Cuidados del recién nacido

Hernia umbilical infantil: causas y síntomas

Las hernias umbilicales son más comunes entre los niños pequeños que en los adultos. Suelen ser visibles después del nacimiento, y en la mayoría de los casos se resuelven solos antes de los 4 o 5 años.

Cuando el bebé o el niño tiene un bulto alrededor del ombligo puede ser posible que tenga una hernia umbilical. En el caso particular del bebé, sobre todo si se trata de un recién nacido, antes de que el cordón umbilical termine por caerse puede notarse que el área parece sobresalir un poco más, en especial cuando llora. O que, incluso, una vez que el cordón se ha caído, se observe que su ombligo sobresale. También puede ocurrir que, en algunos casos, incluso aunque esa protuberancia no sea visible, puedes sentirla. 

Lo cierto es que las hernias umbilicales tienden a ser más comunes en bebés y en niños pequeños. De hecho, muchas hernias umbilicales suelen cerrarse por sí solas aproximadamente a los 3 o 4 años de edad.

¿Qué es una hernia umbilical y cuáles son sus causas?

Una hernia es una pequeña abertura presente en la pared abdominal. De manera que, cuando existe una hernia, los órganos abdominales sobresalen a través del orificio presente en la pared abdominal, cercano al ombligo.

Durante el embarazo el cordón umbilical se encuentra conectado a los músculos abdominales del bebé a través de un pequeño orificio. Este orificio generalmente se cierra después del nacimiento, apenas unos días después.

Sin embargo, cuando esto no ocurre, la brecha que queda es lo que médicamente se conoce como hernia umbilical. Así, si los intestinos y el líquido lo atraviesan, terminan causando que el abdomen del bebé se hinche.

Cuando existe una hernia umbilical significa que el intestino delgado sobresale (protruye) a través de la hernia o abertura, de ahí que ésta se tienda a volver mucho más evidente cuando el pequeño hace fuerza durante la defecación o tose.

La realidad es que muchos lactantes presentan una pequeña hernia umbilical. Se trata de algo absolutamente habitual y normal, y es debido a que la pequeña abertura o brecha por la que pasan los diferentes vasos sanguíneos del cordón umbilical no han terminado de cerrarse por completo.

Por suerte, las hernias umbilicales se suelen cerrar por sí solas sin prácticamente ningún tipo de tratamiento médico.

¿Qué síntomas produce?

Es común que los padres puedan notar una especie de “abultamiento” del ombligo de sus hijos. Especialmente cuando el niño llora o hace algún tipo de esfuerzo, es común que este bulto se agrande y se vuelva más duro.

Esto es debido a que la presión en el abdomen aumenta, lo que obliga que el contenido de la hernia sea expulsado al exterior. De esta forma, una vez el pequeño se relaja, el contenido de ésta vuelve fácilmente al abdomen, permitiendo que nuevamente se vuelva suave.

En cualquier caso, en la mayoría de los casos los niños no suelen presentar síntomas. De ahí que, si el orificio es grande, el pediatra recomiende esperar hasta que el niño tenga 4 o 5 años, para esperar a ver si el orificio termina cerrándose o no por completo.

¿Cómo se trata la hernia umbilical?

La mayoría de las hernias umbilicales no necesitan ningún tipo de tratamiento médico. De hecho, por lo general, la abertura o brecha tiende a curarse por sí sola cuando el pequeño tiene 4 o 5 años. Pero si esto no ocurre, es posible que termine volviéndose más pequeño. No obstante, puede ser necesaria la realización de una cirugía. Y si el orificio es en realidad grande, el pediatra puede recomendar la realización de una cirugía antes de que el niño cumpla 4 o 5 años.

El procedimiento se realiza en un hospital. Suele tardar de media unos 45 minutos, y el niño recibirá anestesia general para evitar que esté despierto durante la cirugía. Cuando ésta se realiza, el cirujano hace un pequeño corte justo debajo del ombligo. Si alguna parte del intestino se abre paso, volverá a colocarlo donde corresponde.

El especialista aplicará puntos de sutura con el fin de cerrar la hernia, y también coserá la piel de debajo del ombligo. Finalmente, sellará el corte con una especie de pegamento quirúrgico, que ayudará a mantener unidos los bordes de la herida. Este tipo de “pegamento” tiene la ventaja de que terminarán desapareciendo por sí solo cuando la herida cicatrice y sane.

Después del procedimiento el niño permanecerá en el hospital mientras se recupera de la anestesia. Y, en muchos casos, puede volver a casa apenas unas horas más tarde.

Christian Pérez

Christian Pérez

CEO y Editor de Natursan.

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