Buenos hábitos

Por qué es bueno para el niño que lea en voz alta

Es una actividad lúdica muy positiva para los niños que además es recomendable plantear en grupo para que no siempre sea individual

Leer en voz alta es una actividad muy recomendable para los niños que están aprendiendo a hacerlo. Lo es por diversos motivos, no solo porque sea la mejor forma de practicar esta habilidad esencial a lo largo de la vida.

Leer en voz alta es el nexo que comunica la etapa previa al aprendizaje de la lectura con la autónoma, cuando los peques ya pueden hacerlo por sí solos. Antes eran papá y mamá —u otros seres queridos— quienes les leían sus cuentos en voz alta y les hacían llegar así todas esas historias con las que ahora ya puede conectar a través de su propia voz el kilo. No en vano, estudios como uno publicado por Scholastic demuestra que la actividad de la lectura en voz alta de padres a hijos fortalece el vínculo entre ellos. 

En la misma línea se expresa la pediatra María José Palomares Gimeno en el blog divulgativo de la Asociación Española de Pediatría de Atención Temprana. “Leer en voz alta a los niños y niñas en el hogar sirve para estimular su mente y crear lazos afectivos. Fortalece su imaginación. Hace que tengan una actitud positiva hacia los libros. Aprenden y entienden nuevas palabras. Mejora el lenguaje y despierta su curiosidad por el mundo que los rodea”, explica. 

Un hábito en solitario o en grupo

Para que el paso a la lectura autónoma sea paulatino, lo más natural posible, los expertos recomiendan la lectura en voz alta compartida. Es decir, que mantengamos el hábito de leer en compañía con nuestros hijos con la única modificación de la dinámica: “Si estáis compartiendo una sesión de lectura, es recomendable alternar la lectura de las páginas, de manera que el niño lea una página y un adulto la siguiente”, aseguran desde Literatura SM, editorial especializada en títulos para menores de edad. 

La lectura en voz alta, en solitario, en grupo o con audiencia o sin ella, es más completa porque en ella intervienen tanto los órganos de fonación como los de la vista y el oído. Además, aunque está bien dejarle total autonomía y que lea en voz alta en solitario, es recomendable que lo haga también delante vuestro o que, por ejemplo, le lea cuentos a sus hermanos pequeños o abuelos. De esta forma, potenciará la habilidad comunicativa que es la lectura en voz alta —la silenciosa, tal y como explican desde Literatura SM, es “interpretativa”—. “Pídele que varíe la entonación en palabras resaltadas en el texto con un tamaño mayor o un color diferente”, recomiendan desde la editorial infantil, que también propone fomentar dinámicas de lectura en voz alta en grupo. “Cuando se realicen lecturas con un grupo de niños, asigna un personaje de la historia a cada uno. También puedes proponer que cada niño lea un párrafo del texto interpretando un rol diferente”, aconsejan desde SM

En cualquiera de estos escenarios, leer en voz alta es positivo para el aprendizaje del niño. “Leer en voz alta y hablar de lo que se está leyendo agudiza el cerebro del niño. Lo ayuda a ser más capaz de concentrarse y de resolver problemas, aplicando la lógica. Y también a expresarse con más facilidad y claridad”, señala la doctora María José Palomares Gimeno. 

Además, la pediatra incide en el impacto positivo que tiene esta actividad a nivel emocional en los niños y en su autoestima. “Los libros tienen la virtud de centrar la atención sobre la vida. […] Se puede así comprender sin tener que probar”, indica. 

Esto, de todos modos, solo se consigue si se le facilita el acceso a lecturas adecuadas de su edad y siempre de forma lúdica, de manera que se fomente su curiosidad y motivación por la lectura. “El lenguaje puede ser una forma de juego sin otra intención que el placer compartido. Las palabras, los sonidos y los juegos que conllevan, son fuente de alegría, de tiempo sin urgencias, de intercambio afectuoso”, concluye la doctora Palomares Gimeno. 

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