Sueño del niño

Pesadillas infantiles: consejos útiles para calmarlos por la noche

Es normal que los niños tengan pesadillas, especialmente a partir de los 5-6 años de edad. Pero, ¿qué pueden hacer los padres para ayudarlos?

Pesadillas infantiles
Foto: Istock

Aunque las pesadillas no suelen ser divertidas para nadie, cuando afectan de forma repetida a un niño pequeño no hay duda que puede acabar siendo particularmente aterrador. 

De repente, el pequeño puede empezar a gritar y llorar repentinamente en medio de la noche, hasta el punto de ser difícil consolarlo y calmarlo lo suficiente como para ayudarle a que vuelva a conciliar el sueño de nuevo.

Es más, cuando las pesadillas se repiten constantemente a lo largo de varios días, puede llegar un momento en el que el temor a tenerlas haga que al niño le cueste conciliar el sueño. O a que, simplemente, tenga miedo a dormir solo. 

¿Qué es exactamente una pesadilla? ¿Por qué ocurren en el niño?

Una pesadilla es similar a un sueño, la cual contiene una actividad vívidamente imaginada, en muchas ocasiones con una intensa experiencia emocional (o de recuerdos), pero se caracteriza por ser angustiante cuando se recuerda al despertar.

Es común que las pesadillas empiecen a ocurrir durante la infancia. De hecho, los expertos creen que forman parte de nuestra capacidad para desarrollar respuestas adecuadas de miedo a las distintas amenazas reales propias del mundo y el entorno que nos rodea.

Especialmente cuando el pequeño se despierta asustado, a menudo puede ser capaz de describir los detalles más temibles de la pesadilla, de la misma manera que podemos hacer los adultos. 

No obstante, no deben ser confundidos con los terrores nocturnos, en los que el niño permanece dormido, sin responder a las preguntas de forma adecuada, o simplemente a la mañana siguiente posee realmente poca memoria acerca de ese evento en concreto.

Consejos útiles para niños con pesadillas
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Sobre la edad en la que es más habitual que aparezcan, lo cierto es que son muy comunes en niños/as de entre 6 a 10 años de edad

Además, la mayor parte de las pesadillas suceden en la segunda mitad de la noche, cuando se produce una mayor cantidad de sueño con movimientos oculares rápidos (REM), que en muchas ocasiones se asocia con sueños vívidos, al ser reproducidas por las partes del cerebro responsables de este tipo de sueño.

¿Cómo podemos calmar al niño que ha tenido una pesadilla?

La importancia del acompañamiento

Después de que el niño/a se haya despertado tras haber tenido una pesadilla, es normal que llore o grite fruto del miedo. Se trata de algo muy común, un territorio en realidad desconocido para el pequeño. Por este motivo, el niño necesita consuelo.

Debemos acompañarlo en todo momento, calmarlo y explicarle que, en realidad, esos sueños no son reales, por lo que verdaderamente no pueden lastimarlos.

Luego, una vez se ha calmado, es muy aconsejable acompañarlo hasta que vuelva a conciliar el sueño. En todo caso, si nos ha pedido dormir con él el resto de la noche, es muy aconsejable hacerlo si es necesario.

Ser comprensivos

Cuando el niño haya tenido una pesadilla o un mal sueño, es normal que los padres le digan que en realidad no se trata de algo real, y que, por tanto, vuelva a la cama. Sin embargo, debemos ser comprensivos con él en todo momento, puesto que al pequeño le parecerá muy real.

Por tanto, calmar al niño y validar cómo se siente se trata de algo imprescindible, además de explicarle que, en realidad, se trata de un sueño que en absoluto es real.

Preparando el escenario para dormir

¿Sabías que aquellos niños que tienden a acostarse demasiado tarde suelen presentar más probabilidades de tener pesadillas? Todos los niños en edad escolar necesitan, al menos, entre 10 a 11 horas de sueño, por lo que es fundamental que se acuesten pronto, incluso los fines de semana.

No se recomienda tampoco usar dispositivos electrónicos antes de irse a la cama, ya que tienden a inhibir la producción normal de la melatonina, una hormona que induce naturalmente el sueño. ¿Lo recomendable? Apagarlo siempre media hora antes de acostarse, sustituyéndolo por una actividad mucho más tranquila, como leer un cuento.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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