Primeros auxilios

Síntomas de ahogamiento en seco: qué es y conoce las señales de advertencia

Todos hemos presenciado cómo se supone que es un ahogamiento en muchas películas de televisión, pero la realidad en la mayoría de las ocasiones tiende a ser muy diferente. En muchas situaciones no se producen gritos, ni la persona pide auxilio. En el caso del niño las señales pueden llegar a ser incluso todavía más difusas. Y, además, existe un tipo de "ahogamiento" que podría darse horas después. Es lo que se conoce como ahogamiento en seco.

Aunque el niño/a ya haya aprendido a nadar, lo más habitual es que siempre tendamos a vigilarlo cuando se encuentra bañándose en el agua del mar o de la piscina. De hecho, es fundamental no dejarlo nunca sin la debida vigilancia y supervisión, dado que aún cuando el pequeño ya sepa nadar, nunca debemos confiarnos.

Aún cuando lo hayamos visto muchas veces en la televisión, y pensemos que los síntomas comunes de ahogamiento sean más o menos evidentes porque la persona agita las manos frenéticamente y grita pidiendo ayuda, en la vida real puede ser muy diferente: el ahogamiento puede ser silencioso y rápido, el cual puede ocurrir incluso en apenas 30 segundos.

Dado que la primera prioridad para el cuerpo es la de obtener oxígeno como sea, un niño que se ahoga generalmente no será capaz de gritar. Además, en lugar de agitar los brazos, podría utilizarlos para tratar de nadar y empujarse hacia arriba sobre la superficie del agua, por lo que a quienes estamos fuera, podría recordarnos a un juego más. Incluso es posible que los bebés, o los niños pequeños, simplemente no muevan los brazos. Es más, puede ocurrir que los padres, estando apenas a unos pocos metros de distancia, no sean capaces de percatarse de lo que está ocurriendo.

Por tanto, es de vital importancia saber cuáles son las señales verdaderas de que un niño podría encontrarse angustiado en el agua, o que podría estarse ahogando: mantiene la cabeza baja, con la boca al nivel del agua o debajo de ésta; la cabeza permanece inclinada hacia atrás con la boca abierta; sus ojos se encuentran bien abiertos o bien cerrados, y se muestran vidriosos; el pelo cuelga sobre la frente o sobre los ojos; jadeo o hiperventilación; intención de nadar pero hace poco o ningún avance. 

Si se observan algunas de estas señales, es de vital importancia sacar al niño del agua inmediatamente.

Pero existe un tipo de ahogamiento que puede surgir una hora, o incluso 24 horas más tarde de haber salido del agua. Es lo que se conoce como ahogamiento en seco, o ahogamiento secundario, y es muy probable sea la primera vez que lo conoces. Y es que se tratan de términos que implican que el niño podría “ahogarse” en tierra firme, lo cual, dicho sea de paso, no es del todo exacto.

¿Qué es el ahogamiento en seco?

Se trata de un término popular (es decir, no se trata de un término médico en sí) para referirse a los síntomas que aparecen tardíamente y que se experimentan luego de la inmersión en el agua. Por suerte, estas lesiones por inmersión, así como las dificultades respiratorias tardías, podrían prevenirse. Pero, para ello, es necesario conocer cuáles son las señales que podrían advertir a la mamá o al papá de que el niño/a podría sufrirlo.

En el caso del ahogamiento en seco, alguien toma una pequeña cantidad de agua por la nariz y / o por la boca, lo que ocasiona un espasmo en las vías respiratorias, haciendo que se cierren. En el ahogamiento secundario, una pequeña cantidad de agua entra a los pulmones, causando hinchazón o inflamación, lo que dificulta o imposibilita que el cuerpo pueda convertir el oxígeno en dióxido de carbono, y viceversa.

Eso sí, la mayoría de especialistas coinciden en señalar que el término "ahogamiento" no sería tan correcto, dado que no se trata de un ahogamiento en sí, sino de los síntomas tardíos experimentados después de la inmersión en el agua.

Por lo general, el ahogamiento en seco ocurre poco después de salir del agua, pero cuando ocurre un ahogamiento secundario, puede producirse un retraso de hasta 24 horas antes de que la persona o el niño muestre síntomas de angustia. Igualmente, ambos tipos de ahogamiento pueden causar problemas para respirar con normalidad, y en casos más graves, la muerte.

¿Cuáles son los síntomas y las señales de advertencia del ahogamiento en seco?

Aunque el ahogamiento en seco puede resultar aterrador, la buena noticia es que siempre suelen surgir señales de advertencia antes de que se produzca. Independientemente de la edad que tenga el niño/a, es conveniente estar atento a estas señales y síntomas de ahogamiento en seco tanto en bebés como en niños pequeños y grandes:

  • Tos. La tos persistente, o asociada con una mayor necesidad o trabajo de respiración debe ser evaluada médicamente.
  • Aumento del “trabajo de respiración”. Una respiración rápida y superficial, la dilatación de las fosas nasales, o la posibilidad de ver entre las costillas del niño o la existencia de un espacio por encima de la clavícula del pequeño cada vez que respira, son señales que indican que está trabajando más para respirar de lo normal. Se trata de una señal de que es necesario buscar ayuda médica de inmediato.
  • Somnolencia. Si tu hijo/a estaba jugando con entusiasmo en la piscina o en la playa, y ahora de repente está cansado/a sin motivo, puede ser una señal de que no está llegando suficiente oxígeno a su sangre. 
  • Cambios en el comportamiento. Una caída en los niveles normales de oxígeno podría causar que el niño/a se sienta enfermo o mareado.
  • Vómitos. El vómito se convierte en una señal de estrés del cuerpo como resultado de la inflamación. En ocasiones, también puede producirse por la falta de oxígeno, la tos o la existencia de náuseas persistentes.

Si crees que tu hijo/a podría tener síntomas relacionados con una lesión por inmersión, llama al pediatra de inmediato para pedirle consejo, o acude al médico. No obstante, si el pequeño tiene dificultades para respirar, llama al 112 o dirígete a urgencias pediátricas de inmediato.

¿Cómo se trata el ahogamiento en seco?

Todo depende de la gravedad de los síntomas que tenga el niño o el adulto. Una vez que te encuentres en el médico, el especialista verificará los signos vitales, el nivel de oxígeno y el trabajo de respiración. Si los síntomas son leves, únicamente necesitará una observación cuidadosa. Sin embargo, en los casos más graves, podría ser necesaria la realización de una radiografía de tórax, y / o la administración de oxígeno.

En caso de insuficiencia respiratoria, o cuando el niño ya no es capaz de respirar solo, necesitará un apoyo adicional, como la intubación, aunque por lo general suele ser muy raro.

Christian Pérez

Christian Pérez

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

Continúa leyendo