Educación del niño

¿Qué hace sonreír y reír a los niños?

¿De qué se ríen nuestros hijos desde que son pequeños? ¿Qué es lo que les hace sonreír, incluso cuando son bebés?

Los padres siempre se muestran entusiasmados cuando ven la primera sonrisa del bebé. Y cuando, sobre todo, apenas unas semanas después escuchan su risa. Seguidamente, a los pocos meses, llega el momento de reírse con sus bromas. Y es que el sentido del humor empieza a desarrollarse desde muy pronto.

Como manifiestan los expertos, ser capaz de abordar la vida y los problemas con humor también es una cualidad única que debe adquirir un niño, ya que le ayudará desde muy pequeño a afrontar el día a día de la mejor forma posible.

Además, es muy común que los niños tiendan a usar el humor como una forma de buscar la aceptación de los demás. Y, como mostró un estudio publicado recientemente, el humor y la inteligencia estarían relacionados, especialmente después de encontrar que aquellos niños que habían obtenido puntuaciones más elevadas en las pruebas de coeficiente intelectual eran más divertidos e ingeniosos.

Pero, ¿qué es lo que hace que un bebé se sonría cuando es aún muy pequeño? Y, luego, ¿de qué se ríen los niños?

El significado de las sonrisas y risas de los más pequeños

Desde el nacimiento hasta alrededor de las 6 semanas de vida, es común que el bebé sonría. Pero, a diferencia de lo que pueden llegar a pensar muchos padres en un primer momento, en realidad las primeras sonrisas del bebé son reflejos, lo que significa que no se hacen de forma consciente.

Para ser precisos, son sonrisas relacionadas con el bienestar fisiológico que el bebé puede mostrar cuando acaba de quedarse dormido, o después de alimentarse con el pecho o con el biberón.

De hecho, no es hasta las semanas 6-8 de edad cuando se produce la primera sonrisa del bebé en respuesta a algo concreto que ocurra en su entorno. Se trata de una sonrisa más consciente, generalmente cuando se encuentra a la vista del rostro de sus padres. Y, en muchas ocasiones, estas sonrisas son una imitación de lo que está viendo el pequeño.

Por ejemplo, es posible que el bebé sonría en respuesta a la sonrisa de sus padres, imitándolos. Y no solo eso: sus sonrisas tienden a expresar también el placer que siente al verlos y estar con ellos.

De qué se ríen los niños
Foto: Istock

Alrededor de los 4 meses de edad, el bebé empieza a reír. Entre las distintas cosas que le pueden hacer reír están las expresiones faciales divertidas, los sonidos cómicos o las cosquillas. En esta etapa, la rosa es principalmente provocada por los distintos estímulos que le llegan de los sentidos, ya sea el tacto, el oído o la vista.

Alrededor de los 6 a 8 meses de edad, es posible que el tradicional juego del “cuco” le empiece a divertir. Así, el bebé se ríe cuando escucha “hola” y ve, de repente, reaparecer a la persona, fundamentalmente porque esto confirma lo que pensaba: la persona continúa ahí, incluso aunque no lo vea. Es en este momento cuando, además, empieza a comprender que tanto los objetos como las personas continúan existiendo, aunque no sean visibles.

A partir del año, es común que el bebé empiece a reírse de un comportamiento inesperado. Por ejemplo, es posible que se ría cuando el papá empieza a gatear a su lado, o la mamá se pone un gorro suyo.

Luego, con el desarrollo del lenguaje, alrededor de los 2 años y medio o 3 años de edad, las palabras pueden comenzar a provocar la risa en el niño pequeño, sobre todo cuando se utiliza una palabra incorrecta para designar un determinado objeto. Además, “malas palabras”, como el famoso “pipí y caca” también suelen hacerle reír mucho.

Alrededor de los 4 y 5 años de edad, el niño ya ha empezado a agrupar distintos elementos según diferentes categorías. De ahí que el niño pequeño pueda encontrar situaciones que no cumplen con estas categorías como muy divertidas. Si tenemos en cuenta los animales como una categoría, y los dividimos en subcategorías (por ejemplo, los que vuelan y los que corren), a partir de esta edad puede hacerle reír la idea de un elefante rosa volando en el cielo.

Y, finalmente, llegamos a la edad de 6-7 años, cuando los niños ya son capaces de comprender mucho mejor los acertijos y los juegos de palabras. Es más, a partir de esta edad, también descubre que las palabras pueden tener diferentes significados, y se divierte con ellos.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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