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Salud de la mujer

Estrógenos: qué son, funciones principales y fertilidad

¿Sabías que los estrógenos no solo son esenciales para la fertilidad? También ejercen funciones importantísimas para la salud de los huesos y el corazón. Además, los hombres también la producen.

El estrógeno es una de las principales hormonas sexuales en las mujeres, aunque también la encontramos en los hombres, la cual es producida naturalmente por el cuerpo. Juega un papel ciertamente esencial en el manejo del sistema reproductivo, pero sus principales funciones no quedan aquí, dado que también ayuda a que la piel sane de lesiones y moretones, y es útil para proteger los huesos.

Por tanto, se trata de una hormona en realidad importantísima, tanto que va incluso más allá de la propia fertilidad en sí misma.

Las hormonas son sustancias químicas producidas por el organismo, las cuales actúan como mensajeros para ayudar tanto a controlar como a coordinar una amplia variedad de funciones del cuerpo, y cómo éste responde al entorno.

De hecho, en nuestro cuerpo existen distintas glándulas especiales que las producen y las liberan, en especial cuando el cerebro así lo indica. Además, también tenemos receptores especiales específicos de hormonas que reciben estos mensajes químicos.

¿Qué son los estrógenos?

Los estrógenos consiste en un grupo de hormonas sexuales esenciales en nuestro organismo, las cuales desempeñan un papel esencial tanto en el crecimiento como en el desarrollo de las características sexuales femeninas, así como la regulación del ciclo menstrual y del sistema reproductivo.

Por este motivo suele ser una hormona principalmente relacionada con la salud femenina, pero aún cuando sea típicamente conocida como la hormona “femenina”, la realidad es que los estrógenos también están presentes en los hombres. Ocurre igual con la testosterona, una hormona supuestamente “masculina”, y que también encontramos en el cuerpo femenino.

De hecho, en el caso de los hombres, la acción de los estrógenos suele ser similar que en las mujeres, aunque una forma particular, conocida con el nombre de estradiol, es especialmente importante para la sexualidad masculina, dado que es fundamental que se encuentre en correcto equilibrio con la testosterona con el fin de ayudar a controlar el deseo sexual, la producción normal de esperma y la capacidad de tener y conseguir una erección.

Tipos de estrógenos

El cuerpo produce tres tipos de estrógenos diferentes. De esta forma, a lo largo de la vida, las cantidades de cada uno de ellos varían y cambian:

  • Estradiol. Es el principal estrógeno durante los años fértiles, justo desde el primer período hasta el último período, o menopausia. Durante todo este tiempo, la cantidad de estradiol en el torrente sanguíneo es muchísimo mayor, en comparación con otros tipos de estrógenos. Además, también tiene el efecto más fuerte sobre los diferentes receptores hormonales específicos de estrógenos. Es producido principalmente en los ovarios, y la cantidad varía cada mes a lo largo del transcurso del ciclo menstrual.
  • Estrona. También conocida como E1, es el segundo tipo más común de estrógeno producido por el cuerpo durante los años fértiles. Está fabricada principalmente de otro tipo de hormona sexual, conocida como andrógeno. El ovario solo la produce en pequeña cantidad.
  • Estriol. Conocida como E3, es conocida habitualmente como el “estrógeno del embarazo”, dado que sus niveles aumentan durante la gestación, gracias a la placenta, y sin embargo, cuando no se está embarazada solo está presente en una cantidad muy pequeña (casi indetectable). De hecho, es considerada como una hormona esencial durante el embarazo, al promover el desarrollo y crecimiento fetal y preparar los pechos para la lactancia.

Cuáles son las principales funciones de los estrógenos

Como hemos visto, son muy variadas las distintas funciones de los estrógenos en el cuerpo, de tal manera que no solo participa activamente en funciones relacionadas únicamente con la fertilidad.

Por ejemplo, como hormona, el estrógeno -en especial el estradiol- actúa en aquellas partes del cuerpo donde existen receptores hormonales específicos de estrógeno. Y, entre las funciones más importantes, destacan en especial:

  • El desarrollo sexual. Especialmente durante la pubertad, el estrógeno es el principal responsable tanto del crecimiento como del desarrollo continuo de la anatomía reproductiva femenina, incluyendo tanto el útero como la vagina. Por otro lado, es también el responsable del desarrollo del crecimiento del vello púbico y axilar y de los senos.
  • El ciclo menstrual. El estrógeno es la hormona responsable de “preparar” el revestimiento del útero todos los meses para un posible embarazo.
  • Salud y desarrollo de los huesos. El estrógeno juega un papel esencial en el desarrollo de los huesos, regulando el recambio óseo en los huesos adultos y protegiéndolos de posibles pérdidas. De hecho, durante la menopausia es muy común la osteoporosis, cuando el efecto protector de los estrógenos ha decaído.
  • Salud del corazón. El estrógeno podría ayudar a proteger contra las enfermedades del corazón, al mantener saludables los vasos sanguíneos, disminuir la inflamación y ayudar a controlar los niveles de colesterol en sangre. Por tanto, ejerce un efecto positivo interesante en la prevención de enfermedades cardíacas en mujeres premenopáusicas.

Su importante papel en la fertilidad

Se ha demostrado que niveles bajos de estrógeno pueden afectar a la fertilidad, de manera que las posibilidades de mantener un embarazo tienden a ser mayores cuando los niveles de estrógeno en el cuerpo se mantienen en niveles correctos o adecuados. Lo mismo ocurre con los niveles elevados. Por lo que tener valores de estrógeno demasiado bajos o demasiado altos pueden tener un efecto perjudicial en la fertilidad.

En cualquier caso, no hay duda que el estrógeno es esencial porque es necesario para el buen funcionamiento del útero, al participar activamente a la hora de que el revestimiento uterino pueda crecer y mantenerse (cuando se produce la concepción y, por tanto, se consigue el embarazo).

El estradiol, por ejemplo, engrosa el revestimiento del útero para que el óvulo fecundado pueda implantarse con facilidad. Además, el estrógeno es también esencial para la lactancia, puesto que ayuda a preparar al cuerpo para amamantar al bebé después del nacimiento.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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