Dudas en casa

¿Los jacuzzis son seguros para los niños?

Especialmente si pensamos instalar uno en casa, y tenemos niños pequeños, es normal que nos preguntemos hasta qué punto son opciones seguras. Te resolvemos todas las dudas que puedas tener.

Los jacuzzis son seguros para los niños
Foto: Istock

Cuando pensamos en el uso que le podemos dar a los jacuzzis, especialmente cuando el agua de la bañera de hidromasaje tiene una temperatura más o menos elevada (ya que esa es una de sus principales características), la mayoría de la gente sabe que los niños más pequeños no deben usarlo porque no son capaces de disipar el calor tan bien como los adultos.

Pero lo que pocas personas tienen en cuenta es que el riesgo de ahogamiento es aún mayor para los niños pequeños. De hecho, se estima que el 75 por ciento de los ahogamientos fatales, y el 76 por ciento de las lesiones por ahogamiento no fatales que se trataron en urgencias involucraron a menores de 5 años de edad.

Con esta información, es posible que, si nos planteamos la posibilidad de instalar uno (o incluso cuando nos vamos de vacaciones a un hotel en cuyo baño de la habitación lo tenga), es posible que nos preguntemos si es seguro permitir que nuestros hijos entren en él. Desafortunadamente, y como descubriremos a continuación, no hay una respuesta sencilla.

¿Cuáles son los principales peligros de un jacuzzi o de una bañera de hidromasaje?

Las principales Asociaciones de Pediatras, incluida la Asociación Estadounidense de Pediatría (AAP) no han emitido ninguna pauta específica para el uso de un spa, un jacuzzi o una bañera similar por parte de los niños.

Pero los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) sí advierten que los niños menores de 5 años de edad no deben usar jacuzzis o bañeras de hidromasaje. A continuación, te explicamos por qué.

Temperatura muy elevada

Es muy común que el agua de la mayoría de los jacuzzis tienda a alcanzar una temperatura elevada. Si bien esa es su finalidad, ya que el agua caliente ayuda a relajar el cuerpo, en ocasiones puede ser extremadamente caliente para un niño pequeño o mayor.

No en vano, las temperaturas elevadas pueden provocar una pérdida del conocimiento que podría provocar ahogamiento si el niño no está siendo vigilado. No solo eso, también puede provocar un golpe de calor, y posiblemente incluso la muerte.

Ahogamiento en niños
Foto: Istock

Riesgo de ahogamiento

Evidentemente, el ahogamiento es el peligro más evidente y grave. Según la Asociación Estadounidense de Pediatría, el ahogamiento es considerada como la principal causa de muerte por lesiones en niños de Estados Unidos entre las edades de 1 y 4 años. 

Es fundamental que los jacuzzis deban estar equipados con cubiertas protectoras con cerradura. Y, además, nunca debemos dejar a los niños sin la debida supervisión.

Es más, en caso de que mantengamos el agua en el interior del jacuzzi, este debe no ser accesible para los niños más pequeños.

Bacterias

Si disponemos de un jacuzzi o una bañera de hidromasaje en casa debemos estar siempre pendientes de las instrucciones del fabricante en lo referente a mantener el correcto equilibrio de los diferentes productos químicos que comúnmente se utilizan para mantener la bañera limpia y segura.

Y es que permitir que un jacuzzi o una bañera de este tipo se ensucie, o incluso no seguir las prácticas de limpieza adecuadas, podría dar como resultado la formación de bacterias y, con ello, la propagación de enfermedades

Según un informe de los CDC, en 2018 se registraron más de 27.000 enfermedades y ocho muertes relacionadas con parques acuáticos, piscinas y jacuzzis.

¿Y durante las vacaciones? ¿Qué podemos hacer?

Si nos vamos de vacaciones a un hotel cuyo baño incluye un jacuzzi, lo más común es que la bañera se encuentre vacía; es decir, sin agua. Eso sí, debemos tener en cuenta algo fundamental: los establecimientos turísticos y comerciales pueden no ser tan conscientes como deberían acerca de la seguridad y la limpieza de sus spas.

Por lo que, si planeamos usar un jacuzzi durante las vacaciones, es conveniente revisar muy bien que el agua no se encuentre turbia o tenga olores químicos fuertes. Igualmente, siempre debemos mantener al niño vigilado en todo momento.

Incluso llevar un termómetro para verificar la temperatura del agua podría ser de mucha utilidad para asegurarnos que, si nuestro hijo entra con nosotros en ella, no lo hará a una temperatura muy elevada.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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