Ser Padres

¿Qué hacer cuando se ponen enfermos?

Parece sencillo cuidar a nuestro hijo cuando tiene gripe o no se encuentra bien, pero a veces tenemos dudas: ¿nos necesita a su lado? ¿Hay que insistirle para que coma? ¿Qué hacer con la fiebre? ¿Debe estar en cama?

Autor: Iván Moreno
Algunos principios inamovibles han variado. La forma en que nos cuidaban nuestros padres no es siempre la más adecuada y también nuestras circunstancias han cambiado: ya no vivimos como nuestros padres. Resolvemos algunas de nuestras principales dudas sobre enfermedades comunes como catarros, resfriados o gripe.

1. ¿Cuándo no ir al cole?

Sobre todo cuando trabajan los dos padres, no es fácil optar por dejar al niño en casa. Sin embargo, hay síntomas que no podemos ignorar. Los criterios a la hora de decidir si el pequeño debe ir o no a la escuela son éstos:

2. ¿Me cojo el día libre?

Los enfermos tienen especial necesidad de mimos y cariño. Se sienten mal y necesitan que les transmitamos seguridad. Se sentirán más protegidos si nos tienen a su lado y, siempre que podamos, esto es lo que debemos hacer. Si no es posible, es importante dejarlos con una persona que les atienda y les dé ese extra de cariño y seguridad. Y cuando volvamos a casa, debemos dedicarles toda nuestra atención y tiempo.

3. ¿Cuánto le abrigo?

  • Si tiene fiebre, es preferible que lleve algo menos de ropa para perder calor en una habitación a temperatura ambiente.
  • Si no tiene fiebre, puede llevar la ropa que quiera.
  • La temperatura de la habitación no debe subirse porque el niño esté enfermo. Es conveniente airearla varias veces a lo largo del día, y es mejor que esté fresquita que sobrecargada.
  • La ropa de algodón, que permite una mejor transpiración, es preferible a la sintética: él se sentirá más limpio.

4. ¿Cómo y cuándo le doy la medicación?

Los antitérmicos, encargados de bajar la temperatura, son recomendables cuando la fiebre genera malestar en el niño. Si, a pesar de ésta, el niño se encuentra bien, no es necesario dárselos. Hay enfermedades que incluso evolucionan mejor con fiebre que sin ella. Los administraremos en los momentos necesarios, según nos indique el pediatra.
Los antitusígenos, o jarabes para la tos, tampoco hay que darlos habitualmente. La tos es un mecanismo de eliminación de mocos que tiene una función de limpieza. Los administraremos con cuidado, siguiendo las indicaciones del pediatra, ante determinados tipos de tos y en momentos concretos del día (normalmente de noche).

5. ¿Le baño o espero a que se ponga bien?

No existe ninguna contraindicación para no bañarle durante la enfermedad. Todo lo contrario: le ayuda a sentirse más limpio y relajado al final del día. Si estuviera demasiado decaído como para bañarse, podemos lavarlo por partes cada día: le refrescará y le aliviará.
Antes se pensaba que un niño en cama se recuperaba mejor. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la inmovilidad perjudica a los pequeños. Cuando el pequeño dé muestras de querer pasar al salón con el resto de la familia, no pasa nada por permitírselo.
Respecto a salir o no a la calle, el sentido común nos guiará. Si está ya en fase de recuperación, no tiene fiebre y hace un buen día, podemos salir con él a dar un paseo corto, abrigándole convenientemente (ni mucho ni poco).
Hay determinadas enfermedades, las que se contagian por vía aérea, de las que es difícil aislar a los hermanos: unos las cogerán y otros no en función de su propia inmunidad. Pero hay otras enfermedades contagiosas, especialmente las gastrointestinales, que podemos (y debemos) evitar que pasen a sus hermanos.
Ante estas enfermedades, principalmente de transmisión fecal-oral, es necesario que el niño se lave las manos después de ir al baño, que no use el mismo cuarto de baño de la familia (puede usar otro o un orinal) y que no comparta los utensilios con los que come.
Los niños enfermos suelen estar decaídos y no necesitan mucha actividad o prefieren actividades pasivas. Pero es muy importante jugar con él y prestarle atención.
A no ser que el pediatra diga lo contrario, el niño enfermo puede comer lo que le apetezca; no hay que seguir ningún tipo de dieta especial. Es posible que rechace determinados alimentos y hemos de respetarlo. Lo habitual es que pierda el apetito, pero no debemos insistirle para que coma más (bajo la consigna de que ha de recuperar fuerzas).
Lo que sí podemos hacer es permitirle comer alimentos fáciles de tragar y que le gusten: flanes, batidos, etc. No nos preocupemos, pues se mueve poco y apenas gasta energía. Pero no debemos equivocarnos: con la excusa de que está malo, no hay que darle golosinas. Es importante, eso sí, que beba suficiente líquido, sobre todo si tiene fiebre. Hay que evitar refrescos y bebidas frías.
Asesor Manuel Paz, pediatra, director del Centro de Salud de Portada Alta, Málaga
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