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Diástasis abdominal: ¿qué es y cómo se origina?

¿Molestias lumbares? ¿Digestiones pesadas y gases? ¿Aumento de abdomen? Estos son algunos de los síntomas, todos lo podemos sufrir.

Cuando una mujer se queda embarazada existen muchos cambios a nivel físico. Los músculos se resienten y puede ocurrir una separación de la zona central del abdomen. A esto lo llamamos diástasis abdominal, también conocida como diástasis de rectos.
Esta separación de los músculos rectos del abdomen se produce a causa del embarazo. Se corresponde con una mayor distensión del tejido conectivo que une a estos músculos y suele aparecer de forma más prevalente durante el último trimestre y postparto inmediato.
En madres primerizas es más frecuente encontrarla por encima del ombligo y en mujeres multíparas por debajo del mismo. También se observa en personas que hacen trabajos físicos extenuantes o con cargas y en personas obesas.

¿Qué es la diástasis de rectos y cómo se detecta?

Los músculos rectos se distribuyen a los dos lados del abdomen. Estos músculos están unidos entre sí mediante un tejido conectivo fibroso compuesto de colágeno.
Sin embargo, en algunas etapas, como la del embarazo, este tejido de unión puede quedar dañado a causa del estiramiento rápido del tejido. Cuando estos músculos quedan separados, se habla de diástasis abdominal.
Durante el embarazo se produce el estiramiento natural del abdomen que nos permite el crecimiento del útero y del bebé. Este desarrollo se produce gracias a unos cambios hormonales como la liberación de relaxina y se va recuperando en el periodo de lactancia materna.
Esta distancia se reduce de forma considerable dentro de las primeras 8 semanas tras el nacimiento del bebé (siempre individualizando cada caso).

¿Cuál es la función de estos músculos?

La función de los músculos rectos en la de mantenerte erguido, interviene en la respiración y hace posible que el tronco pueda flexionarse.
Las paredes del abdomen se pueden ver afectadas por el embarazo y por el parto y esto puede tener consecuencias en el suelo pélvico.

¿Cuáles son los factores de riesgo?

  • Alto índice de masa corporal previo al embarazo.
  • Hiperlaxitud articular.
  • No practicar ejercicio antes ni durante el embarazo.
  • Aumento de peso excesivo.
  • Peso elevado del bebé.
  • Embarazo múltiple.

¿Qué complicaciones podemos tener si se ven afectados?

Si estos músculos se ven afectados podemos tener complicaciones estéticas y funcionales tales como:
  • Abultamiento del centro del abdomen cuando realizamos algún esfuerzo o movimiento (esto ocurre ya que no existe la contención adecuada de los órganos internos).
  • Descolgamiento y flacidez de la zona abdominal por mucho deporte que realicemos.
  • Disfunciones del suelo pélvico: incontinencia urinaria, prolapso y dolor pélvico.

Tratamientos para la diástasis abdominal

Foto: Istock

Cómo tratar la diástasis abdominal en el embarazoFoto: Istock

Se recomienda, una vez pasada la cuarentena, realizarnos una valoración del suelo pélvico y el abdomen por parte de los fisioterapeutas especialistas y así descartar cualquier tipo de complicación.
Primero se valora el tipo de diástasis que tenemos y de eso dependerá la recuperación y el tratamiento.
  • Hipopresivos (siempre si son indicados por el especialista y una vez nos hayan hecho la revisión de la cuarentena. No se recomiendan los abdominales tradicionales hasta que no reforcemos la musculatura.
  • Evitar estreñimiento.
  • Evitar esfuerzos/coger peso especialmente las primeras semanas postparto.
  • Recuperar el abdomen todo lo posible antes de un segundo embarazo.
  • Las fajas por rutina no están recomendadas salvo que las indique un especialista una vez valorado tu caso. Si nos la colocamos desde el principio sin estar indicada, podemos debilitar incluso más la musculatura y puede agravar el problema.
  • En los casos más graves o problemáticos, se puede recurrir a técnicas de electroestimulación e incluso llegar a necesitar cirugía.

Diplomada en Enfermeriìa por la Universidad Autoìnoma de Madrid y especializada en Obstetricia y Ginecología, trabajo como matrona poniendo en praìctica un cuidado personalizado, humanizado y cercano hacia la mujer embarazada y su pareja, para asiì poder disfrutar de este momento tan importante sin miedos, empoderada y segura de siì misma.

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