Educación sexual

Por qué la educación sexual debería comenzar lo antes posible

Como recomiendan los expertos, todos deberíamos de olvidarnos de los mitos e incidir en la importancia de que los niños aprendan sobre educación sexual tanto en la escuela como en casa.

Por qué la educación sexual debería comenzar lo antes posible
Foto: Istock

Ayudar a los niños a aprender acerca de educación sexual no se trata, precisamente, de una actividad que a muchos padres apasione, y que incluso lleguen a esperar con ansias. Especialmente cuando piensan en sus propias experiencias, quizás incómodas o limitadas, podría ser en estos casos de poca ayuda. 

Pero, como indican los especialistas, hacerlo es imprescindible. Es más, inciden en la importancia de hacerlo temprano. No obstante, ¿qué pueden y deberían hacer los padres? ¿Cuándo se debería empezar realmente?

Empezando por lo básico

En la escuela primaria la educación sobre la sexualidad se convierte en un término mucho más completo al cubrir una amplia variedad de temas, que incluyen género, funciones corporales y anatomía, además de privacidad y relaciones.

Y, al igual que ocurre con otras materias escolares, la educación en sexualidad tiende a construirse poco a poco, con el tiempo, en conceptos cada vez más complicados a medida que los niños van creciendo.

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), por ejemplo, recomienda que a los niños, desde una edad temprana, se les enseñe los nombres correctos de sus genitales. De esta manera, al conocer los nombres correctos de las diferentes partes del cuerpo, sabrán cuáles son privadas. Además, también tienen derecho a decidir quién las toca y cómo son los elementos fundamentales para el consentimiento en todo tipo de relaciones. 

Así, si las conversaciones sobre el cuerpo, el consentimiento y la propia educación sexual con niños en edad escolar comienzan lo antes posible, y con tanta frecuencia como sea posible, puede ser de mucha ayuda a la hora de protegerlos del abuso sexual. 

Exploración temprana

Educación sexual en niños
Foto: Istock

A medida que los niños aprenden a caminar y hablar, también empiezan a aprender sobre sus cuerpos. Y, como padres, podemos abrir la puerta a la educación sexual enseñándole a nuestro hijo los nombres propios de sus órganos sexuales, por ejemplo, a la hora del baño.

Si el niño/a señala una parte del cuerpo, simplemente debemos indicarle qué es. Es más, nos encontramos también en un buen momento para hablarle sobre qué partes del cuerpo son privadas.

Eso sí, cuando nuestro hijo nos haga preguntas sobre su cuerpo, o sobre el nuestro, no debemos reírnos ni avergonzarnos. Como adultos, debemos tomar las preguntas al pie de la letra, y ofrecerle respuestas directas y, sobre todo, apropiadas para su edad. Es normal que el niño/a quiera saber más, por lo que seguirá preguntando.

¿Por qué los expertos recomiendan empezar a hablar sobre educación sexual más temprano?

Satisfaciendo su curiosidad

Una de las principales razones se basa en el desarrollo sexual saludable del niño, y en su curiosidad predecible por el mundo que lo rodea. Muchos expertos coinciden en señalar que la mayoría de los niños tienden a sentir curiosidad por saber de dónde vienen los bebés cuando alcanzan la edad de entre 4 a 6 años. 

Y, así como los niños se desarrollan física y emocionalmente, también se desarrollan sexualmente (todos los aspectos del crecimiento y desarrollo que pueden moldear su sexualidad como adolescente y adulto), incluyendo una variedad de comportamientos y, sobre todo, curiosidad por el mundo que los rodea.

Para retrasar la sexualización

Los niños reciben constantemente mensajes contradictorios sobre el sexo de los medios de comunicación y del mundo en general, desde una edad muy temprana.

Sin embargo, al hablar de forma abierta y honestamente sobre sexualidad, también les estamos brindando a nuestros hijos un punto de vista alternativo. 

Es más, el simple hecho de hablar sobre sexo y sexualidad les permite saber que pueden preguntarnos, y que pueden acudir a nosotros con sus preguntas sin temor al rechazo. 

Miedos comunes en los padres

La mayoría de los padres se preguntan si están haciendo lo correcto al hablar con sus hijos tanto sobre sexualidad como sobre sexo. De hecho, es normal que, al principio, los padres pueden sentirse algo incómodos, especialmente si no pudieron experimentar esta educación al crecer.

Por este motivo, los momentos cotidianos son clave, siendo muy útil aprovechar las oportunidades diarias para hablar sobre sexo.

Por ejemplo, si hay un embarazo en la familia, podemos decirle a nuestro hijo que los bebés crecen en un lugar especial dentro de la mamá, llamado útero. Y si el niño/a quiere más detalles sobre cómo llegó hasta ahí el bebé, o cómo nacerá, proporcionarle esos detalles de acuerdo a su edad.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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