Recién nacido

Testículo no descendido en bebés: qué es, causas y tratamiento

Aunque el diagnóstico puede alarmar a los padres, por lo general el testículo no descendido suele resolverse por sí solo durante los 6 primeros meses de vida.

Conocido médicamente bajo el nombre de criptorquidia. Los testículos son unos órganos sexuales masculinos responsables de la producción tanto del esperma como de ciertas hormonas, los cuales, por lo general, se forman en el abdomen durante el desarrollo fetal, hasta el momento de descender hacia el escroto. 

Cuando un bebé crece en el útero de su madre, los testículos se forman en el abdomen. De hecho, no es hasta los dos últimos meses de embarazo, cuando los testículos descienden hasta el escroto.

Sin embargo, cuando uno o ambos testículos permanecen en el abdomen, es una condición médica que también se denomina testículo no descendido. Se estima que afecta a un tres por ciento de los niños.

Aunque al comienzo, especialmente en el momento del diagnóstico (el cual suele ser común cuando el especialista realiza las primeras valoraciones del recién nacido), suele alarmar a los padres, generalmente tiende a resolverse por sí solo dentro de los primeros meses de vida del bebé.

No obstante, solo en algunas ocasiones podría ser necesaria llevar a cabo una cirugía, con el fin de resolver el problema.

¿Cuáles son las causas de un testículo no descendido?

Hasta el momento se desconoce la causa exacta o precisa que ocasiona que un testículo no descienda hacia el escroto, quedándose atrapado en el abdomen. Parece que el exceso de tejido fibroso, o los propios músculos que no se estiran en la ingle, pueden causarla. Pero no son los únicos motivos.

De hecho, algunos investigaciones creen que, en realidad, se trata de una combinación de ciertos factores, entre los que se incluyen la propia genética, la salud de la madre y, finalmente, algunos factores ambientales, como podría ser el caso del tabaco (en particular si la mamá ha sido fumadora pasiva durante el embarazo), o la exposición a pesticidas.

Un parto prematuro también es considerado como un riesgo importante para un testículo no descendido. De hecho, se estima que cerca de un tercio de los bebés prematuros lo presentan. 

¿Qué hacer después del diagnóstico?

Una vez el especialista, en el examen del recién nacido, ha encontrado solo un testículo en el escroto (en lugar de dos, o incluso ninguno), lo más probable es que derive al pequeño a un especialista.

Este especialista, por lo general un urólogo pediátrico, podría adoptar un enfoque de espera y observación, dado que el testículo no descendido, por lo general, a menudo suele llegar al lugar adecuado por sí solo entre 3 a 6 meses después del nacimiento.

También es posible que el médico ordene la realización de una ecografía, una resonancia magnética o una tomografía computarizada con el fin de determinar dónde exactamente se encuentra el testículo. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones estas pruebas no son verdaderamente necesarias.

¿Cómo se trata?

Como te comentábamos en el apartado anterior, el testículo no descendido suele resolverse por sí solo antes de que el bebé haya cumplido los 6 meses de edad. Es posible que, en ese momento, el médico lleve a cabo un nuevo examen físico, e incluso la realización de determinadas pruebas si el testículo aún no ha descendido.

Respecto al tratamiento, es cierto que las hormonas que estimulan la producción de testosterona pueden ser utilizadas para ayudar a que el testículo del bebé descienda, lo que implicaría inyectar una hormona conocida como gonadotropina coriónica humana (hCG).

De acuerdo a una investigación publicada en la revista American Family Physician, este método tendrá una tasa de éxito de alrededor del 20 por ciento. Aunque potencialmente puede conducir a una pubertad temprana, por lo que no es considerado como muy seguro.

¿Será necesaria cirugía?

Cuando el testículo finalmente no ha descendido antes del año de edad, es posible que el niño necesite una cirugía conocida con el nombre de orquiopexia, la cual suele llevarse a cabo como un procedimiento ambulatorio en la que el cirujano realiza una pequeña incisión en la ingle para permitir que el testículo descienda a una posición muchísimo más adecuada. Por lo general, la recuperación suele tardar en torno a una semana.

Si la presencia de tejido adicional es la causa del no descenso del testículo, el cirujano puede eliminarlo. En otros casos, sin embargo, lo único que se tiene que hacer es estirar el ligamento que contiene el testículo, lo que ayudará igualmente a que el testículo acabe descendiendo a una posición normal.

Solo en algunos casos puntuales el testículo contiene tejido anormal, no viable, o está poco desarrollado. Si es así, el cirujano lo eliminará por completo.

¿Puede afectar a la fertilidad?

Efectivamente, la criptorquidia puede afectar a la fertilidad cuando no se trata. El motivo principal lo encontramos en la elevada temperatura que habitualmente existe en el interior del cuerpo, lo que puede afectar al desarrollo normal de los testículos, y a la producción de esperma.

No obstante, es cierto que los hombres con dos testículos no descendidos suelen experimentar más problemas relacionados con la fertilidad, en comparación con los hombres que únicamente presentan un solo testículo no descendido.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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