Ser Padres

Ona Carbonell: ''Las madres trabajadoras necesitan más ayudas y más apoyo moral''

Ona Carbonell es deportista de élite, pero también es mamá y persona. Y conoce bien las dificultades a las que se enfrentan las madres trabajadoras en la actualidad, porque las ha sufrido en sus propias carnes.

Autor: Macarena Orte
Tuvo que dejar la lactancia antes de tiempo, obligada por su trabajo: el tiempo que estuvo fuera durante los Juegos Olímpicos de Tokio su hijo perdió el reflejo de succión y, al volver, no sabía mamar. Conoce bien los problemas a los que se enfrentan las madres trabajadoras, porque ella es una de ellas. Por eso, Ona Carbonell afirma que son necesarias más ayudas económicas y, sobre todo, más apoyo moral para ellas.
Hemos charlado con la nadadora española, a propósito de su nuevo documental “Empezar de nuevo”, en el que habla sobre conciliación y deporte.
Esto es todo lo que nos ha contado:

¿Cómo llevas el embarazo?

Muy bien, contenta y feliz. Entrenando con la selección un par de días a la semana y con el preparador físico el resto. Disfrutando también de la maternidad de mi hijo mayor: bañándole, cocinándole, contándole cuentos

¿Coincide lo que estás viviendo con la idea que tenías sobre la maternidad?

Tampoco me había hecho ninguna idea preconcebida, pero sabía que sería algo precioso y lo está siendo a 100%. Es maravilloso y se lo recomiendo a todo el mundo porque yo lo estoy disfrutando mucho. ¡Menos lo de no dormir!

¿Qué cambios en la pareja se producen cuando sois uno más?

Bastantes. Dejas de ser tú o él el centro de atención o el pilar para a estar dedicado al niño, pero por suerte nuestros padres ya nos avisaron de ello y nos hablaron de la importancia de cuidar a la pareja y de educar ambos al niño, y lo estamos haciendo.

En el documental hablas de cómo pudiste compaginar la maternidad con el deporte de alto rendimiento. ¿Pudiste seguir con el mismo ritmo o redujiste la velocidad?

Cuando di a luz a mi primer hijo fue una situación muy excepcional porque al mes y medio ya estaba entrenando para unos juegos olímpicos que tenía a la vista. No podía realizar ejercicios de impacto para proteger el suelo pélvico pero entrené mucho y fue muy duro. Por eso, el documental habla del apoyo y las ayudas que quedan todavía por dar a las madres. Hay que visibilizar más el problema de la falta de conciliación.

Te llevabas a tu hijo a los entrenamientos para darle el pecho.

Sí, algunas veces lo llevaba y otras lo compaginaba con un sacaleches. Cuando estaba en plena lactancia materna llegaron los Juegos Olímpicos de de Tokio, a los que me tuve que ir sin mi hijo y, aunque me sacaba la leche con el sacaleches, cuando regresé, mi hijo había perdido el reflejo de succión y tuve que dejar de amamantarle sin quererlo. Por ello creo que es muy importante poner más facilidades a las madres, para que sea posible viajar con tu hijo a las competiciones. Y no solo me refiere a las mujeres deportistas, cualquier mujer trabajadora con un bebé necesita salas de lactancia, más ayudas económicas y más apoyo moral. Yo me siento una privilegiada por contar con una estabilidad económica y con mucha ayuda, desde la que recibo en casa, hasta la que me ofrecen mi familia y mis entrenadoras, pero a muchas mujeres trabajadores no se les da ninguna facilidad cuando tienen hijos.

Ahora que estás embarazada, ¿sigues entrenando?

Sí, pero solo dos días a la semana y con ejercicios que pueda hacer sin dañar la salud del bebé que llevo dentro.

¿Cómo escuchas a tu cuerpo?

Siempre lo he escuchado mucho porque, en el deporte, tu cuerpo es tu herramienta de trabajo. Ahora que estoy embarazada le escucho incluso más.

Mentalmente, ¿siempre te has sentido fuerte?

Siempre, no. He tenido muchos momentos de sentirme mala madre y mala deportista, de no llegar a todo. He tenido una fatiga mental muy grande algunas épocas. Por ello, es importante que cale el mensaje de que es muy difícil ser madre trabajadora hoy en día y que tienen que cambiar muchas cosas en la sociedad para que la conciliación sea real.

¿Consigues descansar?

Ahora duermo mucho mejor porque mi hijo es un poco más mayor, pero estoy en la fase de tener que agacharme y cogerle a todas horas, lo cual también cansa. No obstante, los primeros meses de mi hijo fueron los más agotadores, porque, además, entrenaba al 100%.

¿Cómo mantienes en casa unos buenos hábitos saludables?

A nuestro hijo Kai siempre le cocinamos casero, jamás ha probado el azúcar, casi no ponemos sal en nada y no tomamos ultraprocesados. Mi hijo come fenomenal la verdura, la fruta, los lácteos, los frutos secos, el pescado

¿Te da tiempo a llegar a todo?

No, ¡para nada! Es difícil cuando tienes poco tiempo, pero trato de organizarme mejor y tengo. Aun así, siempre te queda la sensación de no llegar a todas partes. Creo que la pandemia me ha enseñado en disfrutar de las pequeñas cosas y a no querer abarcarlo todo. Intento decir basta y disfrutar y vivir al máximo.

Cuando no estás nadando, ¿realizas también otros deportes?

Hago un poco de yoga y me gusta mucho la danza, pero generalmente tengo tan poco tiempo libre que termino agotada y ni me apetece hacer nada.

¿Qué ha cambiado en Ona con la maternidad?

Me ha hecho ver la vida de otra manera, tener otros puntos de vista. Ha crecido el mí el sentimiento de amar,  siento un amor enorme. Educar a un hijo es un reto difícil pero apasionante.

Eres imagen de Stokke, ¿qué plus te aporta la marca?

Para mí es una marca maravillosa por su confort su seguridad y su diseño. He estudiado diseño de moda y todos los productos de Stokke, su cuna, su trona, su carrito, su  bañera…, son productos muy fáciles de utilizar, muy seguros y con un diseño increíble y muy bien pensado. Desde el principio me enamoré de la marca. Son productos que duran mucho porque son evolutivos. La cuna de mi hijo, por ejemplo, tiene tres años y la sigue utilizando porque se convierte en cama.

Cuando acabes tu carrera deportiva, ¿qué proyectos tienes en mente?

Me gustaría seguir luchando por la mujer en el mundo del deporte y la conciliación. Seguir ligada al deporte de esta manera. También, realizar algo artístico, porque a mí el arte me da la vida
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