Molestias habituales

Dolor vaginal en el embarazo: causas y soluciones

Siempre y cuando se produzca en el último trimestre del embarazo y la intensidad no sea muy aguda, es una posibilidad que entra dentro de lo normal que aparezcan molestias en los genitales que se pueden prevenir fortaleciendo el suelo pélvico.

Dolores en el embarazo
Dolores en el embarazo (Foto: depositphotos)

El dolor vaginal es una de las múltiples consecuencias derivadas del embarazo. Puede tardar más o menos tiempo en aparecer, y hacerlo con mayor o menor intensidad y frecuencia, pero es casi seguro que en algún momento hará acto de presencia en tu cuerpo. Al fin y al cabo, este sufre numerosos cambios hormonales y físicos que tienen que notarse de una u otra forma a lo largo de los nueve meses que dura la gestación aproximadamente. 

Este es, por lo tanto, un síntoma común durante el embarazo, pero si la intensidad con la que se produce es difícilmente soportable y aparece desde los primeros compases del proceso, es recomendable hacer una consulta al ginecólogo. Esto te dará tranquilidad y la seguridad de que no ocurre nada fuera de lo normal. 

Cómo identificarlos

Es importante tener en cuenta el mencionado factor temporal, porque si es agudo pero se produce ya en el tercer trimestre, con casi toda seguridad sea a consecuencia de que el cuerpo se está preparando para el momento del parto.

Dependiendo de la causa concreta que produzca el dolor vaginal, puede ser un dolor que se exprese en forma de calambres genitales o de forma más sostenida, lo cual es posible que tenga que ver con un desplazamiento del canal del parto o con el peso acumulado sobre la pelvis, que genera a su vez una presión que puede ser dolorosa o molesta sobre la zona genital. 

Cómo prevenirlos

En cualquier caso, lo único que se puede hacer además de consultar al especialista médico si algo no te cuadra, es fortalecer todo lo posible a lo largo del embarazo el suelo pélvico. De esta forma, tu canal vaginal estará más preparado para soportar las anomalías propias del embarazo, y es mucho más probable que los dolores no aparezcan con la misma intensidad que en el caso de que estuviera poco trabajado. 

Los ejercicios más recomendables son los de Kegel, que básicamente trabajan mediante la contracción y relajación de los músculos de la vagina, y son también la mejor forma de preparar al cuerpo para el parto y para el posparto, permitiendo al cuerpo partir de un punto óptimo para afrontar su recuperación. Además, disciplinas deportivas como el yoga o el pilates, perfectamente adaptables a los condicionantes del embarazo, son también excelentes alternativas para ejercitar la musculatura vaginal

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