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¡Mi hijo quiere ser popular en el cole! ¿Qué podemos hacer los padres?

Los chicos quieren ser populares y tener éxito social. Los padres podemos ayudarles a conseguirlo.

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Popularidad

La madre de Sofía le preguntó un día a su hija por qué nunca invitaba a casa a ninguna compañera del colegio. De pronto Sofía se deshizo en llanto y declaró que nadie quería hablar ni salir con ella.

Ser admitido entre los compañeros, tener un puesto en la pandilla, es muy importante en la pubertad. Si los amigos para un niño son siempre fundamentales, en la adolescencia las amistades llegan a ser más cercanas e intensas que en ninguna otra época de la vida. Es normal, por tanto, que el asunto ocupe un lugar preferente entre las preocupaciones de las chicas y chicos de esta edad.

¿Qué les confiere popularidad?

Se han realizado diversos estudios sobre cuáles son las cualidades que hacen a los adolescentes apetecibles y populares entre sus compañeros. En las chicas ocupan un lugar destacado la belleza física, el llevar una ropa atractiva, el ser socialmente habilidosas y el atraer a los chicos.

El éxito académico, en cambio, no parece contar mucho a estas edades (aunque sí importará más adelante). En cuanto a los varones, los rasgos más apreciados son, al parecer, la habilidad atlética, la masculinidad y, nuevamente, la habilidad social (sobre qué es esta misteriosa facultad volveremos más tarde). Y en ambos sexos parece importante tener ciertas posesiones materiales, como el ordenador y los videojuegos.

Todos los padres desearían que su hija o hijo disfrutara de un buen nivel de aceptación social entre sus colegas. Cómo ayudarle a ello, sin embargo, es un terreno resbaladizo en el que no siempre resulta fácil acertar. Un buen modo de no equivocarse es desechar la falsa impresión de que el éxito social depende de una especie de arrogancia chic. Al contrario, la base más sólida para ser querido y aceptado reside en la capacidad para sintonizar emocionalmente con los demás. Se trata de desarrollar la empatía o, por utilizar una expresión de moda, de cultivar eso que llaman la inteligencia emocional.

Las verdaderas cualidades que determinan el éxito social de una chica o un chico son la alegría y el buen carácter, pero sobre todo la sensibilidad ante los deseos y necesidades de los otros, y una cierta confianza en sus recursos, pues les da seguridad.

Por ejemplo, hay un camino mejor para lograr aceptación que seguir servilmente a los líderes o estrellas de la clase, y consiste en ponerse del lado de los débiles.
Si nuestro hijo es testigo de que un compañero es marginado, maltratado u objeto de burlas por parte de otros, animémosle a echarle una mano, a ser amable con él, a ayudarle a salir de su situación (denunciándola a los adultos si es preciso) y hagámosle sentirse orgulloso por ello.

¿Influye la familia en caer mal o bien?

Es importante saber que unas buenas relaciones familiares establecen una sólida base para que los hijos consigan desenvolverse bien en las relaciones con sus iguales.

Cuando en casa existe un cálido apoyo afectivo, cuando las normas se acompañan de la correspondiente explicación y además se enseñan las fórmulas de cortesía y la consideración hacia los demás –sin caer en el extremo de ser repipi–, los chicos encuentran mejor comunicación y aceptación entre los amigos.
En cambio, un estilo educativo despótico y un ambiente tenso se encuentran más frecuentemente en los hogares de los niños que cosechan rechazo entre los compañeros.

¿En qué consiste la habilidad social?

Antes nos referíamos a ella como un factor que facilita la popularidad de chicas y chicos entre sus colegas. Sería más exacto hablar de un conjunto de habilidades: saber solucionar conflictos entre amigos; comunicarse con ellos de una forma amistosa, sensible y cooperadora; pedir explicaciones ante la reacción de un compañero en lugar de responder con brusquedad; adaptarse al funcionamiento de un grupo cuando se pretende formar parte de él...

Aún podríamos elaborar un listado más detallado de las características que hacen que un chico sea popular entre sus compañeros: saber quitar importancia a los conflictos, ser bueno organizando juegos y actividades en general, saber escuchar, tener sentido del humor, hacer cumplidos...

Entre las cualidades que se buscan en un amigo también están el que sea alegre y simpático, que no sea mandón, que comparta sus cosas, que dé la cara por los amigos, que no cambie bruscamente de humor de un día a otro...

¿Demasiadas cualidades? Es posible, pero no necesariamente hay que poseerlas todas ni convertirse en el líder de todos los grupos. Sin embargo, es importante que los padres las conozcan, porque puede darse el caso de que tengan que aconsejar a sus hijos si les ven muy desorientados en sus relaciones.

Claro está que en estos asuntos hay que ser discreto y tener mucho tacto, porque el chico debe ser el protagonista de su vida social, especialmente en la adolescencia, y no es bueno estar encima sobreprotegiéndole y dirigiendo su conducta. Necesitan autonomía, y sobreprotección es otra característica que se da en muchos niños impopulares y rechazados. Pero no olvidemos lo que hemos dicho sobre que un buen clima familiar favorece que los hijos aprendan el modo de ser aceptados entre sus amigos.

Una característica frecuente de los chicos populares es que suelen tener unos padres que les apoyan y les ayudan en todo. Si nuestro hijo tiene muy poco contacto con los de su edad, quizás valga la pena hablar con él, explicarle qué cosas irritan a los otros y sugerirle cómo ser agradable, qué temas de conversación pueden interesar a los demás, etc.

En ciertos casos, un discreto cambio de impresiones con su profesor, que a veces tiene resortes para influir en la vida social de la clase, puede ser de mucha ayuda.

 

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