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Planes para disfrutar de las Rías Baixas con niños

Galicia es uno de los destinos más bonitos para viajar en vacaciones, las Rías Baixas con sus aguas cristalinas dejan embobado a cualquiera. Aquí os dejamos algunos lugares que visitar en vuestro próximo viaje.

Autor: Max López y María Fernández
Las Rías Baixas, en el suroeste de Galicia, se extienden desde el monte Louro hasta la desembocadura del río Miño en A Guarda. Es un territorio casi mágico en el que la tradición marinera y las historias de meigas conviven con ciudades como Vigo y Pontevedra y con increíbles espacios naturales como el monte Aloia o el valle de Traba.

Visitar una playa paradisiaca cada día

En las rías el mar es azul, de esa tonalidad que parece existir solo en el Caribe. Las playas, de arena fina y casi blanca, son perfectas para pasar jornadas relajadas en familia mientras hacemos castillos y nos imaginamos surcando las olas en bonitos y coloridos barcos de madera de nombres evocadores. Se puede disfrutar de playas urbanas, como la de A Barbeira en Baiona, rodeada por la fortaleza de la Monterreal, o la de Silgar, situada en el corazón de Sanxenxo. Pero también hay playas en entornos más rurales, como Pragueira o la de O Muiño, bañada al mismo tiempo por las aguas del océano Atlántico y las del río Miño.

El atardecer más mágico

Al atardecer, los puertos de los pueblecitos pesqueros como A Guarda o Combarro (que tiene más de treinta hórreos a orillas de la ría) se llenan de embarcaciones que amarran a tierra para descargar la pesca del día. Es digno de ver cómo, después de una agotadora jornada, los pescadores lanzan cajas y cajas de pescado a los muelles mientras comentan las anécdotas del día.

Si a tu hijo le gustan los faros, ¡alucinará!

Reflejo de toda esa tradición pesquera, es la presencia de faros en todo su litoral. ¿Qué sería de los pescadores sin ayuda de los fareros que hasta hace no mucho tiempo les guiaban de vuelta a casa en noches oscuras y de tormenta? El faro del cabo Home, el de cabo Silleiro o el de la isla de Ons, en el Parque Nacional de las Islas Atlánticas, son algunos de los más espectaculares de esta zona de Galicia.

Bañarse en algunas de sus maravillosas playas

El Parque Nacional de las Islas Atlánticas es uno de los grandes atractivos de las Rías Baixas. Este parque marítimo terrestre está formado por las islas Cíes y las de Ons, Cortegada y Sálvora, y para llegar a ellas hay que navegar como un auténtico pescador. En ninguna de ellas circulan vehículos y tampoco hay papeleras, de manera que uno es responsable de recoger la basura que genere y llevársela de nuevo a su lugar de origen. En las islas Cíes se encuentra la que para algunos es la mejor playa del mundo: Rodas. En Ons es posible recorrer varias rutas a pie, como la subida al mirador del Faro. Sálvora, además de esconder antiguas construcciones, como capillas y fortalezas, es el hábitat de una decena de caballos de raza gallega que viven en libertad y contribuyen a mantener el ecosistema. Por último, en Cortegada nos sorprenderá el olor de los bosques de laurel, ingrediente indispensable para aromatizar los platos marineros.

Pasar a saludar a las mariscadoras

La tradición ha querido que sean principalmente las mujeres las que se encarguen del marisqueo a pie en las Rías Baixas. Las mariscadoras se dedican a recolectar el marisco como antiguamente lo hicieron sus madres y abuelas y, aun antes, sus bisabuelas, mientras los hombres faenan en el mar. Desde hace algunos años, Vilanova de Arousa y Cambados ofrecen al visitante la posibilidad de convertirse en mariscador por un día y aprender de estas fuertes mujeres cómo se extraen las almejas, los berberechos o las navajas de sus costas.

Observar la cascada de Fervenza do Toxa

Se trata de la cascada más alta de Galicia, con casi 30 metros de caída. No solo impresiona por el salto de agua, sino por el exuberante entorno en el que se encuentra, con una densa vegetación formada por castaños y alcornoques centenarios. Para disfrutar de todo este esplendor se recomienda subir al mirador, construido sobre unas inmensas rocas. Y para descansar y contemplar la cascada desde abajo, lo mejor es acercarse al área recreativa, en la que se puede disfrutar de una comida o merienda.

Deleitarse con el Estuario del Miño

La desembocadura del río Miño es frontera natural entre España y Portugal a la altura de A Guarda. Este rincón, uno de los humedales más importantes de nuestro país, posee un enorme valor ecológico. Cuenta con un par de observatorios de aves desde donde disfrutar del vuelo y la vida tranquila de garzas, cercetas o gaviotas, así como con islas fluviales y marismas. Las mejores vistas las tendremos desde el monte de Santa Trega, que además acoge un poblado castreño.

Perderse por el Casco antiguo de Pontevedra

Declarado Conjunto Histórico-Artístico, el casco antiguo de Pontevedra es uno de los mejor conservados de Galicia. La ciudad puede recorrerse a pie, nada como pasear por sus calles empedradas para trasladarse a la Edad Media y contemplar sus bonitas plazas, como la de la Ferrería o la de Méndez Núñez (no olvides hacerte una foto con la estatua de Valle-Inclán). El mercado municipal o el santuario de la Virgen Peregrina son otros regalos a la vista.

¿Conocéis Pontevedra?

En el año 1999 comienza en Pontevedra un proceso de transformación que convertiría a esta pequeña ciudad gallega en todo un referente internacional en políticas de urbanismo y movilidad sostenible. El objetivo fue claro: mejorar la calidad de vida de las personas. Una de las primeras resoluciones que se tomaron fue la eliminación casi total del tráfico por el centro histórico. El 30 % de los vehículos que había en el centro estaban simplemente atravesando la ciudad o buscando aparcamiento. La solución que se tomó fue establecer un aparcamiento gratuito con 2.500 plazas en la periferia de la ciudad, de forma que las personas que proceden de otras localidades puedan aparcar y caminar unos diez minutos hasta el centro de Pontevedra. Además, existen unas 4.000 plazas en aparcamientos subterráneos privados y 500 plazas en superficie para hacer gestiones de menos de 15 minutos. El resultado: por el centro histórico de la ciudad solo circulan los mínimos coches necesarios, que conviven con la circulación de bicicletas (casi todas las calles tienen una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora y se han instalado badenes salvavidas). Los coches necesarios para que una ciudad funcione son muchos menos de los que pensamos y no son incompatibles con el peatón y con una mayor calidad de vida.
Frente al actual modelo de urbanismo, en el que el tráfico a motor monopoliza los espacios públicos, los gestores de esta pequeña ciudad gallega se han planteado un cambio de prioridades que se refleja en una pirámide en cuya cúspide están los peatones y las personas con movilidad reducida, seguidos de las bicicletas, el transporte público y, por último, el vehículo privado.

Visitar Naturnova (Vigo)

Un plan divertido para ir con niños es visitar el Centro Interactivo de Educación Ambiental de Afundación, situado en Vigo. Podrás conocer curiosidades del Universo, nuestro planeta y el medio que nos rodea de forma lúdica, dinámica y participativa. Un simulador te permitirá recorrer el fondo marino y conocer, a lo largo de las salas, los innumerables recursos de nuestro planeta y lhttps://naturnova.afundacion.org/portal/es/a necesidad de respetarlos y mantenerlos (www.naturnova.afundacion.org).

Subir al Castillo de Soutomaior

Entre Vigo y Pontevedra, este castillo tiene todos los ingredientes para atraer a los más pequeños con audiovisuales, recreaciones en 3D, un vídeo mapping y cajas mágicas en las que descubrir todos los secretos que atesoran sus muros. Se pueden recorrer sus murallas, atravesar su puente levadizo y bajar a sus mazmorras (con preso incluido). Si te gustan las flores, cuenta con un precioso jardín de camelias, algunas del siglo XIX , lo que ha hecho que se convierta en el primer jardín de España y séptimo de Europa en ser reconocido como Jardín de Excelencia Internacional por la Sociedad Internacional de la Camelia. ( www.castelodesoutomaior.com ).

Visitar el Parque Natural Ría Barosa

Este parque natural es denominado “Ría de Barosa” debido a que por aquí discurría un antiguo camino al que se le conocía con este nombre. En Galicia, los ríos de tamaño pequeño suelen adoptar el nombre del lugar por donde pasan. Así, el río Agra se convierte en el Barosa y más adelante pasa a ser el río Chaín, antes de unirse al Umia. El enclave cuenta con un hermoso salto o cascada de agua, en donde el río Barosa salva casi 60 metros en muy poca distancia.
Existe un espacio habilitado con mesas y barbacoas para comer o merendar. Además, una pequeña ruta muy sencilla permite disfrutar de sus catorce molinos y de un baño en sus frescas aguas.

Ir a ver cetáceos

Ocho especies se pueden observar frente a las costas de las Rías Baixas. Desde los simpáticos delfines hasta los enormes cachalotes, que pueden alcanzar los 20 metros de longitud. Cabo Silleiro o cabo Home son dos de los mejores lugares para avistar a estos animales. ¡No te olvides de los prismáticos! (http://www.cemma.org/www.cemma.org).

Parque de los sentidos (Marín)

También conocido como Granja de Briz, nos propone la experiencia de descubrir nuestros cinco sentidos mediante divertidas actividades en varios espacios sensoriales que cuentan con instrumentos musicales como xilófonos y tambores, árboles frutales y plantas aromáticas.
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