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Claves para fomentar el apego con el bebé en los primeros años

Fomentar el apego en la infancia temprana no es tarea fácil para los padres. Por suerte, hemos elaborado (con ayuda de psicólogos) una lista con pautas muy sencillas para conseguirlo.

La teoría del apego, creada por el psicólogo John Bowlby, sostiene la necesidad de un vínculo emocional profundo y duradero con un cuidador/a principal para un adecuado desarrollo psicoevolutivo, ya que los niños y niñas están programados biológicamente para formar vínculos con los demás.
El apego se forma en los primeros años de nuestras vidas, un momento en el que no sabemos expresar nuestra ansiedad. Como resultado, experimentamos altos niveles de estrés, lo que puede perjudicar el desarrollo del cerebro del niño y su sistema inmune, e incluso cambiar la expresión de los genes, y así dañando la salud del futuro adulto, si los niveles de estrés son muy altos y continuados.
apego seguro

apego seguroGetty Images

Por ello, es fundamental construir un vínculo fuerte y seguro con el cuidador principal, que garantice seguridad emocional en el/la hijo/a. Si el vínculo es seguro, nos sentiremos seguros para poder explorar el mundo, porque existe una base segura a la que podremos regresar en cualquier momento. Las personas con apego seguro tienen más confianza en sí mismos y mejores relaciones interpersonales, lo que se traduce en un mayor éxito en la vida.
Por lo contrario, si este vínculo es débil, tendremos un apego inseguro. Tendremos miedo de salir a explorar el mundo, porque no estaremos seguros de si podemos regresar. Las personas con apego inseguro confían menos en sí mismas y en los demás, y por lo tanto, tienen menos éxito en la vida.

Los diferentes tipos de apego

Existen tres tipos de apego inseguro: ambivalente, evitativo y desorganizado.
En el apego ambivalente, el cuidador principal se muestra ambivalente e impredecible en sus respuestas hacia su hijo/a. Ante esta respuesta, el/la hijo/a se muestra dependiente e irritable, y en un futuro responderá también de forma ambivalente e impredecible en sus relaciones interpersonales.
En el apego evitativo, el cuidador principal censura la expresión de las emociones de forma punitiva, por lo que el/la hijo/a aprende a evitar sus sentimientos, lo que le dificulta entablar relaciones y comprenderse a sí mismo, y le lleva a construir una imagen negativa de sí mismo/a.
En el apego desorganizado, el cuidador principal responde con estrés, descontrol y/o negligencia. Esto genera ansiedad en el/la hijo/a, que no puede sentirse seguro/a, lo que desorganiza sus ideas sobre el amor y la seguridad. Trata de evitar todas las relaciones interpersonales. En la edad adulta tendrá una imagen muy negativa de sí mismo/a y se sentirá indigno/a o no merecedor/a de recibir amor.

Ideas para fomentar el apego seguro

Por todo esto, es necesario que podamos fomentar un apego seguro en nuestros hijos, pero, ¿cómo hacerlo?
Los estudios sobre apego nos muestran que construimos la imagen de nosotros mismos en la relación con el otro. En la infancia, lo hacemos con nuestro cuidador principal. Los progenitores son para sus hijos espejos a partir de los cuales ellos construyen su propia imagen. El/la hijo/a se mira en ese espejo y se valora a sí mismo/a por lo que siente que le valoran.
Los padres comunican a sus hijos sus expectativas, a las que el hijo responde adaptándose. Se produce lo que los psicólogos llamamos la profecía autocumplida. Por tanto, que los padres puedan confiar en sus hijos y en sus recursos, facilitará que el/la hijo/a confíe en sí mismo.
Algunas ideas o pautas para fomentar un apego seguro en los hijos son:
  • Transmitir amor incondicional y seguridad a través del lenguaje verbal y no verbal. Debemos asegurarnos de que ellos lo sienten. Debemos tomar conciencia de la fuerza del lenguaje no verbal, más incluso que el verbal. Las miradas, caricias, gestos, tonos de voz, contacto físico, activan el apego del hijo/a. Cuando son bebés, es importante transmitir calma y seguridad a través del contacto físico. Coger y calmar al bebé cuando lo necesite fomenta el apego seguro. El bebé y futuro niño y adulto inferirá que puede confiar en los demás, lo que se traducirá en confianza en sí mismo.
  • Sintonizar con el/la hijo/a, conectar con él/ella y sus necesidades emocionales, validando las mismas. Tratarle con verdadero respeto, porque su autorrespeto aumentará.
  • Confiar en ellos, en que puedan valerse por sí mismos, dejándoles libertad para equivocarse, y exigirles con disciplina en función de sus posibilidades - se ha demostrado que los menores educados en entornos estructurados y exigentes tienen más autoestima que los educados en entornos permisivos -.
  • Respeto por la propia experiencia del hijo/a, tomando conciencia de las propias frustraciones, miedos y experiencias negativas, para no proyectarlas ni esperar que el/la hijo/a cure nuestras propias heridas.
  • Fomentar su autonomía y permitir los desacuerdos, pues una relación segura permite la diferencia.
  • No alabarle de forma desproporcionada y sin fundamento, ya que puede generarle dependencia de la aprobación de los demás, y le deja indefenso ante la desaprobación que antes o después llegará de fuera de la familia.
  • Corregirles de forma firme y constructiva, corrigiendo el comportamiento pero sin descalificar a la persona.
  • Buscar la coherencia entre nuestros mensajes y nuestros actos.
  • Procurar ser humildes y honestos, pudiendo pedir perdón si nos equivocamos. Aprenderán ellos también a pedir perdón y a perdonarse a sí mismos cuando se equivoquen.
Artículo elaborado por Cristina Botella, Psicoterapeuta Infantojuvenil en Psicólogos Pozuelo
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