Ropa de invierno infantil

Por qué los niños no deberían usar abrigos voluminosos en las sillas del coche

Cuando nos encontramos en la calle con los niños, en pleno invierno, es común intentar meterlos rápidamente en el coche, de tal manera que no tendemos a quitarles el abrigo, en algunas ocasiones muy voluminoso. Sin embargo, puede acabar convirtiéndose en un riesgo para su seguridad. Te explicamos por qué.

Por qué los niños no deberían usar abrigos voluminosos en las sillas del coche
Foto: Istock

Ahora que empieza a hacer más frío, es normal que muchos padres abriguemos a nuestros hijos con la intención de protegerlos al máximo frente a la bajada de las temperaturas, y sobre todo, tras la llegada del otoño y, en unas semanas, del invierno. Aunque es cierto que algunos pecamos de excesiva protección más aún en un momento ciertamente complicado como el que vivimos actualmente, en el que los expertos temen un aumento de casos de gripe en confluencia con el nuevo coronavirus, debemos mantener ciertas precauciones cuando los niños se encuentran sentados en las sillas del coche.

De hecho, es bastante común no quitarle el abrigo al niño cuando lo introducimos en el automóvil, aún cuando en el interior del coche tengamos incluso encendida la calefacción.

Si tenemos en cuenta que, cada día, es normal desplazarse en el automóvil varias veces con los más pequeños (al llevarlos a la guardería o a la escuela, en actividades extraescolares, al volver a casa), es cierto que abrigamos a nuestros hijos con la intención de protegerlos del frío, pero un abrigo voluminoso y una silla para el automóvil pueden acabar convirtiéndose en una combinación peligrosa.

No en vano, los abrigos gruesos o demasiado voluminosos pueden hacer que los asientos o las sillas para el automóvil sean inseguros, puesto que, al haber demasiado volumen, difícilmente vamos a poder sujetar el arnés debidamente al asiento, pudiendo quedar suelto, lo que podría terminar siendo un peligro en caso de que se produzca algún accidente, por muy leve que este sea.

Los riesgos de colocar en la silla del coche a un niño con un abrigo grueso o voluminoso

Es bastante probable que, hasta el momento, no nos hayamos percatado de ello: ponemos a nuestro hijo en el asiento del automóvil (o en la silla del coche), con un gran abrigo de invierno o una chaqueta voluminosa. Aunque es cierto que retirarle el abrigo en plena temporada de frío puede parecer cruel, hay una razón simple por la que deberíamos evitarlo en todo momento: un abrigo grande y la silla del coche reducen inmediatamente la efectividad del asiento en sí, poniendo al pequeño en peligro.

Debemos tener en cuenta que la mayoría de los abrigos que utilizamos comúnmente en invierno están llenos de un aislamiento voluminoso, lo que nos ayuda a mantenernos calientes y alejados del frío presente en el exterior. Sin embargo, este mismo aislamiento genera un espacio entre el pecho del niño y la correa o cinto del asiento del autómovil, el cual es importantísimo que sea ajustado cómoda pero adecuadamente cuando se aprieta.

Riesgos de poner mucho abrigo al niño en el coche
Foto: Istock

Podríamos pensar que el niño va bien sujeto al asiento porque no queda espacio entre el abrigo y la correa, pero ni siquiera está cerca de ser lo suficientemente ajustado. Se estima que un abrigo de invierno normal añade alrededor de entre 5 a 10 centímetros de holgura al arnés del asiento o la silla del automóvil.

Esta holgura excesiva no solo permite que el arnés se deslice con demasiada facilidad de los hombros del niño en caso de accidente, sino que también podría originar que el niño pueda acabar saliéndose completamente fuera del asiento.

¿Cómo saber si el abrigo del niño es demasiado grande para la silla o asiento del coche?

Llegados a este punto, es normal que nos preguntemos qué se consideraría adecuado cuanto se trata del abrigo del pequeño y el uso cien por cien seguro de la silla del automóvil. Lo cierto es que, en realidad, hay una forma sencilla de averiguarlo. Debemos vestir a nuestro hijo con su abrigo o chaqueta, abrocharle la cremallera y asegurarlo de manera segura en el asiento o en la silla del coche como si no supiéramos que estamos cometiendo un error potencialmente fatal. Para ello, debemos asegurarnos de que las correas de los hombros se encuentren correctamente ajustadas, de la misma forma que lo haríamos como de costumbre.

Evidentemente, al tratarse de una prueba, no debemos sentarnos al volante y conducir. En su lugar, procedemos a desabrochar las correas sin soltarlas, y sacamos al pequeño del asiento. Ahora le quitamos el abrigo y volvemos a colocar al niño en la silla. Sujetamos las correas o el cinto, pero no los apretamos.

Justo en este momento, ¿cuánta holgura tienen las correas de los hombros? Si el niño todavía se ajusta de forma segura entonces el abrigo está bien. Aún así, es probable que te sorprenda la cantidad de espacio sobrante que originalmente ocupaba el abrigo. Sin embargo, en caso de haber bastante espacio, entonces es evidente que el abrigo es muy excesivo.

Por tanto, si preferimos retirar el abrigo, esto no significa que el niño tenga que pasar frío cuando se encuentre en el interior del coche. Al contrario, podemos cubrirlo con una manta o utilizar nuestro propio abrigo para colocárselo por las piernas. También es posible optar por un abrigo de invierno aprobado para su uso en las sillas y asientos del automóvil.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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