Pensamiento mágico

¿Por qué no deberías decirle a tu hijo la verdad sobre los Reyes Magos?

Llegado un nivel de madurez, los niños comienzan a sospechar de la magia que envuelve a la Navidad pero, ¿es necesario revelar el secreto?

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Fuente: iStock

Si hay algo mágico en la Navidad, por lo que estas fechas toman aun más sentido, esa es la ilusión infantil. Ilusión nacida de la pura inocencia que tienen los niños, que ven cómo unos seres mágicos son capaces de recorrer todo el mundo la misma noche para dejar, al menos, un regalo a muchos niños del globo, incluidos ellos.

Seres mágicos que se comen el tentempié que les preparan con tanto cariño, que dejan pistas y señales de que han estado en su casa y a quienes acompañan unos animales mágicos que también se beben el agua o la leche que con tanto amor les dejan preparada antes de ir a dormir.

Una ilusión fruto, precisamente, del pensamiento mágico que se produce en la infancia, como parte del proceso de maduración, y que tiene lugar entre los dos y los siete años, justo el tiempo que dura intacta la inocencia de los niños con respecto a la Navidad.

¿Qué pasa si el niño duda de los Reyes Magos?

La edad a la que el niño comienza a dudar de la magia de la Navidad varía, sobre todo, en función del grado de madurez de cada uno, de su personalidad y también del entorno donde vive.

Sobre el papel de los padres cuando el niño empieza a dudar hay muchas opiniones diferentes. Sin ir más lejos, Laura Cruz, psicóloga y coordinadora clínica en ifeel afirmaba hace unos días a Ser Padres que lo mejor es legitimar esa duda, ver cómo está formulada y, sobre todo, ser honestos con la respuesta puede suponer que el niño se sienta seguro tanto consigo mismo como con el entorno donde viven.

“No hay que mentir a los niños, si nos empiezan a preguntar tenemos que observar cómo se formula la duda y acompañarla sin mentiras”, nos explicaba.

De hecho, hay expertos que aseguran que mantener demasiado tiempo la mentira de la Navidad puede conllevar problemas en el vínculo paterno filial: pueden sentirse engañados por sus progenitores. De ahí la importancia de legitimar la duda, pensar en si está en el momento madurativo para conocer la verdadera magia y, en ese lugar, no seguir alimentándola.

¿Por qué no deberías decirles quiénes son los Reyes Magos?

Sabiendo esto, queremos comentar la opinión de Mercedes Bermejo, directora de Psicólogos Pozuelo y experta en infancia y familia: “¿Para qué decir a los niños quiénes son los Reyes Magos?”, nos exponía cuando le preguntábamos el momento idóneo para acabar con todo.

“Creo que es un ritual y una tradición bonita, no solamente para los niños, sino que genera vínculos entre padres e hijos preciosos así que, ¿para qué vamos a estropearlo contando la verdad?”, exponía. “Es muy importante soñar y tenemos que intenar cultivarlo en nuestra infancia”.

Y es que, tal y como ella nos contaba desde su papel de experta, la magia de la Navidad estimula la creatividad infantil, y también el pensamiento mágico de los niños, por lo que, estimulándolo todo lo posible, en el futuro el niño tendrá un pensamiento crítico más sólido, así como más capacidad de razonamiento.

Eso sí, al igual que los otros expertos consultados, Bermejo asegura que si los padres ven claro que los niños ya no se lo creen, es absurdo seguir insistiendo: “Cuando a nivel cerebral los niños llegan al nivel de conciencia donde saben que no puede ser viable, cuando los padres ven que ya no se puede sostener por ningún lado, es absurdo seguir insistiendo”.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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