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Hiperdrosis en niños: qué es y qué tratamientos existen

El exceso de sudoración es un trastorno que puede aparecer también en la población infantil de ambos cuyas consecuencias van más allá de lo físico porque suele afectar a nivel psicológico.

Autor: Rubén García
La hiperdrosis es una de esas patologías que no son muy conocidas entre la población general pero que pueden causar verdaderos trastornos en el día a día de quien la sufre. Poca gente sabe que la hipersudoración o exceso de sudoración es un trastorno descrito y diagnosticable, y todavía menos que la población infantil también puede sufrirla. “Los niños con hiperhidrosis pueden sudar 5 veces más que los otros niños”, indica la pediatra Anna Estapé.
Desde Arques Clinic, clínica especializada en medicina estética, definen esta patología como “un trastorno del sistema nervioso que provoca una producción de sudor mayor de la necesaria para regular la temperatura corporal”. Este problema de salud se subdivide en dos clasificaciones: por un lado, en base a la gravedad de sus síntomas; y por otro, en función de su origen.

Causas de su aparición

El dermatólogo Javier del Boz profundiza en estas últimas en unas explicaciones recogidas por la Academia Española de Dermatología y Venereología: “Aunque en ocasiones existe una causa subyacente, sobre todo trastornos de origen infeccioso, endocrinológico o neurológico -hiperhidrosis secundaria-, en la gran mayoría de casos (y más aún en la edad pediátrica) no se encuentra ninguna causa”, explica. Esto es lo que se conoce como hiperdrosis primaria, cuyo origen “se cree que se debe a un trastorno del sistema nervioso autonómico, que es el que controla las acciones involuntarias del organismo, como el control de la temperatura corporal”, apunta el doctor. Esta es la más habitual en la población infantil.
En lo que respecta a la clasificación de este trastorno en función de su gravedad, se pueden diferenciar hasta cuatro grados distintos. El grado I está definido por un sudor “imperceptible, que no afecta a la vida normal del paciente”, explican desde Arques Clinic. “En el grado II, el sudor es soportable aunque en determinadas ocasiones puede ser molesto”, continúan. El grado III, por su parte, se caracteriza por  “la sudoración bastante incómoda y molesta, impidiendo con regularidad la vida cotidiana”, y el grado IV es el más grave, ya que “la sudoración no es soportable e impide la realización de cualquier actividad normal”, concluyen desde Arques Clinic.
La hiperdrosis, en cualquiera de las versiones descritas, “Se manifiesta simplemente así, como la producción excesiva de sudoración, en ocasiones ante situaciones de estrés o calor, y otras veces sin un desencadenante evidente”, asegura el dermatólogo Javier del Boz.

Consecuencias y tratamiento

Esta patología tiene consecuencias a nivel físico evidentes porque el exceso de sudoración puede provocar una sensación incómoda y desagradable de forma habitual, pero también las tiene a nivel psicológico, ya que puede provocar “estrés, ansiedad o inseguridad… influyendo en la realización de cualquier actividad normal diaria”, afirman desde Arques Clinic. El doctor del Boz se expresa en términos muy similares al respecto: “Es frecuente –incluso en edades tempranas- que quien lo sufre presente limitaciones en su vida diaria, con una importante afectación de su calidad de vida a nivel social, profesional, psicológico y físico”.
El dermatólogo, a modo de comparación, compara el impacto negativo de la hipersudoración con el de enfermedades “como la psoriasis, dermatitis atópica o acné grave”, pero también insiste en que, afortunadamente, tiene tratamiento.
Dejando a un lado los tratamientos aptos para la población adulta, en el caso concreto de la población infantil, Javier del Boz explica que el pediatra de atención primaria puede “ prescribir tratamiento con antiperspirantes, sobre todo a base de aluminio”. Estos, también conocidos como antitranspirantes, “Actúan sobre las glándulas sudoríparas, ocluyendo de manera parcial y reversible el conducto de la glándula y reduciendo de esta manera la cantidad de sudor producida”, expone la pediatra Anna Estapé. “Deben aplicarse por la noche sobre la piel seca. Pueden irritar la piel. Los antitranspirantes habituales suelen no ser suficientes para las personas con hiperhidrosis, requiriendo de antitranspirantes más específicos que contengan sales de aluminio”, afirma, corroborando lo expuesto por el dermatólogo Javier del Boz.
Si estos no funcionan, los pacientes infantiles -niño o adolescente- con hiperdrosis pueden y deben ser derivados al dermatólogo cuanto antes, en opinión de Javier del Boz: “Un temprano diagnóstico y tratamiento mejorará mucho la calidad de vida de estas personas afectas”, señala.
Mientras los médicos especialistas hacen su trabajo, la doctora Anna Estapé recomienda aplicar algunos consejos en el día a día para limitar el impacto de la hiperdrosis: “Usar calcetines y ropa holgada de algodón, usar zapatos de piel, y evitar el caucho y los tejidos sintéticos. Puede ser necesario cambiarse de ropa, o incluso de zapatos, varias veces durante el día”, concluye.
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