Qué hacer y qué no

Mi hijo ha suspendido: ¿qué hago?

Si tu hijo ha llegado con unos cuantos suspensos, antes de nada, cálmate y aborda la situación de la mejor manera. Mira aquí algunos consejos de ayuda para ello y algunas actitudes que es mejor que evites.

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Fuente: iStock

Ha llegado el momento: final de trimestre o de curso y tu hijo te enseña su boletín de notas. Y sí, en él ves una buena cantidad de suspensos... De repente sientes muchísimas emociones juntas y de primeras lo primero que se te ocurre es enfadarte. Pero, ¿realmente es efectivo? Veamos cómo actuar en esta situación y algunas actitudes que es mejor que evites.

¿Cómo debo actuar?

Seguramente al leer los resultados experimentes una mezcla de mil emociones, porque puedes sentir enfado, a la par que preocupación y otros tantos sentimientos. Esto es porque inevitablemente empiezas a pensar en el futuro de tu hijo y te asusta la idea de que no logre sus objetivos.

Pero mientras estás leyendo, también estás pensando en cómo vas a castigarlo y, por lo general, puede que la conversación acabe en gritos. Sin embargo, pese a que esta reacción pueda ser la más fácil de tomar, realmente no te servirá de nada. Lo primero es intentar calmarte y, cuando estés más tranquilo, hablar con tu hijo sin dramatizar.

En este punto no se trata de gritarle, ni de recriminarle, ni mucho menos de decirle frases como “qué disgustos me das” o “qué vergüenza me haces pasar”. La realidad es que si tu hijo ha suspendido es porque seguramente no ha estudiado lo suficiente, así que, si ahora está poniendo excusas sobre los profesores, sobre el sistema educativo, o sobre la forma de enseñar, lo que puedes hacer es hacerle preguntas que le hagan ver por sí mismo que realmente no se ha esforzado lo necesario y que desmonten sus propias excusas.  

Cuando tenga esto claro, es la hora de ver cómo podéis mejorar la situación. Para ello explícale que debe cambiar sus hábitos de estudio y que lo mejor que puede hacer es establecer unos horarios que sí o sí debe cumplir. En este sentido, deben ser ellos mismos los que se los autoimpongan, será una forma de que también se responsabilicen de sus actos.

En cuanto a los castigos, debes tener cuidado, de poco sirve castigarle severamente y que luego ni tú mismo cumplas con tu palabra, pues entenderá que podrá seguir haciendo lo que quiera y no tendrá motivación en esforzarse. Quizá lo que puedes hacer es privarle de algunos privilegios que ya tenga, de modo que si quiere recuperarlos deberá poner todo su esfuerzo.

Además, el objetivo es que entiendan y sean conscientes de la importancia que tiene la formación y la educación en su día a día y, sobre todo, en su futuro.

Qué debes evitar hacer

Intenta no tener conductas como las siguientes cuando te enseñe las notas:

  • Si estás demasiado enfadado, es mejor que esperes a calmarte antes de hablar bien con tu hijo.
  • No etiquetes al niño como “mentiroso”, “irresponsable”, “pasota” o adjetivos del estilo, porque más que ayudar, estarás atacando a su autoestima.
  • No le grites, ni le faltes el respeto.
  • No saques las cosas de contexto dramatizando.
  • No le castigues con el fin de querer fastidiarlo o hacerle daño.
  • No le hagas entender que debe estudiar solo por conseguir un regalo o premio. Es mejor que reciba una recompensa si la merece, no solo por el hecho de estudiar, puesto que eso debe presuponerlo.
  • Procura no desmotivarlo, sino todo lo contrario: motívalo, ayúdalo a preparar un plan de estudio si necesita ayuda y pregúntale para que averigüe qué es lo que debe cambiar.
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Claudia Escribano

Periodista y curiosa. Aunque lo último es por naturaleza, para eso no existen títulos universitarios. Me encanta descubrir cosas nuevas y transmitirlas a los demás. Y para eso utilizo las palabras, la fotografía o todo aquello que me permita comunicar. ¡Mi objetivo aquí es haceros llegar muchas de ellas!

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