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Comer huevos en el embarazo: todo lo que debes saber

Los huevos aportan muchos beneficios para la salud, al ser tremendamente nutritivos. Sin embargo, su cáscara puede portar algunas bacterias peligrosas si no se manipulan y cocinan debidamente.

El huevo es un alimento maravilloso, además de sumamente completo. Desde un punto de vista nutricional destaca por ser especialmente rico en proteínas de buena calidad, también conocidas como de alto valor biológico. Y, además, aporta interesantes cantidades de vitaminas y minerales, además de colina. Pero, ¿sabías que consumido crudo o mal cocinado puede suponer un riesgo para la salud? El riesgo es aún mayor durante el embarazo.
Ahora que estás embarazada es bastante probable que pienses de forma cuidadosa sobre lo que comes cada día, y por buenas razones. Después de todo, cada uno de los alimentos que consumes se convierte en fuente de nutrientes para tu bebé; destacando las proteínas, el hierro y la colina, especialmente importantes para su desarrollo.
Entonces, si te preocupa la nutrición que sigues en el embarazo, no hay duda de que los huevos son un alimento nutritivo y completo. Y por bastantes motivos.

Razones únicas por las que incluir los huevos en el embarazo

Bien cocinado, el huevo es un alimento excelente no solo en el embarazo sino en prácticamente cualquier momento y etapa de la vida. Pero, durante la gestación, sus beneficios y cualidades nutritivas son aún más interesantes:
  1. Promueve el desarrollo cerebral del bebé. Los huevos son especialmente ricos en colina y en ácidos grasos omega 3. Como probablemente sepas, estos nutrientes son cruciales para el buen desarrollo del cerebro. De ahí que, al igual que ocurre con la vitamina B9 o ácido fólico, puede ayudar a prevenir defectos del tubo neural en el feto.
  2. Promueve el desarrollo general del bebé. Los aminoácidos presentes en las proteínas son los componentes básicos de las células de nuestro cuerpo. Durante el embarazo es importantísimo consumir alimentos ricos en proteínas, ya que ayudan al bebé a desarrollarse con normalidad. Se recomienda que una mujer embarazada obtenga cada día entre 40 y 70 gramos de proteína, y un solo huevo contiene 7 gramos. Por lo tanto, comer 2 huevos duros al día es una manera sencilla y fácil de aumentar la ingesta de proteínas, sin aportar grasas a la dieta.
  3. Ayuda a prevenir la anemia. Si deseas sentirte con la suficiente energía a lo largo de todo el embarazo, es necesario mantener elevada la ingesta de hierro. Es un mineral fundamental, dado que tu cuerpo lo utiliza para producir sangre adicional imprescindible tanto para la futura mamá como para el bebé. Además, ayuda a mover el oxígeno de los pulmones al resto del cuerpo, y también al del feto.
  4. Puede ayudar a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre. Los huevos tienen un bajo contenido en hidratos de carbono. Esto es fundamental si te han diagnosticado pre-diabetes, o diabetes gestacional. Por otro lado, se sabe que seguir una dieta rica en proteínas puede ser útil para mantener estables los niveles de azúcar en sangre.
Aunque el huevo, como hemos visto, sea un alimento nutritivo sumamente interesante durante la gestación, no está exento de riesgos, especialmente -como te hemos comentado- cuando se consume crudo, o ha sido mal cocinado. Esto es, cuando no se alcanzan las temperaturas adecuadas para cocinarlo de forma correcta, y, sobre todo, a la hora de reducir las infecciones alimentarias.
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Infección alimentaria por huevos en mal estado

Y es que si bien es recomendado y adecuado comer huevos durante la gestación, hay ciertas precauciones que deben tomarse en cuenta antes de consumirlos. ¿El motivo? La presencia de una bacteria dañina, conocida con el nombre de Salmonella, que puede causar una intoxicación alimentaria conocida con el nombre de salmonelosis, que cursa con diarrea, vómitos, fiebre elevada, dolor de cabeza, dolor abdominal tipo cólicos y deshidratación.
El principal riesgo de esta infección alimentaria es que los síntomas pueden ser lo suficientemente graves como para causar un parto prematuro o incluso un aborto espontáneo, cuya condición es conocida médicamente con la denominación de envenenamiento por salmonella.

Algunos consejos útiles para comer huevos de forma segura en el embarazo

Al recoger los huevos, habitualmente en el propio supermercado o en el mercado local cerca de casa, debes asegurarte siempre de que el huevo se encuentre almacenado en un lugar higiénico, no propenso a la contaminación.
En la mayor parte de los países, como por ejemplo ocurre con España, tendrán una marca de certificación en los huevos que los certificará como aptos para el consumo humano, pudiendo estar -o no- libre de bacterias.
¿Cómo entender la numeración que encontrarás en cada huevo? Es en realidad muy sencillo, y aunque quizá nunca le hayas prestado atención, lo cierto es que pueden brindarnos una gran información:
  • El primer número del código tiene relación con el tipo de cría. Puede ser 0 (gallinas camperas alimentadas con pienso ecológico), 1 (gallinas camperas), 2 (gallinas criadas en suelo sin salida al exterior) y 3 (gallinas criadas en jaulas). No existen diferencias nutricionales en la composición del huevo, pero si te preocupa el modo cómo se crían los animales y cómo producen el alimento que vas a ingerir, es evidente que lo más adecuado es priorizar aquellas formas más naturales de trato animal (en este caso, lo mejor será escoger aquellas marcas que tengan como primer dígito el número 0 o 1).
  • Dos letras siguientes. Se refiere al código del Estado miembro de la Unión Europea del que proceden los huevos. En el caso de España sería ‘ES’.
  • Resto de dígitos. Tiene relación con la identificación de la granja de producción. Por ejemplo, los dos primeros dígitos corresponderán al código de la provincia; los tres dígitos siguientes al código del municipio donde se encuentra instalada la granja; los siguientes dígitos identifican a cada granja dentro del municipio. 
A la hora de escoger el huevo, lo mejor es escoger aquellos paquetes que se encuentren en el mejor estado posible, sin huevos estropeados o con la cáscara rota, y a ser posible, que estén limpios (sin heces en su exterior).
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Cómo almacenar huevos de forma segura

La forma como almacenemos los huevos es de vital importancia, ya que nos aseguraremos de que se mantendrán libres de bacterias. Por ejemplo, se aconseja:
  • Mantener los huevos en la nevera, ya que ayuda a minimizar las posibilidades de deterioro.
  • Mantener los huevos alejados de otros alimentos, guardándolos a ser posible en la bandeja del refrigerador especialmente diseñada para ellos.
  • Evita usar aquellos huevos que tengan la cáscara rota o dañada, ya que su interior puede contener bacterias y suciedad.
  • En caso de cocer los huevos, es aconsejable consumirlos en 3 días, siempre que se conserven en el refrigerador.
También existen algunas sugerencias que serán de utilidad a la hora de manipular los huevos de forma segura:
  • Manéjalos siempre con las manos limpias y bien lavadas.
  • Evita salpicar el huevo crudo sobre otros utensilios o alimentos.
  • Utiliza utensilios que hayan sido lavados con agua caliente y con jabón.
  • No coloques los huevos con otros alimentos, independientemente de si están o no agrietados.
  • Después de completar la cocción, limpia los utensilios y la zona de trabajo a fondo con agua tibia o caliente y con jabón.
Lo cierto es que, en realidad, deberíamos cocinar los huevos durante el embarazo de la misma manera que cuando no estás embarazada; esto es, la idea siempre es asegurar que las bacterias de salmonella queden eliminadas durante el proceso de cocción, ya que aunque durante la gestación las consecuencias de contraer la infección pueden ser más graves, fuera del embarazo también pueden serlo.
¿Lo mejor? Dependiendo del tipo de cocción elegida, lo ideal es asegurarnos de que el huevo se ha cocido entero completamente. Por ejemplo, en caso de hacer un huevo duro, lo mejor es que el agua hierva durante 5 a 10 minutos, mientras que si se hace frito, éste debe haberse freído por ambos lados, hasta que la clara no esté translúcida y la yema se haya vuelto completamente sólida.
Un huevo es perfectamente seguro cuando se consume dentro de los 28 días desde el momento en el que la gallina lo puso. En la mayoría de las ocasiones, encontrarás en el etiquetado del envase la fecha concreta.
En caso de que los hayas cocinado, por ejemplo si se trata de un huevo duro, lo mejor es consumirlo dentro de los 2 a 3 días posteriores a su preparación. Mientras que los alimentos que contengan huevos, como sería el caso de la tortilla, lo más seguro es consumirlos inmediatamente.
Como vemos, los huevos son un alimento nutritivo muy completo, ideales en el embarazo. Cómelos de forma segura y disfrútalos, pero siempre manteniendo unas medidas de higiene, almacenamiento y cocción óptimas.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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