Entrevista a Júlia Sardà, ilustradora

‘Los Liszt’: el álbum infantil que nos recuerda tanto a Wes Anderson

Lo que más les gusta a los Liszt es hacer listas, y las hacen de cualquier cosa imaginable. La madre, el padre, el abuelo, los tres hermanos… Todos tienen algo que clasificar y ordenar. ¿Cambiará algo con la llegada del desconocido a su casa? Para descubrirlo, hay que leer el álbum 'Los Liszt' (Impedimenta), escrito por la canadiense Kyo Maclear e ilustrado por la barcelonesa Júlia Sardà con un buen gusto deslumbrante. Hemos hablado con ella sobre esta estrafalaria familia y sus secretos.

Los Liszt comparten espacio y actitud en una gran casa victoriana, pero ni siquiera se miran. Todos viven ensimismados en sus obsesiones, a las que se entregan, con mucha seriedad, elaborando listas: las de amigos y enemigos, las de los mejores quesos y discos, las de enfermedades horripilantes y grandes futbolistas… Autosuficientes, sofisticados, y… ¿solos? Ninguno parece necesitar nada más, aunque pronto intuimos que el hermano mediano puede tener la llave para cambiar las cosas.

La ilustradora Júlia Sardà (Barcelona, 1987) ha conseguido crear una atmósfera decadente y preciosista en la que conviven con maestría las referencias a la Inglaterra victoriana, el art decó, el cómic, el realismo soviético, la música de los 80, los laboratorios del siglo XIX o los iconos pop con unos deliciosos toques de humor negro. Y sí, su estética, la composición de las escenas y la indolencia y sofisticación de sus personajes recuerdan, de una manera hermosa, a las películas de Wes Anderson. Para crear al intruso, ese misterioso hombre que aparece cargado de preguntas interesantes y está dispuesto a recibir las de Edward, Julia Sardá se inspiró en las marionetas que el artista Paul Klee hizo para sus hijos.

En combinación con el estupendo texto de Kyo Maclear, el resultado es una historia circular y magnética que habla de dudas existenciales, de la soledad y el anhelo de intimidad, de la familia, de buscar más allá de lo que tenemos delante y de las cosas buenas que están por llegar.

Los Liszt es también una cueva de Alí Babá de la cultura contemporánea: cada elemento de esas locas listas despierta preguntas, estimula una curiosidad, una conversación con los niños sobre esas imágenes con tanto significado para los adultos. Es un libro que invita a investigar, a escuchar música, a jugar, a viajar, a saborear el mundo. Y también a abrirnos a los demás y dejar espacio para la sorpresa, como reflejan los espacios en blanco que se van abriendo en las páginas desde que el desconocido entra por la puerta.

Hemos querido hablar con Júlia Sardà  sobre este álbum editado con mimo por Impedimenta que apetece releer y remirar muchas veces, desde su hermosa cubierta hasta las guardas.

-¿Quiénes son los Liszt?

Los Liszt son una familia un poco trastornada que pasa los días haciendo listas de cualquier tipo. Cada personaje tiene su obsesión particular que no puede dejar de clasificar y cualquier cosa que quede fuera es difícil que encuentre su lugar en la casa.

-¿Cómo fue el proceso de creación de este álbum y el trabajo con Kyo Maclear?

Fue un proceso muy fluido, moderado por Tara Walker, la editora de Penguin, que es una crack. Ella nos puso en contacto e intuyó que conectaríamos. Todos los esbozos que hice fueron aceptados a la primera, fue como si nos hubiéramos puesto de acuerdo con Kyo. Esto no pasa mucho, por eso creo que es remarcable y que gracias a este hecho el libro respira y se ve orgánico.

El tipo de texto que Kyo proponía me pareció perfecto para hacer una estructura cíclica de presentación de personajes y de obsesiones, y  la forma de repetición me pareció perfecta para subrayar la manía de la familia. 

-El mundo de esta familia, la identidad tan marcada de los personajes, se construye en las ilustraciones. ¿Qué referencias elegiste, por qué?

Me pareció muy motivador que no me dieran ningún tipo de referencia de lugar ni tiempo. Así que hice mis suposiciones y emplacé a la familia Liszt en Hungría, bueno, en algún punto de Europa del Este, entre Austria y Hungría. Copié su arquitectura para la casa y la estética decó de la Secesión Vienesa para la decoración. Pensé que el estilo decó, lleno de pequeños detalles, mosaicos, vidrieras y filigranas podía encajar en una casa de gente obsesiva del orden y la clasificación.

La familia en sí me recordó inmediatamente a los Tenenbaums, así que decidí seguir el hilo de inspiración que me proporcionaban. Wes Anderson ha sido una gran influencia a muchos niveles, su universo siempre me conmueve. 

-La representación gráfica de las listas está plagada de referencias visuales que enriquecen el relato: ese catálogo de futbolistas, discos memorables, los admiradores y enemigos… ¿los elegiste tú, son los tuyos, o hay una mezcla con los intereses de Maclear?

Las listas las proponía Kyo, con algunos ejemplos que salían en el texto. Los que forman parte de la ilustración son míos. Fue una parte muy divertida del proceso, sobre todo con los enemigos y los ídolos, que son casi todos de mi cosecha y odiados y admirados por motivos personales.

-Todos los miembros de la familia viven ensimismados excepto Edward, el hermano mediano. Desde el principio vemos que le falta algo, que no termina de encajar en la familia, que se siente solo… La llegada del visitante es un alivio.

Edward hace listas de otro tipo, más abiertas, de hecho hace listas de preguntas. Por esto está abierto al visitante, porque intuye que puede ser una respuesta.

-Me gustaría que nos contases algo de los globos que trae el visitante y el juego que se crea con ellos.

Los globos fueron idea de Kyo, intentaba hacerme entender el tipo de surrealismo que esperaba del visitante y añadió que podía llevar unos globos en la mano. Al principio me pareció poco interesante, pero luego pensé que eran perfectos para mostrar el paso del tiempo, cómo se van deshinchando, y para mostrar el absurdo del conjunto. Son un elemento efímero, gratuito e inútil, a la vez que bonito y divertido. Creo que encajan perfectamente con la idea de la historia y se han convertido en un elemento característico del visitante.

-Siempre señalas la influencia que tuvo tu padre, el pintor Jordi Sardà, en tu interés por la ilustración y el arte. Háblanos un poco de esa infancia. Te imagino merendando al lado de pinceles, bocetos y tubos de pintura…

(Se ríe) Era bastante así. Mi padre siempre me cuenta que no me llevaba a la guardería porque me construyó un parque en el estudio y me tenia allí con cuatro juguetes. Pienso que haberle visto trabajar me ha enseñado las lecciones más importantes para poder hacer este trabajo. La sensibilidad, la concentración, la disciplina y el diálogo interior.

A mí siempre me ha gustado su estudio y el olor a aguarrás me recuerda a mi padre.

-¿Cuáles eran tus libros favoritos de pequeña? Y ahora, como ilustradora de libros para niños, ¿te siguen gustando los mismos?

Sí, sigo enamorada de mis libros preferidos. Creo que mi primer amor fue Ronjala hija del bandolero, de Astrid Lindgren, y los Hermanos Corazón de León y  Pippi Langstrumpf, de la misma autora. También Roald Dahl y Gianni Rodari. Creo que mi álbum ilustrado preferido ha sido siempre el Manual de la Bruja, de Malcom Bird. 

-¿Podrías hacernos una lista de cosas curiosas que te gustaría que buscásemos en las ilustraciones de Los Liszt?

Me gustan particularmente:

-    Higuita Higuaín

-    El pequeño Sputnik

-    El retrato de Laika

-    El tambor de hojalata

-    La teniente Ripley

 

 

Belén Juan

Belén Juan

Belén Juan es editora y periodista especializada en literatura infantil y juvenil.

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