Relaciones entre hermanos

Rivalidades entre hermanos: cómo mantenerla al mínimo

Las peleas y rivalidades entre hermanos son absolutamente normales. Pero saber cómo manejarlas y mantenerlas al mínimo es fundamental para muchos padres.

Rivalidades entre hermanos
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Si tienes más de un hijo es bastante posible que ya hayas tenido que ser árbitro de rivalidades y peleas entre hermanos. Y lo cierto es que incluso las mejores relaciones entre hermanos pueden tener sus momentos de fricción y de conflicto.

Conocer y tener presente cuáles pueden ser algunas de las principales causas de conflictos entre hermanos, al menos las más comunes, suele ayudar a la hora no solo de saber qué hacer en todo momento, sino incluso prevenir y evitar que aparezcan. 

En todo caso, con un poco de paciencia y algo de perspicacia es posible conseguir un hogar bastante más pacífico, así como una mayor armonía entre hermanos

Conociendo algunas de las principales causas comunes de conflictos y rivalidades entre hermanos

En primer lugar, es esencial comprender por qué suelen ocurrir las peleas entre hermanos. Y es que cada conflicto puede desencadenarse por algo distinto. Aunque, en ocasiones, la causa raíz puede ser un problema mayor.

En algunos casos, por ejemplo, pueden deberse a sentimientos de rivalidad no resueltos. En estos casos, por ejemplo, un niño puede sentir que mamá o papá favorecen a su hermano, mientras que otro niño puede sentirse resentido porque cree que no puede hacer tantas cosas porque es más pequeño. 

En la mayoría de las ocasiones, debemos tener en cuenta que la rivalidad entre hermanos es inevitable, pero existen algunas pautas y estrategias útiles para poder manejar la situación lo mejor posible.

Cómo manejar las rivalidades entre hermanos

Uno de los primeros pasos es comprender las causas. Nuestros hijos no pelean entre sí únicamente porque tengan un pedazo de tarta más grande, o porque el otro tenga el mejor juguete. En general, la mayoría de las peleas y rivalidades surgen a consecuencia de causas subyacentes, como la dinámica familiar o el orden de nacimiento.

Por ejemplo, las diferencias en las distintas etapas de desarrollo y los deseos en competencia por la atención de los padres pueden originar momentos de celos y / o malentendidos. La rivalidad puede afectarlos incluso a medida que crecen, sobre todo en su autoestima y amistades. 

Peleas entre hermanos
Foto: Istock

Debemos tener en cuenta que la mayoría de estas causas, como el temperamento o la diferencia de edad, son imposibles de modificar. Lo que hace que la rivalidad entre los hermanos sea inevitable. 

Pero, aunque no haya forma de detener las rivalidades y disputas para siempre, sí hay formas de minimizar los conflictos, maximizando la resolución productiva con unos pequeños cambios.

Previniendo la rivalidad entre hermanos

Mantén la calma (y el control)

Es conveniente prestar especial atención a lo que están haciendo nuestros hijos para poder intervenir antes de que la situación empiece o incluso empeore. 

También es imprescindible mantener la calma. Nuestros hijos aprenderán a hacer lo mismo.

Crea un ambiente lo más cooperativo posible

No es útil ni adecuado comparar a nuestros hijos, fomentando la competencia entre ellos o favoreciendo a uno sobre el otro. 

Al contrario, es imprescindible generar oportunidades que fomenten el compromiso y la cooperación entre hermanos. Al igual que es fundamental dar un buen ejemplo, ya que la forma en que los padres interactúan entre sí es un ejemplo perfecto de cómo deben interactuar sus hijos. 

La importancia de la individualidad

Por otro lado, es menos probable que los niños peleen entre sí si sienten que apreciamos a cada uno de ellos como individuos. Esto implica evitar los encasillamientos y las etiquetas, dejando que cada niño sepa que es especial para nosotros, pasando tiempo con ellos de forma individual. 

Tratando a los niños de forma justa, nunca por igual

Para los padres, la equidad es muy importante, aunque lo justo no siempre significa igual. Las recompensas, y los castigos, deben adaptarse a las diferentes necesidades individuales de cada uno de nuestros hijos.

Esto significa que, por ejemplo, no es necesario que les demos el mismo juguete a los dos niños. En su lugar, podemos darles juguetes diferentes que se adapten a sus intereses y edades. De hecho, este tipo de equidad será de muchísima ayuda.

Planificando tiempo divertido en familia

Los juegos de mesa, las comidas familiares o pasar tiempo en el parque son formas excelentes para que los hermanos se unan y compartan recuerdos positivos juntos. Este tipo de actividades, de hecho, son ideales para que los niños tengan menos incentivos para pelear entre ellos, además de proporcionarles nuevas oportunidades de pasar más tiempo con ellos.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Contenidos en Gaia Media Magazines, especializado en maternidad, salud, ciencia y nutrición.

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