Cáncer infantil

Linfoma no Hodgkin en niños: ¿qué es y cómo se diagnostica?

Se estima que alrededor del 5% de todos los cánceres en niños son linfoma no Hodgkin, mientras que el linfoma de Hodgkin representa un 3%. En niños de 14 años o menos, la mayoría de los linfomas son no Hodgkin.

Linfoma no Hodgkin en niños
Foto: Istock

El linfoma no Hodgkin consiste en un cáncer que empieza en los linfocitos, que son las células del sistema linfático, una parte importante del sistema inmunológico, que ayuda al organismo a combatir tanto las infecciones como las enfermedades, y que se encuentra formado por vasos linfáticos, ganglios linfáticos y órganos linfáticos (y que, de hecho, encontramos en todo el cuerpo).

Esto significa que el linfoma no Hodgkin puede aparecer en cualquier parte del sistema linfático, por lo que puede acabar surgiendo en cualquier parte del organismo.

El linfoma no Hodgkin infantil se clasifica en función del tipo de linfocito en el que se haya originado. Los dos tipos de linfocitos son los linfocitos B y los linfocitos T. En este sentido, este tipo de linfoma se puede formar tanto en los linfocitos B como en los linfocitos T. Y también es posible clasificar las células infantiles de este tipo de linfoma en función de la apariencia que tengan las células vistas bajo un microscopio.

De esta manera, puede ser clasificado en los siguientes tipos: linfoma de Burkitt, linfoma linfoblástico, linfoma difuso de células B grandes, linfoma anaplásico de células grandes y linfoma primario de células B mediastínico.

Tipos de linfoma no Hodgkin infantil

Linfoma de Burkitt

Existen dos tipos de linfoma de Burkitt: el linfoma de Burkitt clásico y el linfoma de Burkitt atípico. Son los tipos más comunes de linfoma no Hodgkin en niños, y suelen afectar a niños con edades comprendidas entre los 5 y los 15 años de edad (a menudo en varones).

Es un tipo de linfoma B, que suele comenzar con mayor frecuencia en el abdomen, aunque puede aparecer en el cuello, amígdalas, senos nasales, médula ósea, mandíbula o cerca de la columna. 

Linfoma linfoblástico

Es un tipo de linfoma que aparece con mayor frecuencia en adolescentes. Además, es más común en niños que en niñas. La mayoría suele comenzar en las células T, a menudo en el timo, y origina una masa en el área frente a la tráquea y detrás del esternón, lo que puede causar dificultad para respirar con normalidad.

No obstante, también puede aparecer en el cuello, la médula ósea, las amígdalas u otras partes del cuello.

Linfoma difuso de células B

Se trata de un tipo de linfoma que afecta con mayor frecuencia a niños mayores y jóvenes, ya que suele aparecer entre los 10 y los 20 años de edad. Comienza en las células B, y puede formarse en los ganglios linfáticos, cuello, abdomen o huesos.

Es el tipo más común de linfoma no Hodgkin en niños con inmunodeficiencia (sistema inmunitario debilitado). Aunque los niños que no están inmunodeprimidos también pueden tenerlo.

Linfoma anaplásico de células grandes

Es el más común en los niños pequeños. Suelen comenzar en las células T, aunque algunos también pueden desarrollarse en otras células. Los dos más comunes son el sistémico (generalizado en el cuerpo) y el primario (solo en la piel).

En el momento del diagnóstico, suele ocurrir que el linfoma anaplásico de células grandes sistémicos se haya extendido a otras partes del cuerpo, y los niños pueden experimentar fiebre, pérdida de peso y sudores nocturnos. 

Linfoma de células B mediastínico primario

Empieza en los linfocitos B. Suele aparecer como un gran bulto que interfiere con la respiración.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico médico es un proceso que identifica la causa de un problema de salud. En estos casos, el proceso comienza con una visita al pediatra, quien preguntará sobre los síntomas que tenga el niño y le hará un examen físico. En base a esta información, puede derivarlo a un especialista y / o ordenar pruebas para detectar linfoma u otros problemas de salud.

El examen físico permite al médico buscar cualquier signo de linfoma no hodgkin en el niño. Por ejemplo, es útil para buscar ganglios linfáticos inflamados, palpar el abdomen para descubrir si el hígado o el bazo han aumentado de tamaño, escuchar los pulmones para comprobar si existen problemas respiratorios, o buscar cualquier signo de una masa en el pecho (mediastínica).

A su vez, un hemograma completo puede ayudar a determinar la cantidad y el tipo de glóbulos blancos, rojos y plaquetas, y es útil para comprobar si existe anemia, lo cual tiende a ser común en niños con este tipo de linfoma. 

Diagnóstico del linfoma no Hodgkin en niños
Foto: Istock

Por otro lado, un análisis bioquímico de la sangre ayuda a medir y conocer el nivel de sustancias químicas en la sangre, lo que ayuda a evaluar la calidad del funcionamiento de ciertos órganos, y detectar anomalías. Por ejemplo, niveles elevados de LDH y ácido úrico suelen ser más elevados en estos casos, y el nivel de potasio, calcio y fosfato (electrolitos), pueden ser anormales. Lo mismo ocurre con las pruebas de función renal y con las pruebas de función hepática. 

También existen otras pruebas médicas que pueden llevarse a cabo, son las siguientes:

  • Radiografía pulmonar: Es útil para verificar si hay ganglios linfáticos en el pecho (si son más grandes de lo normal), si hay un bulto en el mediastino y la presencia de líquido alrededor del corazón o los pulmones.
  • Tomografía computarizada (TAC): Ayuda a ver si los ganglios linfáticos se encuentran inflamados o si existe un bulto en el pecho, abdomen, pelvis o cuello. También ayuda a ver si algún vaso sanguíneo grande u órgano está comprimido, o si existe alguna enfermedad cerca de la médula espinal o el cerebro.
  • Ultrasonido: La ecografía puede usarse para examinar los órganos que pueden verse afectados por este tipo de linfoma (como el hígado, bazo o riñones).
  • Imagen de resonancia magnética: Ayuda a verificar si existen ganglios linfáticos inflamados en el abdomen, pelvis o pecho.
  • Tomografía de emisión de positrones: Se puede utilizar para determinar si el linfoma se ha propagado desde donde comenzó, o para medir si el tratamiento está funcionando.

Las pruebas médicas pueden completarse con una biopsia, la punción y biopsia de la médula ósea, la punción lumbar y el examen de líquido peritoneal o pleural.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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