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Salud infantil

Gripe, COVID y bronquiolitis, ¿cómo diferenciarlos?

¿Es posible diferenciar entre gripe común, COVID-19 y bronquiolitis? Te descubrimos algunas claves que te ayudarán.

Gripe, COVID y bronquiolitis, ¿cómo diferenciarlos? (Carmen de la Torre)
Los servicios de urgencias pediátricas a lo largo y ancho de este país están sufriendo un colapso sin precedentes. La “tormenta perfecta” creada a partir de las infecciones respiratorias que se propagan entre los niños con rapidez está saturando los centros de salud y hospitales. Entre estas infecciones respiratorias destacan tres, que son las más diagnosticadas actualmente: gripe, COVID y bronquiolitis. ¿Cómo podemos distinguirlas?

Gripe

Creo que la gripe sería fácil de distinguir porque todos la hemos pasado alguna vez. Ese dolor de huesos, ese “mal cuerpo”, dolor de cabeza y fiebrón que te deja una semana en cama. La gripe puede atacar a niños de todas las edades, pero van a ser los menores de cinco años los más vulnerables y también, los que más se contagian, y la propagan al resto de la población. Es por este motivo que la vacuna de gripe se ha financiado para niños entre seis meses y 5 años en varias comunidades autónomas y, en las que no ha sido gratuita, sí que ha sido fuertemente recomendada. En cuanto a síntomas, son difíciles de valorar en un bebé que muestra fiebre y malestar, pero no es capaz de contarnos qué le ocurre. Ahora bien, en un niño a partir de tres o cuatro años, que puede verbalizar las molestias típicas, tras una valoración por el pediatra, será fácil diagnosticar un típico síndrome viral.
Gripe, COVID y bronquiolitis, ¿cómo diferenciarlos?

¿Es posible diferenciar estas tres enfermedades respiratorias? Y si es así, ¿en qué deberíamos fijarnos?Istock

COVID-19

Pues, sinceramente, el coronavirus sería lo más difícil de diagnosticar. Cualquier síntoma podría ser susceptible de ser una infección por covid. Un síndrome febril, un catarro, una gastroenteritis. Los padres suelen comprar test de antígenos en la farmacia y realizar la prueba a sus hijos, pero muchas veces por no hacerse con la técnica correcta o por los falsos negativos que tiene esta prueba, quedan casos sin diagnosticar. La realidad es que el coronavirus se ha tornado un virus respiratorio habitual, endémico en nuestra población, y que circula como lo haría cualquier otro.

Bronquiolitis

La palabra bronquiolitis deriva de la inflamación de los bronquiolos, que son la parte más distal del aparato respiratorio. Si seguimos el flujo de aire desde que inspiramos por la nariz, este flujo pasará a la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios que a su vez se dividirán sucesivamente como las ramas de un árbol hasta llegar a los bronquiolos.
La bronquiolitis va a afectar fundamentalmente a los menores de 2 años y van a ser los menores de tres meses, los que la sufran de un modo más grave, requiriendo hospitalización en muchos casos.
Bronquiolitis infantil

En las últimas semanas los casos de bronquiolitis se han incrementado entre los niños.Istock

La bronquiolitis tiene una característica que la va a diferenciar de un simple catarro: la dificultad respiratoria o disnea, como la solemos denominar en medicina. Al inicio, se va a asemejar a un cuadro catarral, con su mucosidad y congestión nasal. Pero, en vez de ir a mejor, este catarro se va a complicar provocando una tos frecuente, dificultad para la alimentación y dificultad para respirar. Este último síntoma se va a manifestar con aumento de la frecuencia respiratoria, es decir, vamos a ver que el bebé respira más rápido y también con el uso de musculatura accesoria para respirar. 
Dicho de un modo más sencillo, el bebé va a usar músculos que normalmente no necesitamos para respirar. Esto se va a traducir en hundimiento de las costillas, porque los músculos intercostales van a tirar de ellas intentando que aumente el flujo de aire a los pulmones. Finalmente, vamos a oír sibilancias, más conocidas comúnmente como “pitos”. Su origen es un flujo de aire que intenta pasar a través de los bronquiolos inflamados. Generalmente, nos valemos de un fonendoscopio para auscultarlas, pero si estamos ante una fase moderada- grave, podemos llegar a escuchar las sibilancias simplemente acercando el oído al tórax del bebé. 
Es importante remarcar que la fiebre no suele ser elevada en casos de bronquiolitis, y tampoco es ningún indicador de gravedad. Muchos padres, ante un bebé afecto de esta enfermedad comentan “Pero si no tiene fiebre”. Esto no quiere decir nada, y es posible encontrarnos ante un caso grave de bronquiolitis en un bebé que no pasa de 37º. Además, hay que tener en cuenta que esta enfermedad, pese a ser de causa vírica, puede complicarse por sobreinfección bacteriana, dando lugar a una bronquitis, neumonía u otitis. Por eso, ante un bebé con bronquiolitis, si además aparecen picos de fiebre alta se deben descartar estas complicaciones.
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