Ser Padres

Viajar en tren con el bebé

Después del coche, es probablemente el mejor modo de viajar con niños. De hecho, para los viajes que duran más de tres horas resulta mucho más práctico y relajado para los padres recurrir a este medio de transporte. Te contamos por qué.

Los trenes tienen muchas ventajas, además de una magia especial para los niños que hace que se disfrute mucho más del viaje. Para empezar no hay que estar en la estación dos horas antes, como ocurre en los aeropuertos para pasar los controles de seguridad. Ni se pillan atascos, ni suele haber retrasos en las salidas, como suele ocurrir con los aviones en temporada de vacaciones. Además de la comodidad de poder ir con la silla de paseo hasta el mismo vagón. Una vez arriba solo habrá que plegarla y colocarla como una maleta más.
Dentro del tren, se puede andar por los pasillos para estirar las piernas o ir a la cafetería a tomar algo. Cuando los niños son un poco más mayorcitos (2 o 3 años) estos paseitos pueden convertirse en algo divertido para ellos viendo como cambia el paisaje o como se atraviesan ‘misteriosos’ túneles oscuros. Y si apetece viajar de noche para que los peques vayan dormidos, existen los coches cama. La única condición que pone Renfe es que todas las plazas se ocupen con personas de la misma familia.

Trucos que facilitan

¿Sale muy caro?

Más información: Renfe
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