Aprendizaje

Este es el motivo por el que algunos ruedines de las bicicletas infantiles están desnivelados y no tocan el suelo a la vez

No serías la primera persona que acude a cambiar la bicicleta tras detectar lo que cree que es un defecto de los ruedines.

Sobre los ruedines y las bicicletas infantiles te hemos hablado en alguna ocasión anterior en la que profundizamos en cuales son los consejos más efectivos para que los niños aprendan a montar en este medio de transporte que para ellos es, al mismo tiempo, un juguete más. 

Te contamos entonces que los ruedines, en realidad, no son recomendables como herramienta de transición entre las bicicletas de equilibrio o sin pedales y la primera bici convencional, con pedales. Así lo dicen todos los expertos, que aconsejan pasar directamente a los niños de una bicicleta a otra sin poner en ningún momento los ruedines. 

Para ello, es importante que el pequeño esté preparado. Que domine perfectamente la bici de equilibrio y que tenga la fuerza suficiente para mover y sostener la primera bicicleta de pedales. Es clave, además, poner el sillín más bajo de lo normal para que sus pies lleguen a tocar al suelo. Esto no es muy recomendable cuando ya saben montar, pero si en sus inicios porque así pueden echar el pie a tierra cuando veas que pierden el equilibrio. Más de una caída se evita de esta manera. 

Dicho esto, y pese a que la mayoría de padres y madres ya se sabe la teoría recomendada por los especialistas, siguen siendo muchos los niños y niñas que montan en bicicleta con ruedines. Si no los prueban, no los echan de menos, pero en el momento en el que comprueban la estabilidad que les aporta es difícil que renuncien a ellos. Y es aquí donde llegamos al quid de la cuestión de esta pieza: ¿es normal que algunos ruedines parezcan desequilibrados, que la bici vaya “coja”?

Cuestión de edad

En las primeras bicicletas infantiles con pedales, aptas para niños a partir de tres años aproximadamente, ambos ruedines están en permanente contacto con la calzada por la que avanzan. Son una estructura equilibrada que aporta estabilidad a la bicicleta por igual a ambos costados. Basta con fijarse por detrás cuando tu hijo o hija vaya en bicicleta para comprobarlo. 

Sin embargo, en el siguiente tramo de bicicletas, esas que ya están pensadas para niños y niñas alrededor de los 5 años (desde los cuatro pueden usarlas también), la cosa cambia. Si realizas el mismo ejercicio de ponerte detrás de la bicicleta en cuestión con los ruedines puestos, en cuanto pedalee el peque verás que los ruedines no tocan por igual el suelo. Es muy fácil verlo porque cuando esto ocurre uno de los dos ruedines se queda fijo, no rueda. 

Objetivo: trabajar el equilibrio

El motivo no es que la bicicleta esté mal o que tengan un defecto de fabrica los ruedines. Tal y como explican diversos trabajadores de tiendas especializadas en venta de bicicletas infantiles, es algo que está hecho a propósito para obligar al niño o niña a intentar mantener la bicicleta equilibrada sin ayuda de los ruedines. Es decir, aportan estabilidad lateral, pero no de manera simétrica, de manera que para que la bici rueda de la mejor forma, es necesario que el niño o niña “haga fuerza”, que es como solemos decirles los adultos cuando en realidad lo que queremos explicarles es que hagan por equilibrar ellos la bicicleta con la posición de su cuerpo y la habilidad y fuerza, ahora sí, de sus brazos. 

Por lo tanto, no vayas a la tienda con la idea de cambiar la bici porque los ruedines “no van bien”. No serías el primero que lo hace, pero si te puedes ahorrar el paseo, mucho mejor. Ese y resolver tu duda es el objetivo de esta pieza.

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