Ser Padres

Consejos para organizar una mudanza con niños

No es mucho más complejo que hacerlo sin niños, pero sí conviene prestar más atención a los pequeños detalles durante el proceso y, sobre todo, estar muy pendiente de los niños tanto en los días previos al cambio, haciéndoles partícipes de él en todo momento, como en los primeros días en su nuevo hogar.

Autor: Rubén García
Pensar en mudanzas es despertar la pereza, porque incluso en los casos en los que es para mejor, el momento de empaquetar todo no puede gustarle a nadie. ¡Ni a Marie Kondo! Y si a este proceso largo, tedioso y complicado le añades niños a la ecuación, la cosa se complica todavía más porque no solo dificulta la organización, sino que también en lo emocional hay que hacer un esfuerzo extra para que lo lleven lo mejor posible.
De hecho, antes incluso de que compartamos contigo algún consejo sobre cómo afrontar la parte práctica de una mudanza con niños, es los días previos donde primero hay que hacer hincapié. Por un lado, por la importancia que la narrativa tiene en este tipo de cambios bruscos que en edades tempranas pueden generar inestabilidad emocional. Es importante por ello anticiparse al momento de la verdad y mantener una comunicación fluida al respecto con los pequeños de la casa: contarles lo que va a pasar en su vida, estar pendientes de cómo se sienten y, si es posible por cercanía y tiempo disponible, puede ser positivo hasta visitar el nuevo hogar con ellos antes de mudaros a él. Elijas el camino que elijas, que se sientan partícipes de este momento familiar importante.
Por otro lado, también es importante desde el punto de vista de los adultos porque debéis llenar de  paciencia, calma y sensaciones positivas vuestra actitud hacia lo que viene en los próximos días. Para que el cambio afecte lo menos posible a los hijos, hay que intentar estar más zen que nunca y que la pereza propia de una mudanza no os inunde, al menos no de puertas para fuera. También así será más llevadero para vosotros.

Una buena planificación

Una vez completado el trabajo mental previo tanto con uno mismo como con los pequeños de la casa, es hora de empezar a planificar la mudanza. Pensad, por cierto, que la mayoría de expertos recomiendan hacerlas en verano dentro de lo posible por pura lógica: para evitar añadir más cambios radicales como el de tener que mudarse también de centro escolar a mediados de un curso académico. Además de las fechas, también es fundamental llegar a los días en los que completaréis el traslado con todo lo más organizado posible para que el caos no lo convierta en un infierno. Para ello, preparad cajas de distintos tamaños y materiales con antelación, también todo el material que necesitaréis para embalar y etiquetar y, lo más importante, hacer la limpieza correspondiente con antelación.
Y es que, aunque cueste desprenderse de muchos recuerdos y productos que tenéis por casa y que alguna vez os sirvieron (o no) para algo, una mudanza es la excusa ideal para librarse de ellos. Ahora sí que sí, aprovechando que antes la hemos citado en tono cómico, es momento de meterse dentro de uno de sus libros o de la serie de Netflix de Marie Kondo y ponerse en sus manos. Toca “abrazar” a lo que os hizo felices y dejarlo atrás; el traslado y vuestra nueva casa lo agradecerán. Y de igual forma que lo hacéis los adultos, hay que involucrar a los niños en el proceso para que también lo hagan con sus pertenencias; de nuevo, que se sientan partícipes del proceso más allá de que le “ayudéis” también vosotros, los adultos del hogar, a tener más espacio libre que rellenar en su nueva habitación.

Etiqueta absolutamente todo

Un consejo que más que recomendación es de obligado cumplimiento es hacer un inventario durante la fase de empaquetar todo lo que os lleváis de una casa a otra. Confeccionar listas por estancias, elegir bien cómo agrupar en las cajas de la mudanza y etiquetad todas y cada una de ellas. Incluso enumeradlas, porque todo ayuda a que sea más fácil encontrar cada cosa cuando toque abrir cajas después de instalaros en el nuevo destino. Este paso es común a las mudanzas con niños o sin ellos, totalmente aconsejable seguirlo en cualquiera de los casos para mantener un cierto control sobre la mudanza desde su comienzo hasta su final.

Un cambio rápido

Por lo demás, es importante que durante esos días en los que todo está en casa patas arriba no dejéis materiales peligrosos al alcance de los peques, especialmente cuando estos son muy pequeños. No solo hablamos de herramientas cortantes tipo tijeras o cúters, sino también de pegamento, cintas adhesivas o rotuladores permanentes. Si queréis evitar una tragedia en casa de despedida, prestad mucha atención a esto porque es muy habitual que se produzcan despistes en días tan movidos como los previos a una mudanza.
Tened exactamente lo mismo en cuenta para los primeros días de convivencia en la nueva casa, donde será importante para los niños -este es el último consejo- retomar lo más rápido posible sus rutinas habituales para ir creando en su interior esa sensación de estar en casa que es tan importante a la hora de adaptarse y habituarse a un cambio tan importante en sus vidas como es el que conlleva una mudanza. En ello tiene también un impacto positivo darles voz y voto en la decoración y distribución de su nueva habitación, de manera que así también colaboren con la mudanza en esta fase final.
A modo de posdata, simplemente te recordamos que tienes disponible, si tienes la suerte de poder permitírtelo, el comodín de contratar un servicio de mudanza que te ayude en una parte del proceso o que se encargue de todo, y es que hay veces que con niños no hay mejor inversión que pagar porque las cosas complejas resulten mucho más sencillas en pos de proteger tu salud física y mental.
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