Ser Padres

Parajes naturales de otoño imperdibles de fácil acceso con niños

Hemos seleccionado una decena de parajes maravillosos repartidos por toda la geografía española que en otoño son especialmente bellos gracias a la paleta de colores tan característica de esta época del año, y todos ellos son perfectamente visitables en familia.

Autor: Rubén García
Arranca un otoño difícil, al que el recuerdo del verano se le une el peso de las difíciles circunstancias en las que nos toca vivir, pero es precisamente ante la adversidad cuando esta preciosa estación más saca a relucir lo que ninguna otra puede ofrecer: sus paisajes naturales rojizos, ocres, verdes, amarillos y marrones, esos que cualquier aficionado al género pictórico del paisaje y a la fotografía desearía retratar. El otoño es naturaleza y campo, y es ahí, al aire libre y lejos de masificaciones, donde podemos disfrutar del ocio más seguro en familia.
Afortunadamente, vivimos en un país geográficamente privilegiado, que nos regala auténticas maravillas naturales. Y no todas tienen difícil acceso o son exigentes de transitar. En todas las comunidades autónomas hay espacios verdes ideales para visitar con niños, algunos de ellos verdaderas joyas, incomparables a nivel europeo. Y es tan fácil visitarlas como tener la voluntad de hacerlo, llenar las mochilasy acercarse hasta sus alrededores para disfrutarlas caminando por sus entrañas.
Al ir con peques, lo ideal para que el plan que sonaba espectacular en la cabeza de papá y mamá salga bien es ir sin presión. Escoger un destino cerca de casa para pasar un día en familia disfrutando de los colores del otoño en la naturaleza, y no ponerse un objetivo concreto, porque entonces aparecerán las frustraciones y el plan saltará por los aires. Con ir, respirar aire fresco, enriquecer la vista y descubrir cosas nuevas junto a los peques, es más que suficiente. Dedicarse tiempo de calidad en un entorno seguro es el objetivo principal, y en el otoño las zonas boscosas de fácil acceso son una excusa incomparable.
Te traemos diez espacios imperdibles, todos ellos visitables con niños, repartidos por todo el país, que nos maravillan, pero la lista podría ser de varias decenas. De verdad, aprovechad el otoño, porque el paisaje no tiene rival, y al final lo vais dejando y pasa otro año más sin llevar a cabo esa excursión familiar que tanto tiempo lleváis deseando hacer al paraje del que tantas fotos impresionantes habéis visto. Dejad de darle likes a los que comparten sus rutas en Instagram y pasad a la acción. No os arrepentiréis.

Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara

No hay hayedo situado más al sur en toda Europa, y ya solo por eso el de Tejera Negra es especial y único. Pero es que además es precioso, con el musgo acompañando a los árboles que pierden poco a poco sus hojas en otoño mientras tiñen el suelo con sus colores ocres y rojizos.

Selva de Irati, Navarra

Colores otoñales fundidos de una forma casi indescriptible, cuya belleza solo se puede degustar en plenitud visitando este paraje natural situado en Navarra. El verde del musgo se mezcla con la variedad cromática de las especies vegetales que inundan este hayedo y abetal muy bien conservado, tanto que es una referencia a nivel mundial. Acércate y toma cualquiera de sus senderos para “perderte” por su belleza virginal en familia.

Muniellos, Asturias

También en el norte de la península, pero viajando hacia el occidente, se encuentra la reserva asturiana de Muniellos, uno de los robledales más impresionantes de Europa. Las hayas y los acebos bailan con estos inmensos árboles creando un auténtico regalo de la naturaleza.

Hayedo de Jordá, Cataluña

La comarca volcánica de La Garrotxa es una joya del interior de Cataluña que se debe visitar siempre que se tenga la ocasión. En otoño es si cabe más fotogénica porque aparecen los ocres característicos de sus especies vegetales en esta época del calendario. Un argumento más para visitar esta preciosa tierra con los peques, donde se puede alternar montaña con mar.

Faedo de Ciñera, León

Se trata de un hayedo centenario muy bien conservado situado entre las localidades leonesas de Villar del Puerto y Ciñera de Gordón. Los colores rojizos, verdes y ocres de este bosque le convierten en un escenario perfecto para obtener las típicas fotografías que luego se convierten en fondos de escritorio de los ordenadores. Un lugar mágico accesible con niños.

Hayedo de Montejo, Madrid

Situado a menos de cien kilómetros de Madrid, cerca del nacimiento del río Jarama, este hayedo declarado hace varias décadas Sitio Natural de Interés Nacional es la excusa perfecta para una excursión en familia que si se puede hacer en otoño es si cabe más bonita. Junto al de Tejera Negra y al de La Pedrosa forma uno de los espacios naturales más extraordinarios de nuestro país.

Valle del Ambroz, Cáceres

Dicen, con razón, que el valle del Jerte en primavera es un destino único, pero también lo es el de Ambroz en otoño, situado muy cerquita de este. Su orientación ha favorecido que las lluvias lo rieguen a menudo, dando lugar a una zona boscosa preciosa, destacando por ejemplo el bosque de castaños cerca de la localidad de Hervás. Una zona maravillosa para disfrutar del otoño en Extremadura.

Valle del Genal, Andalucía

Con el castaño como especie protagonista en otoño, este valle situado en la Serranía de Ronda y al que da nombre el río que lo recorre, es un lugar perfecto para visitar con niños y disfrutar de los colores del otoño también en Andalucía. Esta zona es especialmente bonita y permite combinar el turismo de naturaleza con la belleza de los pueblos blancos, Ronda a la cabeza, y con las playas de la Costa del Sol.

Hocer del Júcar, Cuenca

Cambio de paisaje con respecto al norte el que se puede disfrutar en la meseta si se elige recorrer la ribera del Júcar a su paso Albacete y Cuenca. Barrancos y crestas sobre los que el río dibuja un precioso recorrido decorado con alamedas que se tiñen de amarillo en el otoño.

Fraga do Eume, Coruña

Pontedeume, Monfero o As Pontes son algunos de los puntos de acceso a este bosque atlántico encantador, de los que te atrapan y quedan para siempre en la memoria. Es uno de los seis parques naturales que tiene declarados esa bellísima tierra que es Galicia, un lugar perfecto para conocer de cerca cómo son los robles, los helechos, los fresnos, los castaños o los abedules, todos ellos escoltando al río Eume.

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