Cómo educar a los hijos

Límites y cómo ganar autoridad con tu hijo cuando los rompe

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Educar a un hijo no es una tarea sencilla y aunque haya ciertas pautas sobre cómo educarle y te hayas informado sobre el tema, no siempre es fácil saber qué límites son los básicos y qué hacer cuando tu hijo los rompe.

limites

Lo fundamental es entender que los límites son normas sencillas que van a marcar las relaciones con los demás y van a ayudar a tu hijo a saber cómo actuar ante determinadas situaciones. No consiste en poner muchos límites, es preferible que sean pocos (con 3 límites para empezar es más que suficiente) e ir añadiendo conforme los va asimilando y concretar cuándo y lo que se va a hacer. Por ejemplo, en vez de ordenar el cuarto sería mejor decir ordenar la habitación después de haber jugado o después de ducharse.

Una vez que hemos priorizado los límites que van a haber en casa, el problema viene hasta que interiorizan dicho límite. La primera opción siempre es el diálogo, pero cuando las palabras no parecen surtir efecto, nos pasamos al otro extremo con el fin de reafirmar la autoridad en casa. Se pasa de ser firme a ser autoritario. Es en ese momento cuando se pierde la paciencia, a veces hay gritos, imposiciones y castigamos de forma indefinida porque vemos que continúa sin obedecer. Una vez que han transcurrido unos días o incluso unas horas, aparece el sentimiento de culpa y cuestionamos nuestra decisión y en ocasiones decidimos quitarle el castigo. En otros casos, decidimos continuar con el castigo impuesto, aunque sea injusto y mantenernos en nuestra postura para no perder autoridad.

Sin embargo, en ambos casos se ha perdido la autoridad, tanto si dices como no lo cumples como si lo que cumples es excesivo para el comportamiento que querías corregir. Para lograr el equilibrio es importante que tengas en cuenta los siguientes consejos:

1. Sé proactivo y anticípate a las situaciones: Si pones un límite es porque ves que necesita aprender algo que no sabe, así que trata de pensar junto con tu pareja que haréis si no lo cumple. De esa forma, tu hijo verá que actuáis de forma conjunta y reforzará vuestra autoridad como padres. Por ejemplo, si tiene que ordenar el cuarto, habrá que valorar qué hacer si se niega a hacerlo, si no sabe hacerlo, si lo ordena a medias o si te miente con qué lo ha ordenado. 

2. Regula tus emociones: Los límites no deben ir en función de tus emociones ni del estrés que puedas tener, tampoco significa que te “esté tomando el pelo”. El hecho de que incumpla un límite varias veces suele ser porque está aprendiendo y quizás necesite más tiempo para comprender lo que tiene que hacer. Lo mejor es que trates de verlo con perspectiva y te tranquilices.

3. Frena tu impulsividad y sé coherente tanto con tus emociones como con los valores que pretendes inculcarle. Aunque pienses que debes actuar de inmediato, en la mayoría de las ocasiones te darás cuenta de que puedes tener unos minutos para ordenar las ideas que quieres transmitirle, sobre todo si se trata porque ha infringido un límite. No puedes decirle que es importante que respete a los demás cuando tú estás gritándole en medio del parque enfrente de sus amigos. 

4. Evita las luchas de poder porque en ese momento habrás perdido tú. No tienes que demostrarle que tú eres mejor o tienes la razón, no se trata de eso. Tienes que tener claro que tú eres el padre o la madre, que hay límites que se podrán negociar y otros que no. Para ello, es importante que te mantengas firme, pero al mismo tiempo reconocer si te equivocas y hablarlo abiertamente con él para que más adelante él también pueda reconocer sus errores. 

 

Artículo escrito por Nuria G. Alonso de la Torre es psicóloga y fundadora de Ayudarte estudio de psicología

Etiquetas: agobios de padres, cómo educar hijos

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