Alergias estacionales

Un buen manejo de las alergias podría evitar que el niño desarrolle asma

Se sabe que la rinitis alérgica puede incrementar el riesgo de asma infantil. Ahora, un nuevo estudio advierte que, para evitarlo, es de vital importancia que todas las alergias respiratorias sean debidamente controladas y tratadas, reduciendo al máximo la exposición del niño a los alérgenos.

Un buen manejo de las alergias podría evitar que el niño desarrolle asma
Foto: Istock

Tanto las alergias respiratorias como el asma se encuentran entre los problemas de salud más comunes que afectan a los niños no solo en nuestro país, sino en el resto de Europa y, también, en Estados Unidos. 

Se calcula que el asma afecta a alrededor de dos millones y medio de personas en España, con una prevalencia del 10 por ciento en niños, con edades de entre 6 y 7 años, y del 9 por ciento en adolescentes de entre 13 y 14 años. Se convierte, de hecho, en la patología infantil que más hospitalizaciones y más ausencias escolares provoca cada año.

Por otro lado, y de acuerdo a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en el año 2018, se registraron 5.2 millones de casos de niños con rinitis alérgica y 7.1 millones de niños tuvieron alergias respiratorias, mientras que el asma afectó a alrededor de 6 millones de pequeños.

Incluso aunque los niños tengan síntomas leves de alergia (que, entre otros aspectos, pueden incluir congestión nasal, estornudos, ojos llorosos y / o con picazón, y picazón en la piel o urticaria), los expertos inciden en la importancia de que los padres estén atentos tanto al tratamiento como al control de los síntomas, no solo como una forma de aliviar las molestias, sino porque las alergias respiratorias y el asma, a menudo, ocurren juntas.

¿Cuál es el vínculo entre las alergias respiratorias y el asma?

Como indican los especialistas, tener una afección alérgica, como la rinitis alérgica, es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo del asma. Y, en estos casos, el asma alérgico es uno de los tipos más comunes de asma, afectando a cerca de dos tercios de las personas con asma. 

Debemos tener en cuenta que las alergias respiratorias no tratadas pueden acabar empeorando el asma, ya que causan una inflamación en los pulmones que puede provocar, a su vez, un ataque de asma

Es más, los mismos alérgenos que desencadenan los brotes de alergia, como es el caso del polen, los ácaros del polvo, la caspa de las mascotas (principalmente perros y gatos) o el moho, pueden también terminar desencadenando un ataque de asma.

Asma infantil y alergias en niños
Foto: Istock

Y, como advierten los médicos, existe un vínculo entre las alergias respiratorias estacionales y el control deficiente del asma, de manera que es importantísimo conocer a qué alérgenos tiene alergia nuestro hijo.

Aún cuando las alergias estacionales no ponen en peligro la vida del niño, incorrectamente tratadas, o no controladas, sí pueden afectar de forma negativa a su calidad de vida, dado que puede causar falta de sueño, irritabilidad, falta de concentración y de rendimiento académico y, finalmente, un riesgo mucho mayor de infecciones de los senos nasales o de los oídos

Y se trata de algo que ya se ha encontrado en algún que otro estudio. Por ejemplo, en un estudio publicado en el año 2012, los niños con asma, y alergias no controladas, informaron de un peor sueño, falta de concentración en la escuela y un menor disfrute tanto de las actividades sociales como de la participación en actividades físicas.

Cómo manejar las alergias respiratorias de nuestros hijos

En primer lugar, es de suma importancia identificar a qué alérgenos es más sensible nuestro hijo, ya que es fundamental para intentar, sobre todo, evitarlos en la medida de lo posible.

Pero, ¿qué hacer cuando el niño/a aún no ha sido diagnosticado, y creemos que podría tener alergias? En estos casos, lo más recomendable es hablar con su pediatra sobre las pruebas de sangre, o sobre la posibilidad de que lo derive a un alergólogo, con la finalidad de que lleve a cabo una prueba de punción cutánea.

Por suerte, una vez identificados los alérgenos, el niño puede recibir tratamiento para la alergia de la misma forma que los adultos. Pero es esencial prevenir o minimizar la exposición a esos alérgenos. Por ejemplo, retirar el polvo manteniendo la casa limpia, eliminar las alfombras y cualquier otro elemento que pueda atrapar de forma excesiva tanto el polvo como la caspa de las mascotas.

Cuando el polen es el desencadenante, una buena opción es hacer que el niño se cambie de ropa y se duche cada vez que llegue a casa. Mientras que usar una aspiradora con un filtro HEPA puede ser muy útil para eliminar la mayoría de las partículas presentes en el aire que podrían empeorar los síntomas de las alergias.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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