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Dolor de cabeza en niños

Migrañas en niños, lo que debes saber

¿Qué niño no ha sufrido alguna vez dolor de cabeza? ¿Qué diferencia hay entre un simple dolor de cabeza pasajero y una migraña? Repasemos los puntos clave de la migraña infantil.

Migrañas infantiles

¿Qué diferencias hay entre una migraña y un dolor de cabeza ?

La migraña es mucho más intensa y suele focalizarse en una zona de la cabeza. Si el peque se queja de un dolor más o menos llevadero "por toda la cabeza" estaremos ante el clásico dolor de cabeza. Pero si vuestro hijo se queja de un dolor intenso en una zona concreta, por ejemplo únicamente en un lado de la frente, estaremos ante una migraña.
Otro importante factor a tener en cuenta es que el dolor de cabeza permite la realización de alguna tarea básica aunque el niño esté en reposo. Por contra una migraña supondrá que el niño esté tan aquejado que no pueda realizar actividad alguna.
Migrañas en niños

¿Qué debes saber sobre la migraña infantil?Istock

Así mientras que el simple dolor de cabeza es más llevadero, en la migraña veremos como el peque no sólo se lleva la mano a la zona de la cabeza afectada; es que además huirá de una zona iluminada y con ruidos altos. Es muy común que el niño con migraña "se refugie" en su habitación bajando persianas y evitando ruidos. Además, la migraña supone un dolor durante un periodo más largo, entre dos y tres días y puede venir acompañada de otros síntomas como mareos, naúseas y vómitos.

¿Puede ser mi peque más propenso a tener migrañas?

No hay factores que determinen con certeza absoluta si un niño va a sufrir migrañas en su desarrollo. No obstante las migrañas tienden a ser hereditarias. Así que si uno de los padres o los dos las sufren, existen bastantes posibilidades de que el hijo también las sufra.
La migraña infantil, al contrario que la de adultos, afecta más a niños que a niñas y es sufrida en mayor proporción por aquellos que viven en zonas con calor o frío extremo, altos niveles de humedad y sobre todo zonas de clima tormentoso, pues está demostrado que las migrañas están íntimamente relacionadas con los cambios bruscos de presión atmosférica. También es bastante frecuente que muchos casos de migraña infantil estén relacionados con la falta de ejercicio del niño y la falta de sueño ó sueño irregular.

¿Cómo se diagnostica y trata la migraña infantil?

La exploración física, la interpretación de los síntomas de los que se queja el niño y el estudio de su historia clínica y antecedentes familiares, suelen ser suficientes para el diagnóstico sin necesidad, por lo general, de pruebas complementarias.
Para tratar la migraña infantil os recomiendo administrar de entrada analgésicos como paracetamol o ibuprofeno. Además podéis dejar al niño descansando en una zona con poca iluminación y escaso ruido, procurando que duerma el mayor número de horas posible. Si los síntomas no remiten y vienen acompañados de otros como vértigos, naúseas o vómitos; se deberá acudir entonces a un centro sanitario.

¿Qué es un "calendario de migrañas"?

En caso de que el niño haya sufrido varios episodios de dolor de cabeza los pediatras recomendamos a los padres apuntar en un calendario ciertos datos de interés a fin de identificar el factor desencadenante de las migrañas. Estos datos a tener en cuenta y que deben ser anotados son: el día de inicio del dolor, la intensidad del mismo y la localización, su duración, los medicamentos que se le administraron, horas de sueño, alimentación, clima meteorológico y cualquier circunstancia que pudiera actuar como desencadenante del episodio. Existen incluso apps móviles que permiten a los padres crear su "calendario de migrañas"
Causas de las migrañas en niños

¿Conoces cuáles son todas las causas de las migrañas en los niños?Istock

¿Cómo puedo prevenir la migraña infantil?

Los padres tienen que tener en cuenta que no hay un remedio concreto que evite la migraña en sí misma, pero que sí pueden intentar evitar los factores que favorecen la aparición de las migrañas.
Se recomienda que el niño duerma no menos de ocho horas y que su sueño sea tranquilo y regular. Por ejemplo no es aconsejable que un niño se quede dormido en el sofá tras su cena, para después despertarlo al cabo de una par de horas para que vaya a la cama de su habitación. Esto sólo provocará la interrupción de la fase de sueño.
Igualmente se optará por una zona de descanso con poca o ninguna luz y lo más ausente de ruidos posible.Esto es importante en caso de que el peque comparta habitación con otro hermano de edad superior. Si al más pequeño le ha llegado su hora de descanso, el hermano mayor debería optar por una luz indirecta, como la de un flexo, para terminar sus tareas; en lugar de la luz de techo aunque el menor "se tape" con la ropa de cama. En el caso de los ruidos, no está de más bajar el volumen del televisor o la música en caso de que los aparatos se encuentren en una habitación contigua a la del niño.

Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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