Educación del niño

Niños desobedientes, niños más felices

A diferencia de lo que solemos pensar, es totalmente normal que nuestro hijo/a sea desobediente. Y, al contrario de lo que creemos, no hay nada de malo en ello siempre y cuando sepamos qué hacer.

Un niño desobediente no es más feliz porque hace lo que le da la gana, sino porque cada vez que desobedece sus padres entienden que es normal, que es evolutivo, que es algo educativo y que no tiene nada de malo que su hijo desee tanto seguir viendo la tele que no la quiere apagar, que su hija tenga tantas ganas de seguir pintando que no vaya a cenar cuando le llaman o que sus hijos estén tan entretenidos con el videojuego que ignoren la indicación de bañarse.

Si entendemos que estas situaciones son normales, podemos reconocer más fácilmente algunos pensamientos que pasan por nuestra mente sobre nuestra crianza como “los niños tienen que respetar al adulto”, “tengo que tener autoridad frente a ellos” o “si no me obedecen soy una mala madre”, y detenerlos antes de que nos dominen.

Niños desobedientes, niños más felices
Foto: Istock

Quiero destacar que tus hijos sí son obedientes pero a las emociones agradables, seguir lo que les motiva, estimula o genera curiosidad es más fácil. Esto no es  ni malo ni negativo, tiene su explicación científica pero requiere de mayor paciencia por nuestra parte para darles la respuesta que necesitan, firme, equilibrada y coherente porque generalmente hacer lo que conviene no es agradable (estudiar, ordenar, etc.) y hay que entrenar la voluntad.

Podemos entender que quieran seguir viendo la tele, validar sus emociones es importante, pero lo cierto es que son las ocho y hay que ir preparándose para ir a dormir, hay que ducharse, cenar y acostarse a una buena hora, ¿cómo lograrlo sin amenazarlos con quitarles la tele toda la semana? Sencillo de explicar aunque no tanto de practicar.

La clave está en la mirada, ¿cómo vives que tu hijo no te haga caso? Hemos dicho que es normal y también que te enfade, pero lo que no debería ser normal es responder desde ese enfado. Por lo tanto, iremos y le preguntaremos, ¿cuánto queda para terminar esa partida? Supongamos que son unos minutos, seamos flexibles, esperemos a que termine y luego actuemos con firmeza. Si tener que guardar la tablet le genera frustración, no esperemos  obediencia, entendamos que no puede actuar de forma contraria a lo que siente, por lo tanto, le echaremos un cable porque aunque su prefrontal no le ayuda en estos momentos, el nuestro sí puede hacerlo, “hijo, yo guardo la tablet para que puedas ir a ducharte”.

¿Qué tono de voz utilizas? Esto también es importante, la ironía, la agresividad o la burla no ayudan, pero un tono claro, firme y estimulante facilita mucho, tu hijo necesita ver en ti lo que él no tiene en ese momento, calma, equilibrio y sobre todo seguridad.

Qué hacer cuando el niño es desobediente
Foto: Istock

¿Qué momento has elegido para hablar de lo sucedido? Tenéis que estar en sintonía, tan importante es estar bien para expresarse bien que estar tranquilo para poner atención, a veces etiquetamos a los niños de “despistados” pero quizás no estamos despertando su interés, cuando imponemos las cosas “porque yo lo digo y punto” puede que pongan cara de atención pero no escuchan porque simplemente con nuestra actitud hemos bloqueado su capacidad de atención.

¿Qué tan grave es lo que ha sucedido? A veces no es para tanto, es verdad que le has llamado tres veces para cenar y sigue viendo tele, pero realmente no te ha escuchado, puede que esté con los auriculares puestos o simplemente tenía la intención de ir pero no ha puesto en marcha su voluntad.  En este momento, ¿qué se puede hacer ? ¿Dejarlo sin cenar? espero que no elijas esta opción. Mejor llámale sólo una vez y si no viene vete a buscarlo, hazle consciente de la hora y hazle una petición clara que sin duda debes supervisar, “apaga la tele, te espero para ir a cenar”. Todo es más fácil aunque te suponga molestarte un poco, desde luego el clima familiar que generamos les ayuda a desarrollar la voluntad y la capacidad de esfuerzo, porque esto realmente les convierte en constructores de su bienestar emocional.

Cómo puedes ayudar a tu hijo y qué hacer

Si quieres ayudar a tu hijo, sigue estas tres recomendaciones:

  • Aunque no te guste que se quiera salir con la suya, no te enfades con él o ella por desearlo, simplemente no permitas que lo logre si consideras que el límite es importante.
  • Aunque no te obedezca a la primera, analiza qué siente y ayúdale a gestionarlo, ser consciente de qué me impide colaborar en casa es el primer paso para activar la voluntad.
  • Si no te obedece cuando le llamas, deja de gritarle de lejos, acércate y habla con él o ella, la forma de transmitir la información también cuenta.

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