Psicología

¿Por qué no deberías decir tanto ‘qué guapa estás’ a ninguna niña?

Lo hacemos de manera inconsciente porque, aparentemente, es un halago y algo que se dice con cariño. Pero, ¿por qué deberías reforzar otros valores de las niñas en lugar de insistir en lo guapas que son o están?

guapa
Fuente: iStock

“¡Qué guapa estás!”; “¡No te manches que estás muy guapa!”, “Qué bonita con tus zapatos nuevos”; “No llores así que te pones muy fea”. ¿Te suenan estas expresiones? Son más comunes de lo que pensamos y todos las hemos dicho en más de una ocasión.

Sin embargo, vamos a pensar en ellos. ¿También le dirías lo mismo a un niño? La sociedad avanza a pasos agigantados en materia de igualdad de género pero, todavía, es común a día de hoy ver a gente diciendo “Eres súper fuerte” o “¡Qué campeón!” a un niño. Varón.

Aunque, como decimos, son expresiones que se dicen sin ningún ánimo de dañar o comparar a un niño con una niña, lo cierto es que podrían provocar algún problema a medida que crecen. Sobre todo, problemas de autoestima y de etiquetas.

Imagina que tienes dos hijos: un niño y una niña. Al primero le recuerdas constantemente que es un campeón, mientras a la segunda no paras de halagarla con lo guapa que está y lo fea que se pone si llora. A la larga, la niña podría formarse la idea de que no es lo suficientemente válida y que lo más importante es que esté guapa y bien arreglada. Él, sin embargo, seguiría retándose a sí mismo para seguir siendo ese niño inteligente y campeón que todos veían de pequeño.

¿Por qué no decir a una niña tantas veces ‘qué guapa estás’?

En este artículo no te vamos a recordar lo mal que lo estás haciendo si llamas guapa a tu hija, porque probablemente también se lo recuerdes a cualquier niño que sea cercano a ti. Tampoco pasa nada por decirle a una niña qué está muy guapa de manera puntual o en determinadas ocasiones. A lo que nos referimos es a no incidir y transmitirles el mensaje de que lo más importante es su belleza, su apariencia o su físico.

La idea principal es que no se trata de recordarlo constantemente y que no debemos centrarnos en reforzar esos atributos en el caso de ella, sino en reforzar otros y dejar estos ‘piropos’ para ocasiones especiales. Aquí algunas razones para dejar de hacerlo:

  • La apariencia física no lo es todo: “qué fea te pones cuando lloras”. ¿Te suena? Seguro que tu hija se ha bebido las lágrimas más de una vez para no llorar después de escuchar esa frase. Después de todo, no paran de recibir estímulos favorables al aspecto físico desde que son pequeñas. Y no lo es todo: es igual de importante recordar que son fuertes, que ellas pueden con todo y que el físico no importa, que lo más bonito lo llevan en el interior.
  • Has de reforzar otras capacidades: Si crecen pensando que con la belleza conseguirán todo lo que se propongan no hace falta que te contemos cómo tienen riesgo de terminar. Si, por el contrario, crecen con la idea de que pueden llegar a cualquier parte con su esfuerzo e inteligencia, el camino será mucho mejor.

Así que, a partir de ahora, intenta reforzar más las capacidades intrínsecas de las niñas; obvia de tu vocabulario todas las expresiones con las que empezábamos este artículo y, sobre todo, no compares entre niño y niña, sean hermanos, primos o amigos. Ellas son igual de válidas que ellos y hemos de enseñarles desde la infancia que el físico no es lo más importante.

Marta Moreno

Marta Moreno

Como dijo Nelson Mandela “la educación es el arma más poderosa que existe para salvar el mundo”. ¿Qué tal si educamos desde el respeto, el amor y en familia?

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