, por su capacidad de romper la rigidez y lograr extraer aportaciones más valiosas de los participantes, y por su potencial a la hora de generar asociaciones mentales que nos ayudan a memorizar y retener información.

Los docentes han incorporado desde siempre el juego a sus clases, particularmente en edades tempranas, pues de ese modo consiguen captar y retener mejor la atención de los más pequeños. Pero, ¿qué pasa cuando salen de clase y llegan a sus casas? A veces, los niños no encuentran la motivación suficiente para concentrarse en las tareas o les cuesta terminarlas, o tratan de hacerlo lo antes posible para ponerse a hacer algo que realmente les apetece, y que muchas veces está relacionado con un dispositivo electrónico.

Por ello, si al binomio aprendizaje y juego, cuya eficacia está sobradamente demostrada, le añadimos la tercera pata de la tecnología, podemos desarrollar una metodología educativa que se adapte mejor a las nuevas generaciones de niños, más interactiva, que capte mejor su interés y obtenga mejores resultados dentro y fuera del aula. Hoy día existen aplicaciones móviles de contenido educativo de gran calidad y totalmente innovadoras, con infinidad de recursos que pueden ser un apoyo muy valioso para los profesores a la hora de impartir las clases, así como para la fase posterior de afianzamiento de los contenidos desde casa.

Los beneficios de aprender jugando

Conseguir que el niño se divierta mientras aprende es clave para que su mente se abra por completo y mejore su receptividad hacia los nuevos conocimientos. Si está entretenido, aumenta su concentración, su interés por la actividad se mantiene durante más tiempo, y se estimula su creatividad e imaginación.

Por su parte, el uso de apps educativas puede desempeñar la doble función de, por un lado, conseguir que los más pequeños aprendan jugando y pasen un rato divertido; y, por otro, que el tiempo de uso de los dispositivos electrónicos sea realmente provechoso para ellos y les aporte un entretenimiento basado en conocimientos y valores.

Además, estas herramientas estimulan el desarrollo de determinadas habilidades, conocidas como ‘21st Century Skills’, que son tan importantes o más que las destrezas académicas -de hecho, son cada vez más demandadas en los entornos profesionales-. Estas “habilidades del siglo XXI” incluyen las 4 C (pensamiento crítico, creatividad, colaboración y comunicación), y otras habilidades, como autonomía o responsabilidad global, entre otras.

En definitiva, hoy tenemos a nuestro alcance un universo de posibilidades para reinventar la educación y adaptarla a los nuevos tiempos, y hacer que los niños puedan aprovechar lo mejor de la tecnología.

Artículo elaborado por Kate Regan, directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids

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