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Papillas de cereales: ¿es mejor darlas en biberón o en cuchara?

Cuando comenzamos con la alimentación complementaria en los bebés, es normal tener muchas dudas. Y una de las más comunes suele tener relación con las papillas de cereales y cómo ofrecérselas al bebé.

Los cereales son uno de los pilares fundamentales de la alimentación del ser humano. Engloban el arroz, el trigo en todas sus formas (pan, pasta, sémola), el centeno, la avena, la espelta, el maíz…Según la gastronomía de cada país varía como se cocina, desde hacer una paella en España, pasando por una pizza con base de pan en Italia hasta un plato de cuscús en Marruecos o arepas de maíz en Venezuela, pero en estos ejemplos vemos claramente como en todos los países comemos cereales a diario.
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Papillas de cerealesFoto: Istock

Los cereales son uno de los primeros alimentos que solemos dar al bebé cuando empezamos con la alimentación complementaria. Hasta la fecha, la principal forma de incorporarlos era añadiendo cereales en polvo hidrolizados a la leche del biberón. Al inicio se indicaba comprar cereales sin gluten y después pasar a los cereales con gluten, aumentando también de forma progresiva la cantidad.
Sin embargo, esta práctica no es del todo recomendable. Vamos a repasar porqué:
  • Los cereales en polvo suelen venir hidrolizados. ¿Y esto qué significa? Pues que durante el proceso de fabricación de los cereales industriales se rompen las cadenas de almidón que los forman, liberándose azúcares.
  • Los cereales añadidos al biberón no se mastican, no se saborean, no se perciben. Entiendo que es muy fácil y rápido dar al bebé un biberón con cereales que se va a zampar en un santiamén para poder salir corriendo a hacer todas las tareas que tenemos pendientes. Soy consciente de que todos estamos muy ocupados y la vida con un bebé todavía se complica más. Pero piénsalo. ¿Realmente tu te alimentas así? No. Normalmente ves el plato, hueles la comida, la saboreas, la masticas…es decir: la percibes. Es imposible que un bebé que se traga un biberón en cinco minutos tenga esa experiencia. Es casi como cebar al bebé.
  • En ningún caso recomendaría a una madre que esté dando el pecho que le de a su bebé un biberón (ni siquiera de leche materna) con la única intención de dar cereales en polvo al niño. No tiene ningún sentido. Este bebé en cuestión no tendría necesidad ninguna de saber lo que es un biberón, si la intención de su madre es seguir dándole el pecho.
  • Debemos vigilar los ingredientes que contienen los cereales en polvo. Sería ideal que sólo llevasen cereales pero muchas veces llevan azúcar añadido o aromas artificiales. Algunos fabricantes nos lo ponen aún más difícil enmascarando el contenido en azúcares con nombres como “maltodextrina”, “jarabe de glucosa”, “dextrosa”… así que es mejor desconfiar de estos paquetes en los que hay ingredientes que ni siquiera estamos muy seguros de lo que son.

Y entonces… ¿Qué podemos darle al bebé?

Pues cereales en su forma natural. En forma de pan, pasta, arroz… ¿ Y cómo haremos esto?
Pues si optáis por una alimentación complementaria tipo Baby Led Weaning podemos ofrecer pasta hervida, pan, bolitas de arroz, bizcocho casero… en función de la madurez del bebé. Existen multitud de recetas y libros sobre BLW que os inspirarán decenas de opciones.  Si elegís el método tradicional y preferís las compotas de “toda la vida” simplemente echaremos arroz, cus-cus o pasta cocida al puré de verduras. También podemos añadir quinoa, avena… a las compotas de frutas. De esta forma evitaremos por completo los cereales hidrolizados en polvo y,  además de que esta opción es más sana, también es mucho más económica.

¿Y todos los cereales en polvo son malos?

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Cómo dar la papilla de cereales al bebéFoto: Istock

No, existen algunas marcas que “se han puesto las pilas” en alimentación infantil y tienen productos bastante buenos. Si te decantas por esta opción o, sencillamente un día vas con prisas, puedes buscar una opción de cereales en polvo. Eso sí, te recomiendo que los pases por varios filtros: que no tengan azúcares añadidos, que no sean hidrolizados y que contengan menos de 5 gramos de azúcares por cada 100 gramos de producto.

¿Y qué pasa con el gluten?

El gluten es una proteína que forma parte de muchos cereales, pero no de todos. Por ejemplo, el arroz y el maíz no tienen gluten. En los últimos años la edad óptima para introducirlo ha sido objeto de debate.
Aunque prácticamente se sigue introduciendo a los seis meses la realidad es que los estudios clínicos no han demostrado que por variar el momento en el que se ofrezca por primera vez haya más o menos riesgo de enfermedad celíaca. Actualmente se recomienda no introducir el gluten antes de los cuatro meses ni retrasarlo más allá de los siete meses además de ofrecerlo mientras el bebé sigue tomando lactancia materna, si es posible.

BIO: Licenciatura en Medicina por la Universidad de Córdoba, Especialidad en Pediatra en el Hospital Reina Sofía de Córdoba. Máster en Urgencias Pediátricas por la Universidad de Sevilla. Experiencia de 12 años en la consulta de Pediatría. Creadora de contenidos en YouTube e Instagram.

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