Fin de curso

Por qué deberías tener más paciencia que nunca con tus hijos ahora que se acaba el curso

Aunque los motivos sean obvios, nuestro ritmo de vida apresurado hace que a veces no nos paremos a pensar en ellos.

Si tu hijo dice estos días de junio, incluso desde finales de mayo, que está cansado, que tiene sueño, que no le apetece ir al cole o cualquier otro mensaje en esta línea, no le quites hierro al asunto con los típicos mensajes de “ojalá tuviera que ir yo al cole”, “te lo cambio”, etcétera.

Debemos legitimar sus sensaciones porque además es normal que se sientan así a estas alturas del calendario. Los motivos son obvios, tanto que los sentimos en primera persona los adultos, pero a veces vamos tan acelerados que no nos paramos a pensar que los peques pueden estar igual que nosotros.

El neuropsicólogo Álvaro Bilbao alertaba hace unos días en redes sociales sobre esta cuestión. Lo hacía de manera simple y cocinas: concretando en una “fórmula matemática” los motivos que explican y justifican que los chicos y chicas no pasen en esta época del año por su momento más vital. “calor + final de curso + cambio de estación + acumulación de cansancio + expectativas de vacaciones = disminución de la tolerancia a la frustración”, afirma Bilbao.

Efectivamente, el final de la primera es un espacio temporal en el que coinciden muchos detalles cambiantes. Las vacaciones a la vuelta de la esquina tienen mucho que ver, pero más el cansancio propio de los primeros días de mucho calor y del inevitable cambio de horario que se produce con los días tan largos de luz natural que tenemos durante el final de curso. Por mucho que les animemos a ello e intentemos que no se nos “vaya la hora”, todo se retrasa lo justo para que pierdan una horita de sueño esencial para su rendimiento físico y ánimo. 

Además, de igual forma que los adultos sentimos que necesitamos parar y descansar, a los niños y adolescentes les ocurre lo mismo con el curso escolar, que se empieza a hacer largo. Y más si le añadimos el componente estudio con los exámenes finales en el caso de los adolescentes, que tienen que hacer un esfuerzo extra en concentración y fuerza de voluntad para sacar adelante el último empujón y más importante. 

Respetad el descanso pero no añadáis presión

En este sentido, es importante no presionar más de la cuenta con las notas porque llevan un año trabajando y no debemos añadirles esa sensación cuando están a punto de llegar a la orilla. 

Como ves, no son motivos los que nos invitan a ser más pacientes con nuestros hijos en estas fechas que no conozcas. Simplemente, conviene recordarlos porque se nos pueden llegar a olvidar a la hora de valorar y gestionar la situación. Y al fin y al cabo lo que les ocurre es algo muy parecido a lo que estás experimentando tu estos días previos a la llegada del verano. 

Intentad, eso sí, limitar el impacto del final de la primavera, con su característico ambiente y contexto preveraniego, en los horarios de vuestros hijos hasta que acabe el curso. El descanso es fundamental para poder “aguantar el tirón” en estos últimos días de curso, pero también lo es, no lo olvidéis, vuestra paciencia. 

Continúa leyendo