Ser Padres

Al teatro con el niño

Muchos padres no llevamos a nuestros hijos de dos años al teatro o a ver guiñoles porque pensamos que no lo entenderán o que son demasiado pequeños. Ignoramos que detrás de ese niño inquieto hay un espectador excepcional.

Autor: Desiré Coronado

Su corta edad es una ventaja para acercarle al mundo del espectáculo. El teatro, las marionetas y los dibujos animados desarrollan su sensibilidad y capacidad expresiva en una etapa en la que está descubriendo los tipos de lenguaje. Nuestro hijo de dos años se acerca a la obra sin juicios y sin ideas preconcebidas, con todo su ser puesto en ver y escuchar lo que tiene delante.

Nuestra función como padres es la de acompañarles y fomentar su faceta de espectadores . Se trata de estar ahí mientras ellos disfrutan de un espectáculo. Pero sin intervenir, a no ser que nos lo pidan.

¿Qué temas les gustan a esta edad?

  • ¿Qué temas le gustan a un niño de dos años? Los que nos atraen a todos: los dramas propios expresados en un escenario, de manera que al verlos se sienta reflejado y liberado.
  • ¿Y cuáles son los dramas de cualquier bebé? A veces pensamos que a su edad no existen problemas, pero ellos pueden verse afectados por la soledad, el miedo a que sus padres se vayan, el hambre, la sed, el llanto, el dolor, los primeros pasos o las caídas. Todas las preguntas existenciales están ya presentes en la cabecita de un niño que aún necesita a sus padres para comer, vestirse o guarecerse del frío.
  • Cada niño se identifica con una cosa diferente, vibra con uno u otro tema. ¿Se siente solo cada día al separarse de mamá? ¿Tiene celos de papá o problemas con los hermanos? Estos temas se exploran en los cuentos tradicionales y toman forma (puede que no literalmente) en el teatro, el guiñol y los dibujos animados.

Entiende el teatro

Las obras de teatro no son tanto para comprenderlas como para vivirlas, y los niños las viven intensamente. Pero, ¿cómo tienen que ser las obras de teatro para bebés?

Dibujos animados

Los dibujos animados son la forma más pasiva de ser espectador. Al contrario que en el teatro, en los dibujos animados el espectador es totalmente irrelevante. El argumento y la forma de los dibujos no varían ni un milímetro ante la reacción del público, lo que sí ocurre en el resto de las artes, aunque estas variaciones no siempre sean apreciables.

Ver dibujos animados en la televisión puede tener su valor siempre que cumplamos con dos condiciones:

Guiñoles

Los guiñoles pueden llegar a ser muy feos. Son la manifestación de ese mundo simbólico en el que tan cómodamente se moverá nuestro hijo de tres años. Que aún no sea capaz de recrear esa realidad no quiere decir que no le guste.

 

Asesor: Carlos Laredo, director de teatro para bebés.

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