Ser Padres

Contracciones, también en el embarazo y el posparto

Aunque las contracciones son más evidentes en el parto, también se dan durante el embarazo y el posparto.

Las contracciones son movimientos involuntarios e intermitentes de relajación y tensión de la fibra muscular uterina, ante la liberación de varias sustancias (en el parto sobre todo de la hormona oxitocina).
En realidad, la actividad contráctil del útero es constante a lo largo de toda la vida. Lo que ocurre, es que durante el parto, las contracciones resultan especialmente importantes porque ensanchan e cuello del útero para que pueda salir el bebé.
De hecho, son tan importantes que en caso de que las contracciones sean débiles o inexistentes, se suministra a la embarazada oxitocina por goteo, para acelerar o recuperar el ritmo idóneo y que el parto pueda progresar.

En el embarazo

A lo largo de la gestación el útero se contrae constantemente. Algunas veces esas contracciones se aprecian como un endurecimiento de la tripa a intervalos regulares que cesan al descansar. Se hacen más intensas a medida que se acerca la fecha del parto, sobre todo última hora del día o después de realizar esfuerzos físicos, y a veces se acompañan de malestar o dolor lumbar.

¿Cómo son las contracciones del parto?

La contracciones de parto se repiten con ritmo regular (cada cinco minutos aproximadamente y después cada tres minutos) durante más de un hora, son dolorosas, no ceden al descansar y con cada una la tripa se endurece.
El dolor es parecido al de la menstruación: comienza en la parte inferior del abdomen y se irradia hacia la cintura y las caderas.
En algunas embarazadas el malestar se aprecia primero en la zona lumbar como un fuerte pinchazo en el cóxis y se va extendiendo al abdomen.

En el alumbramiento (una vez que ha nacido el niño), las contracciones uterinas ayudan a expulsar la placenta diez minutos después del nacimiento del bebé. Son contracciones menos numerosas (dos o tres) y más suaves.

En el posparto

El útero tiene que involucionar (encogerse) hasta volver a su tamaño normal. La involución se lleva a cabo mediante otro tipo de contracciones, denominadas popularmente entuertos.
Si se da el pecho al bebé, los espasmos son algo más intensos e incluso dolorosos, ya que la succión estimula la producción de oxitocina.

Soy periodista y tengo tres hijos de edades muy dispares, que no dejan de sorprenderme día a tras día. Me fascinan los bebés. Si la vida lo permitiera, yo creo que habría que tener un hijo cada cinco o seis años para no dejar nunca de disfrutar de la infancia.

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