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Vacuna contra el coronavirus y niños: todo lo que deben saber los padres

Aunque el plan de vacunación contra el coronavirus continúa avanzando, todavía existen muchas dudas relacionadas con los siguientes grupos de vacunación. ¿Qué ocurrirá con los niños?

Vacuna contra el coronavirus y niños
Foto: Istock

A medida que las primeras vacunas contra el SARS-CoV-2 se implementan y administran en los grupos de mayor riesgo, no hay duda que la etapa actual en la que nos encontramos inmersos de la pandemia de COVID-19 está repleta de posibilidades. 

Incluso mientras las autoridades sanitarias temen en nuestro país la llegada de una cuarta ola después de que la disminución en el número de contagios se haya ralentizado, muchos ciudadanos miran con nostalgia hacia los próximos meses, con la esperanza de que la vacunación avance lo necesario como para recuperar poco a poco una normalidad originalmente perdida desde hace casi un año.

Es más, debemos recordar que las vacunas autorizadas y aprobadas hasta el momento, como la de Pfizer, Moderna o AstraZeneca han sido aprobadas para su uso de emergencia en una afección que está causando morbilidad y mortalidad significativas en la población adulta, mientras que, en el caso de la población infantil, la situación es muy diferente.

La pregunta es, ¿qué ocurrirá con el proceso de vacunación cuando le llegue el turno a los niños? ¿Se debería realmente vacunarlos cuando la enfermedad tendría originalmente muy pocas consecuencias adversas para este grupo de edad? 

¿Cómo afecta el coronavirus a los niños? ¿Qué dicen las estadísticas?

Después de un año de pandemia, se sabe que la transmisión del SARS-CoV-2 puede ocurrir dentro del entorno escolar, tanto en guarderías como en las escuelas. Además, se han encontrado casos en grupos de todo tipo, desde preescolar a primaria, pasando también por secundaria.

Sin embargo, los brotes en escuelas no han sido una característica destacada en la pandemia de COVID-19, aún cuando es cierto que, desde el mes de septiembre de 2020, se ha producido un incremento de los casos entre niños, posiblemente porque las pruebas diagnósticas (por ejemplo mediante PCR) ha aumentado notablemente, cuando hasta ese momento simplemente no se llevaban a cabo de forma tan general (lo que explicaría porque durante la primera y segunda ola el volumen de casos entre la población infantil fuera tan bajo).

Es más, también se sabe que la transmisión en el entorno escolar parece verse afectada por los niveles de transmisión comunitaria, por lo que, en aquellos países donde se ha llevado a cabo una investigación epidemiológica, en realidad la transmisión en las escuelas ha representado una minoría respecto a todos los casos de COVID-19. 

En nuestro país, por ejemplo, los niños con la COVID-19 pasaron del 1 por ciento al 12 por ciento en la segunda ola, diagnosticándose hasta el mes de septiembre de 2020 un total de 66.000 casos en pequeños, mientras que en la primera ola habían sido únicamente 1.400 casos. Y como indicaron en aquel momento las autoridades, el aumento del porcentaje de casos pediátricos no se debe a un aumento de la incidencia, sino a que cada vez se realizan más test diagnósticos a toda la población, algo que no ocurría en un principio.

Vacunación de niños contra el coronavirus
Foto: Istock

En cualquier caso, la mayoría de los niños tienden a no desarrollar síntomas cuando se infectan con el virus. O, si los tienen, únicamente desarrollan una forma muy leve de la enfermedad, con síntomas de menor duración y más leves como fiebre sin foco en menores de 90 días, o con síntomas catarrales o gastrointestinales leves. Aún cuando algunos niños también pueden evolucionar hacia neumonías, los cuadros suelen acabar siendo menos graves que en los adultos.

Por otro lado, sí se ha encontrado una complicación grave en los niños, pero en realidad poco común, que consistiría en un síndrome inflamatorio multisistémico. Aún cuando se trata de una complicación grave, es tratable. 

Debido a ello, es normal que los expertos se pregunten si los niños deberían igualmente recibir la vacuna contra el coronavirus, especialmente en un momento en el que existen problemas relacionados con su producción y demanda. 

¿Es la vacunación en niños realmente necesaria?

Si se persigue la inmunidad de grupo, es más que evidente que la inmunidad colectiva podría no ser posible cuando, en nuestro país, hay más de 6 millones de niños menores de 14 años de edad (equivalente al 13 por ciento de la población) sin vacunar.

Lo que nos llevaría a la siguiente pregunta, ¿podríamos clasificar a la vacunación de niños contra la COVID-19 como una emergencia?

Por un lado, debemos recordar que son los padres quienes deben dar su consentimiento en la mayoría de los casos. Mientras que, aún cuando existen ensayos puestos en marcha desde mediados de febrero en niños, todos los que se han llevado a cabo han sido en mayores de edad. 

De hecho, los ensayos que involucran a niños de 11 años o menos tomarán mucho más tiempo, en parte porque las dosis de la vacuna deberían reducirse a concentraciones más bajas, sobre todo en relación con el peso del niño.

En este sentido, los expertos creen que los datos relacionados con la seguridad y eficacia de las distintas vacunas en grupos de menor edad estarían disponibles a partir del verano. Mientras tanto, la vacunación de los niños y jóvenes sí sería clave para la eliminación de posibles reservorios del SARS-CoV-2, disminuyendo las posibilidades de propagación.

Como coincide en señalar la comunidad científica, el inicio de la inmunización de los niños se encuentra bastante lejano. Pero está claro que sin la vacunación de la población infantil no podrá alcanzarse la tan ansiada inmunidad colectiva.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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