Educación del niño

¡Qué difícil es educar, lo he intentado todo y nada funciona!

Cuando confundimos educar con controlar, manipular, condicionar o modificar, relacionarte con nuestros hijos puede acabar resultando una misión imposible.

¡Qué difícil es educar, lo he intentado todo y nada funciona! A lo largo de los años me lo han dicho muchas veces y sigo pensando lo mismo, educar no es lo difícil, sino que cuando confundes educar con controlar, manipular, condicionar o modificar, relacionarte con tus hijos resulta misión imposible.

Dificultades al educar a nuestros hijos
Foto: Istock

Lo mismo pienso de la adolescencia, quien piensa que su hijo cuando pega con cuatro años le espera una adolescencia conflictiva, no está creyendo en el poder transformador del amor, en la capacidad de su hijo para aprender y en todo lo que sus padres harán por él hasta que llegue la etapa temida. Confía, tus miedos son tuyos, pero no hay nada que temer porque hay mucho por hacer hasta la adolescencia y después aún se puede reconducir, pero eso sí, no lo dejes a la suerte, la genética de tu hijo necesita un buen ambiente donde desarrollarse.

Cuando un padre dice, “lo he intentado todo y nada funciona”, se refiere generalmente a hacer todo lo que se le ha ocurrido partiendo de su propia experiencia de infancia y de los consejos que otras personas que con muy buena intención le han dado, aunque en la mayoría de casos sin apenas respaldo científico. Generalmente se asocia la buena conducta con la obediencia, por eso todos los consejos que el entorno ofrece suelen ir encaminados a lograr esto sin contemplar la parte afectiva del niño.

No hace mucho una mujer me contaba que su marido tenía mucha dificultad para expresar cariño y que ella tenía que hacer grandes esfuerzos por sentirse amada a la manera de su marido. ¿Sabías que esto tiene nombre? Quizás has oído la palabra alexitimia, es la dificultad de no poder sentir, reconocer ni expresar emociones, tanto en uno mismo como en los demás. En general es un trastorno que imposibilita expresar y detectar las propias emociones y, por lo tanto, darle nombre.

La mayoría de adultos con dificultad para expresar emociones han tenido una infancia difícil, esta mujer también me contó que su suegra durante el primer año de vida, lo tuvo en una habitación a oscuras por consejo de una vecina, la hija mayor había llorado tanto que les aconsejaron hacer esto para que no saliera igual. ¿Te lo puedes imaginar?

Por qué a veces es tan difícil educar a nuestros hijos
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Hace 70 años no había tanta información y se tenía en cuenta los consejos de otras madres más experimentadas en lugar de escuchar el propio instinto materno que era acallado por otras voces. Precisamente en la etapa adulta, no haber crecido con un apego seguro tiene consecuencias drásticas, dificultad en la identificación y en la regulación de las emociones, dificultad en las relaciones sociales o problemas en las funciones ejecutivas como la concentración y el control de impulsos. Son personas que están constantemente en alerta, con niveles altos de cortisol, con unas amígdalas hiperactivas que hacen que cualquier situación les preocupe o disguste en exceso.

Por lo tanto, apostemos por educar en buenos tratos, aunque esto suponga revisar nuestros valores, creencias y visión sobre la educación. Quien piensa que “nada funciona” es porque no ha intentado lo único que funciona, que es precisamente “educar con amor y firmeza hasta aproximadamente los veinticuatro años”. ¿Parecen muchos años verdad? No es una cuestión de sobreprotección sino una forma de proteger el cerebro. Necesitamos adaptarnos al ritmo de desarrollo del cerebro, educar con presencia, límites y buenos ejemplos de forma continua y constante, pero siguiendo la consigna “De más a menos”, los primeros años estamos mucho y cada mes nos vamos alejando sin dejar de estar.

Aquí os dejo algunas recomendaciones para que educar con amor y firmeza no os resulte tan difícil ni frustrante, recuerda que tienes tiempo, pero mejor empieza hoy a hacer los cambios del mañana:

  1. Es mejor describir conductas que etiquetar aspectos de la personalidad, “tu habitación ha quedado desordenada después de jugar”, en lugar de “eres un desordenado“.
  2. Es mejor escuchar que interrumpir o interrogar, por eso conviene observar si en el momento de hablar un tema el hijo está receptivo porque de no ser así, conviene esperar, “hijo, veo que ahora estás ocupado, puedo esperar un rato para que hablemos de lo sucedido”.
  3. Es mejor validar que negar emociones, “veo que te has agobiado un poco en la tienda con tanta gente alrededor, salimos un rato fuera…”.
  4. Es mejor expresar emociones que descargarlas, “me siento mal con esta situación, prefiero estar un rato sola para ser capaz de expresarte lo que siento y comunicarte lo que pienso…”.
  5. Es mejor esperar que presionar, “entiendo que quieres terminar lo que estás haciendo, yo voy a aprovechar a hacer lo mismo…”.
  6. Es mejor limitar que castigar por algo que no estaba bien limitado, “Hija, quiero que llegues antes de las diez, si crees que vas a tardar llámame para saber dónde estás…”
  7. Es mejor acompañar que abandonar emocionalmente, “sé que esta situación te ha desconcertado, ahora no quieres hablar de ello, lo entiendo, cuando tengas ganas de hacerlo me encantará escucharte…”.
  8. Es mejor repetir una pauta que enfadarte por no cumplirla, “tus dientes tienen que quedar limpios antes de meternos en la cama…sigues en el salón, vamos al baño…”
  9. Es mejor ser flexible que rígido, “tu habitación no ha quedado muy recogida, pero por lo menos has hecho la cama, no tenemos tiempo para más, tienes pendiente recogerla…”.
  10. Es mejor estar presente que ausente, “me interesa saber cómo te ha ido el partido de hoy, aunque no haya podido estar viéndote…”.

Os dejo esta entrevista que le hice a Maritchu Seitún sobre la empatía.

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Leticia Garcés

Leticia Garcés

Pedagoga. En 2010 fundó Padres Formados, desde donde imparte cursos de  formación a familias y profesionales en temas relacionados con la Educación Emocional y la Parentalidad Positiva tanto presencial como online, a nivel nacional e internacional (Colombia y México).

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