Control parental vs supervisión de los padres

"Más que control parental debemos supervisar el móvil de nuestros hijos sin fiscalizar"

Los autores de 'A salvo en la red', el coach Pedro García Aguado y el educador Francisco Castaño Mena nos dan unas pautas sobre la protección y educación sobre el uso del smartphone e internet con nuestros hijos. Además aprovechamos y hablamos con expertos de UOC sobre las claves para acompañar y supervisar a nuestros hijos antes las pantallas.

¿Cómo protegemos a nuestros hijos de los riesgos de internet? ¿Debemos controlarles con quienes hablan? ¿Invadir su intimidad? Las normas sobre el uso del smartphone e internet siempre deben pactarse antes de regalárselo.

¿Qué opinan los expertos sobre el control parental?

El 15% de los padres afirma que sus hijos han visto en el último año contenido que les ha hecho sentir incómodos, según datos facilitados por la Universitat Oberta de Catalunya. Según la Comisión Europea, los niños empiezan a navegar en internet a los 7 años y muchos lo hacen solos. En Inglaterra, uno de cada cuatro menores de 0 a 2 años y uno de cada tres (36%) de 3 a 5 años tiene su propia tableta, afirma un estudio difundido por Technology and Play. En cuanto a España, el dispositivo con el que los menores suelen estrenarse en internet es el móvil, y a los 15 años prácticamente todos (94%) tienen uno en propiedad, apunta la última Encuesta sobre equipamiento y uso de tecnologías de información y comunicación en los hogares, realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sin embargo, los niños no siempre están preparados para lo que van a encontrar, y prueba de ello es que en la Encuesta sobre hábitos de uso y seguridad de internet de menores y jóvenes en España, llevada a cabo por el Ministerio del Interior, el 15% de los padres afirma que sus hijos habían visto en el último año contenido que les había hecho sentir incómodos. Cuando se preguntaba por el tipo de contenido que los propios menores reconocían que no deberían haber visto, los dos más mencionados fueron imágenes sexuales explícitas y contenido violento.

Por eso, la llegada de plataformas audiovisuales destinadas específicamente a menores fue recibida como una buena noticia entre la mayoría de padres y educadores. Filmin Kids, HBO Kids, Netflix Kids o YouTube Kids parecían resolver los problemas de un posible uso inadecuado de los productos digitales, de forma que los más pequeños podían navegar por ellas a su antojo pero sin riesgo. "Los nativos digitales, que han crecido con las tabletas, navegan con muchísima facilidad, por eso estas plataformas se activaron como opciones cerradas dentro del ecosistema de las plataformas generalistas, de forma que los niños solo pudieran acceder a la selección de contenidos infantiles", explica Elena Neira, miembro del grupo de investigación en aprendizaje, medios y entretenimiento (GAME) de la UOC y autora de La otra pantalla (Editorial UOC, 2015).

Lo legal y lo ideal

La necesidad de proteger a los menores contra contenidos que puedan ser perjudiciales para ellos no ha pasado por alto a las instituciones europeas. Hace unos días, los representantes permanentes ante la UE confirmaron el acuerdo alcanzado a principios de junio sobre la modernización de las normas en vigor para la prestación de servicios audiovisuales en Europa, con las que se pretende mejorar la protección de los menores frente a contenidos violentos o nocivos. La legislación responsabiliza a las plataformas si infringen las normas y permite tomar medidas contra ellas, pero tampoco esta directiva garantiza que los menores vean el contenido más adecuado. Judith Clares, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicaciónde la UOC y miembro del grupo de investigación GAME, recuerda que, si bien existe una regulación que protege a los menores, "estos tienen cada vez más contenido a su alcance, de fuentes y canales diversos, con contenido que puede no ser adecuado para su edad, y es necesario que los padres invirtamos tiempo, nos impliquemos y los acompañemos", señala.

Los expertos coinciden en que la única forma de garantizar al 100% que los niños no vean contenido inadecuado es acompañarlos en el uso de estas plataformas. "Los sistemas de control parental pueden ser una ayuda, pero es necesario que los padres acompañen a los hijos, que se involucren", señala Clares.

¿Qué podemos hacer?

José Ramón Ubieto, psicólogo clínico y psicoanalista, profesor de la UOC nos explica que "prohibir por sí solo no suele dar muchos resultados, y menos en una realidad donde la cara oculta es más accesible para ellos que para nosotros", explica el coautor de Niñ@s híper. Infancias hiperactivadas, hiperconectadas, hipersexualizadas (Ned, 2018). "Quizás es más inteligente enseñarles a usar esas plataformas, conversar con ellos de esas plataformas no el aspecto técnico, sino sobre todo de su uso ético, de la responsabilidad de nuestros actos. Eso implica una supervisión, porque esta tecnología tiende fácilmente a la alienación del usuario, y todavía más si los usuarios son menores y vulnerables. Es una tecnología que está diseñada intencionalmente para que el usuario sea atrapado en la red: colores, formas, sonidos, música, notificaciones, premios… No por nada algunos de sus creadores, ahora arrepentidos, han creado un centro para humanizarla", señala.

Consecuencias del mal uso

La orientación y el acompañamiento que los especialistas consideran imprescindibles son las herramientas que encuentran más efectivas para evitar que los menores accedan a contenido inadecuado, y es que ver ese contenido tiene consecuencias. "Existe riesgo en el mal sentido de la palabra adultizar: hacer aquello que todavía no toca por la edad. Un ejemplo es el porno, que se ha convertido en la vía de iniciación sexual de los adolescentes, y cada vez más precozmente", apunta Ubieto, quien recuerda que como hoy ya es inimaginable una infancia o adolescencia fuera de la cultura digital, lo más aconsejable es enseñar a los niños y adolescentes a aprovechar lo bueno de esa cultura.

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