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“Codo de la niñera”: la lesión que podrías provocar a tu hijo sin querer

Aunque se trata de una simple luxación de codo que no necesita tratamiento posterior, es totalmente prevenible. ¿Cómo? Evitando hacer tracciones bruscas sobre el brazo o la mano de los niños si intentamos evitarle un peligro o que dé sus primeros pasos.

Queremos jugar con nuestro pequeño, o intentamos ayudar a que dé sus primeros pasos dándole la mano o levantando sus brazos hacia arriba para ofrecerle un punto de apoyo. O vamos con él por la calle y de repente se tropieza. Para evitar que pueda caerse o hacerse daño, le agarramos bruscamente de la mano haciendo un movimiento hacia arriba. O, incluso, queremos que sienta la sensación de volar y, entre dos familiares, levantamos sus bracitos hacia arriba para provocar una carcajada.
Diferentes situaciones muy habituales y que, sin embargo, pueden provocar a los niños una dislocación de codo conocida comúnmente como ‘codo de la niñera’ o ‘codo de llanto repentino’ y formalmente como ‘subluxación de la cabeza del radio’ o ‘dislocación’.
Esta lesión, que puede llegar a ser muy dolorosa para ellos, se produce cuando el radio (uno de los huesos que tenemos en el antebrazo) se sale de su posición normal en la articulación del codo y es uno de los problemas traumatológicos más comunes en niños de entre 1 y 5 años. Lo es, precisamente, porque a esta edad los pequeños tienen las articulaciones muy frágiles y tienden a ser muy hiperlaxos, algo que provoca que los huesos tengan más facilidad para descolocarse. Además, una vez que sucede, es más sencillo que vuelva a producirse en ocasiones futuras.
Aportando más datos, de acuerdo con la Sara San Cristóbal, fisioterapeuta del Hospital Vithas Medimar, en Alicante, “suele ocurrir con más prevalencia en el brazo izquierdo, ya que el cuidador suele ser diestro y es la mano que acompaña al menor”.

¿Cómo se diagnostica?

Para darse cuenta de que el niño ha sufrido esta lesión no hace falta ninguna prueba médica. Bastará con observar si ha sonado un ‘click’ y, automáticamente, su brazo ha quedado bloqueado, ha caído flácidamente o el niño se niega a moverlo hacia ninguna dirección, aquejándose de dolor. Aunque no suele inflamarse mucho, normalmente los pequeños quedan con toda la extremidad inmóvil la palma de la mano mirando hacia el suelo y el antebrazo rotado en una posición anormal.
De observarlo, es muy importante llevarlo cuanto antes a urgencias (es de vital importancia evitar que pase mucho tiempo desde que se produce la lesión hasta que se realiza la maniobra de colocación) y no intentar en casa, bajo ningún concepto, desbloquearlo puesto que puede provocar una lesión mucho más grave en ellos. En el hospital, el médico procederá a una “reducción de la articulación de forma manual”, tal y como afirma Sara San Cristóbal.
Tras ella, el niño encontrará un alivio rápidamente. Pero, de no ser así, se puede proceder a la realización de una radiografía para descartar una posible fractura o, en caso de no haberla, inmovilizar el brazo con un cabestrillo.

Consejos para prevenirla

El mejor consejo es evitar a toda costa este tipo de tracciones bruscas sobre el brazo y la mano de los niños. En su defecto, podemos agarrarle suavemente de las axilas si queremos cogerle o jugar con él. Además, de acuerdo a palabras de Sara San Cristóbal, es necesario ser pacientes y esperar a que vaya creciendo y madurando su sistema músculo-esquelético. De esta manera, habrá menos posibilidades de que se disloque.

La responsable de la web de Ser Padres está especializada en temas de salud infantil, crianza, embarazo, psicología y educación, desarrollando la mayor parte de su carrera profesional en Ser Padres y otros medios orientados al mundo educativo. Es graduada en Periodismo y en Publicidad y Relaciones Públicas con máster en Marketing Digital, Comunicación y redes sociales.

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