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Cómo y cuándo usar la posición acostada de lado para dar el pecho al bebé

La posición acostada de lado puede convertirse en una excelente opción para amamantar al bebé mientras la mamá descansa, ofreciendo muchos beneficios. Te descubrimos cómo y cuándo usarla.

Aunque en un principio lo más común es dar el pecho al bebé sentada, la realidad es que no tiene por qué convertirse en la posición definitiva o permanente. Y es que, en realidad, la posición acostada de lado se convierte en una de las posiciones más cómodas para amamantar, especialmente por la noche, cuando podría ser más complicado o incómodo tener que sentarse para dar de comer al pequeño.
Cuando se ofrece el pecho al bebé en esta posición, básicamente la mamá se acuesta de lado o de costado, colocando al bebé a su lado. De esta manera, la mamá y su hijo se encontrarán uno frente al otro, vientre con vientre, con la cabeza del bebé al nivel del pecho y sus pies hacia sus pies, facilitando enormemente la lactancia.

¿Cuándo amamantar en posición acostada de lado se convierte en una buena opción?

La posición acostada de lado es una opción excelente siempre que la mamá desee alimentar al bebé acostado. Igualmente, aprender esta posición se convierte en una idea realmente positiva, sobre todo cuando se dominan algunas posiciones distintas para dar el pecho, lo que ofrecerá la posibilidad de alternar entre distintas posiciones a lo largo del día (y disminuir con ello el cansancio tan relacionado y común).
No obstante, no hay duda que existen ocasiones y situaciones en las que acostarse para amamantar puede convertirse en una opción verdaderamente útil. Por ejemplo, amamantar en posición decúbito lateral es ideal en algunas situaciones, como las que te mostramos e indicamos a continuación.
Después de una cesárea
Dado que una cesárea puede ser verdaderamente molesta para dar el pecho, especialmente en las primeras semanas, la posición decúbito lateral es ideal para aquellas mamás que acaban de tener una cesárea.
Es útil, por ejemplo, porque ayudará a que la lactancia sea un poco más cómoda, puesto que el recién nacido no ejercerá presión sobre el estómago y, particularmente, en el lugar donde se ha realizado la incisión durante el parto.
Cuando la mamá no desea sentarse de noche
Especialmente cuando el bebé todavía es muy pequeño, la alimentación nocturna es imprescindible, de forma que es posible que el niño se despierte para comer varias veces a lo largo de una sola noche, lo que puede resultar muy incómodo cuando debes hacerlo siempre sentada.
Sin embargo, la lactancia nocturna se vuelve muy sencilla y simple cuando colocas al bebé a un lado de la cama para amamantar. Eso sí, debemos recordar algo imprescindible: aunque bastantes familias pueden dormir juntos de forma segura, cuando el bebé todavía es pequeño podría incrementar el riesgo de muerte súbita del lactante, por lo que compartir cama puede ser peligroso.
Foto: Istock

Lactancia acostada de ladoFoto: Istock

Es más, la propia Academia Estadounidense de Pediatría recomienda volver a colocar al bebé en su moisés o cuna después de cada alimentación nocturna.
Cuando sentarse es incómodo
Cuando se ha permanecido durante un tiempo largo sentada, es normal sentir mucha incomodidad cuando debes volver a colocarte en esta situación, sobre todo para dar el pecho varias veces al día. En estos casos también es bueno acostarse para amamantar.
Dado que amamantar sentada durante períodos prolongados puede causar problemas musculares y tensión en el cuello, los brazos y la espalda, recostarse para dar el pecho se convierte en una opción tremendamente útil.
Cuando los senos son muy grandes
Es cierto que puede resultar muy incómodo tratar de amamantar a un recién nacido con los senos muy grandes, por lo que podría ser más fácil y sencillo sujetarlo en la posición de decúbito lateral.
Aunque esto no implica necesariamente que sea igualmente cómoda para ti, podrías probar esta posición y pedir ayuda hasta que encuentres la posición más adecuada.

Cómo amamantar en esta posición

Después de descubrir algunas de las ventajas y beneficios de esta posición, es probable que prefieras descubrir cómo practicarla. En realidad, es muy sencillo:
  1. Acuéstate en una posición cómoda en la cama, rodando sobre tu costado y colocando una almohada debajo de la cabeza. Si lo deseas, para mayor comodidad, puedes optar por colocar una almohada entre las rodillas, tratando de mantener la espalda y las caderas en línea recta (lo que ayudará a prevenir el dolor de espalda).
  2. Coloca ahora a tu bebé junto a ti de costado, situándolo frente a ti. Es fundamental que la cabeza del bebé se encuentre hacia tus senos, y sus pies dirigidos hacia sus pies.
  3. Toma ahora el brazo sobre el que está acostado y colócalo debajo de su cabeza, o utilízalo para sostener al bebé cuando sea necesario.
  4. Es imprescindible también que te asegures de que la boca del bebé se encuentra alineada con el pezón, para asegurar un correcto y adecuado agarre.
  5. Mientras diriges el bebé hacia el pecho asegúrate de que tenga la boca bien abierta, y la lengua hacia abajo. Si su boca no se encuentra bien abierta, toca con suavidad la mejilla, lo que estimulará al bebé para abrir la boca y prenderse.
  6. Justo cuando el bebé abra la boca ampliamente es el momento oportuno de colocar su boca sobre el pezón, permitiéndole que se adhiera al pecho. Durante los primeros segundos asegúrate de que hay señales de que el bebé ha hecho un buen cierre.
  7. En caso de que el pestillo no sea correcto, utiliza cualquier dedo para romper la succión y volverlo a intentar de nuevo.
Finalmente, cuando el bebé haya cogido el pecho correctamente y succiona activamente, recuéstate, relájate y continúa alimentándolo.

Colaborador de Ser Padres, especializado en divulgación científica y sanitaria, maternidad y embarazo. También se dedica a la verificación de hechos (fact-checking).

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