Vídeo de la semana

Los más divertidos

Los mejores juegos para niños de 6 años

Esta edad está marcada por el paso de educación infantil a primaria y es precisamente eso lo que determinará su comportamiento y por tanto su forma de divertirse. Te damos ideas para conseguir que lo hagan con algunas de estas fórmulas que les ayudará también a aprender en muchos casos.

Niños jugando
Niños jugando (Foto: depositphotos)

Uno de los grandes cambios en la vida de un niño llega al cumplir los 6 años. El paso de educación infantil a primaria supone la transformación de su día a día en el colegio y esto es algo que se traslada también al ámbito del hogar. Es un momento perfecto para potenciar diferentes habilidades que vayan adquiriendo con la edad pero también es muy importante que no pierdan la perspectiva y aprovechen a jugar en el sentido más lúdico de la palabra. Siguen siendo niños y, como tales, deben disfrutar de ello siempre que puedan.

Eso les ayudará a desarrollar su personalidad, a interactuar con familiares y amigos e incluso a aprender a gestionar sus emociones. Es más, si juegas con ellos olvídate de dejarles ganar siempre como es probable que muchas veces hayas hecho hasta ahora, no solo porque a esta edad ya se dan perfectamente cuenta de que lo haces sino porque también es interesante que aprendan poco a poco que muchas veces se pierden cosas en la vida y no pasa nada. Se esforzarán por tratar de mejorar y aprenderán poco a poco a gestionar su frustración.

Juegos de roles

Hay muchas fórmulas para lograr todo eso. Los juegos de roles siguen siendo en esta etapa referencia para ellos por lo que puedes ayudarles a montar un pequeño teatro en el que moverse contando una historia, inventaros un caso y tratar de averiguarlo convertidos en detectives o simplemente inventaros que sois animales o personajes de su cuento favorito y dejar que las aventuras surjan solas.

Otras actividades convencionales son los  puzzles tipo tangram si prefieren algo más calmado, pero también puedes proponerles crear su propio cómic para que desarrollen su creatividad, escribir un diario en el que cuenten cómo se sienten y qué es todo lo que hacen o hacer collages en los que den rienda suelta a su imaginación; o hacer que se muevan jugando a montar vuestra propia coreografía si les gusta bailar o creando una versión propia del tradicional Twister.

Juegos de mesa

Si lo que buscas son juegos de mesa para que practiquen con el lenguaje, Palabrea puede resultarles muy divertido porque consiste en buscar palabras gracias a cartas de doble cara que muestran por un lado un símbolo de la categoría a la que se refiere ese término y por el otro, tres letras de distinto color con las que adivinar la combinación.

Dobble es otro de los más conocidos para hacerles mantener la atención en todo momento ya que la necesitarán si quieren ser los más rápidos en descubrir cuál es el dibujo que aparece en el montón de cartas del centro que se repite en la carta que tengan en su mano; y el ¿Quién es quién? les obligará a ser de lo más observadores y precisos para ganar la partida.

Para trabajar la lógica hay muchos otros juegos que seguro les encantan. Uno de ellos es Pingüinos en el hielo, un puzzle cuyas piezas cambian de forma para ponerlo más complicado; otro es Ardillas, en el que el objetivo es conseguir que estos pequeños animales guarden las bellotas de cara al invierno; u Orden en la granja, en el que se trata de colocar cada animal en su espacio a pesar de las dificultades que se encuentran.

Juegos clásicos

Muchas veces nos centramos tanto en la innovación que olvidamos que hay juegos de mesa tradicionales que nunca fallan. Por ejemplo, el parchís o el juego de la oca. Ya tienen edad suficiente para moverse con destreza por el tablero y, sobre todo el primero, es muy bueno para practicar el conteo y la capacidad de concentración para no perder de vista dónde se encuentra ninguna de la fichas.

Lo mismo ocurre con las cartas ya sea con baraja tradicional con los que jugar al mentiroso o al cinquillo, o con específica como la del popular Uno. Todos ellos funcionan genial para trabajar la atención de los niños de 6 años y sirven de encuentro entre generaciones por lo que suelen ser los preferidos por ellos y sus abuelos para pasar un agradable rato juntos.

Por último, no hay que olvidarse de otros clásicos para los que solo se necesitan papel y lápiz. El ahorcado es fantástico para aprender ortografía, las tres en raya les ayudará a mejorar la concepción del espacio mientras que el hundir la flota hará lo propio con la estrategia.

Continúa leyendo